Administra tu Blog

¡Crea tu Blog Ya! Fácil y Gratis

El cansancio y las cargas innecesarias.

“Veníd a mí todos los que andais agobiados con trabajos, y cargas, que yo os los aliviaré. Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso, y humilde de corazón y hallaréis el reposo para vuestras almas. Porque suave es mi yugo y ligero el peso mío.”
(Mateo XI, 28-30)

Por Daniel do Campo Spada.

limousina.jpeg La vida agitada y el trajín que a cotidiano tenemos nos lleva en algunos momentos a la tentación de bajar los brazos. El agobio, la apatía y la tristeza se hacen presentes y podemos derivar en depresiones de difícil solución. Lo mas probable es que busquemos la tranquilidad alimentándonos de fármacos y elementos tecnológicos más sofisticados que nos permitan seguir a la velocidad que la modernidad nos impone. Sin embargo, al poco tiempo estaremos nuevamente con la sensación de no llegar a “esas metas” que imaginamos auto impuestas, aunque en la mayoría de las veces han sido diseñadas desde afuera para aumentar nuestra dependencia.
La esclavitud, se presenta hoy con otras caras. Hija directa del diablo, se muestra seductora, moderna, eficiente. En esa patina deseamos tener los mejores celulares, los mas modernos autos y las mas sofisticadas computadoras. En ello se invierte la vida, que termina con un adulto insatisfecho, cansado y... totalmente ajeno a Dios.
A pesar del rol de periodista, hace unos años decidí no tener celular y eso generó una auténtica revolución en mí entorno. “¿Cómo vamos a contactarte si te necesitamos? ¿Y si te pasa algo? ¿Y si te necesito urgente?”, eran los permanentes comentarios que escondían un poco (y mucho) de enojo. ¿Cómo alguien se atreve a sacarse esa cadena invisible gracias a la cual debemos estar siempre disponibles? ¿Cómo alguien se atreve a dejar de ser esclavo? Mas allá del pánico inicial, al poco tiempo comprendí que ese elemento tan útil en algunas contadas ocasiones, también era algo que provocaba cansancio. No solo nos esclavizaba sino que encima había que mantenerlo (abonos, cambios de equipos, etc.).
Un par de años después, tuve un incidente grotesco con el Banco Galicia de Buenos Aires, que por una extracción de cajero automático que origina un gasto de u$s 1, me terminó cobrando u$s 450 (esto ocurrió en pesos argentinos, pero lo dolarizamos para que nuestros lectores extranjeros entiendan la magnitud del incidente) por un engaño simple: el gasto, del cual me dí cuenta tres años después, fue a una cuenta nunca usada. Aproveché la oportunidad y el enojo y cerré todas mis tarjetas de crédito. Resultado: Ya no estoy pendiente de ningún “gastito” sorpresivo de una entidad bancaria. ¿Algo cercano a la libertad?
Las escrituras nos dice que cuando los Apóstoles comenzaron su camino, Jesús les aconsejó que anduvieran ligeros de ropas y que no llevaran dos capas. Eso les permitiría mantenerse livianos, sin cargas, sin cansancios innecesarios. Cuando nuestro Hermano Mayor nos dice “vengan a mí”, en su ejemplo está la ayuda. Su palabra es un claro ejemplo de desprendimiento, porque en el acaparar vamos rumbo al cansancio. ¿Es feliz el que mucho tiene o es feliz el que no le falta?

Octubre 2009-10-11
www.REFLEXIONCRISTIANA.nireblog.com

Tags:
MeneameMeneame | del.icio.us

No hay Comentarios »

Dejar un Comentario


<a href> <em> <blockquote> <strong> <cite> <code> <ul> <li> <dl> <dt> <dd>