El celibato. Condición superior.
“Hermanos: Yo quiero que ustedes vivan sin inquietudes. El que no tiene mujer se preocupa de las cosas del Señor, buscando como agradar al Señor. En cambio, el que tiene mujer se preocupa de las cosas de este mundo, buscando como agradar a su mujer, y así su corazón está dividido. Igual para las mujeres.” (San Pablo, Primera Carta a los cristianos de Corinto).
Por Daniel do Campo Spada.
Cuando veo a un sacerdote, admiro en él su bendición de haber sido llamado por Dios para dedicar su vida al servicio de la Iglesia. Para estar allí no solo dedica su vida completa, sino que a debido resignar la posibilidad de formar una familia, amar a una mujer y dejar a su familia originaria en pos del destino que sus superiores determinen. Si somos llamados a una tarea solidaria, ¿cuántas horas, días o meses estaremos sin fastidiarnos, sin reclamar volver a nuestras urgencias? Solo los elegidos por Dios pueden hacerlo, porque es El el que nos elije y no al revés.
Pero comenzamos este párrafo con nuestras admiraciones, que superan el destino de haber sido elegidos, y hago referencia a su capacidad intelectual (sabiduría propia del que estudia a Dios en forma sistemática) y a su celibato, que es de lo que vamos a ocuparnos aquí.
El celibato lleva al sacerdote a la prohibición de los contactos sexuales. Se mantiene sin contacto genital con ninguna mujer, a pesar de que es un hombre como cualquiera de nosotros. Esto último los hace más grandes. Justamente, al ser iguales, la privación del placer o deseo sexual es un sacrificio, una auténtica muestra de entrega.
Si tenemos una enfermedad, podemos llegar a privarnos de algunas comidas, las que reemplazamos por otras, pero no dejamos de comer. Los pobres, se ven forzados a cientos de privaciones mas allá de su voluntad. Pero privarse del sexo (ya sea carnal o la masturbación) es uno de los espacios mas duros y no distingue ricos de pobres, ya que solo se necesita la mente y el cuerpo. De esto no se libran los agraciados ni los que no están conformes con su cuerpo. Si a ello le agregamos la estimulación permanente de los medios de comunicación, que no desperdician oportunidad de mostrar cuerpos sensuales o la publicidad que sabiendo esto asocia productos a objetos (cuerpos) sexuales deseados.
La cultura es una parte importante del deseo y los tiempos actuales son los más complejos al respecto. La búsqueda del placer físico por el placer físico mismo parece un mandato de época difícil de escapar. Por ello, vemos gimnasios llenos de personas de edad intermedia que hacen grandes esfuerzos... no para la salud, sino para seguir siendo sexualmente satisfactorios.
Los célibes tienen una condición superior al poder controlar el deseo natural e inducido. Propio del cuerpo por la batalla hormonal e incitado por el intelecto. Por ello tienen un rol privilegiado, que los hace superiores. Un cura es capaz de controlar esas pasiones que el común de los mortales no podemos hacer.
ENERO 2009-01-16
TECUM – NOVO MundusNET Televisión
Permitida su reproducción con mención de la fuente.
Tags: CURAS CELIBATO SAN PABLO DEDICARSE A DIOS
Meneame |
del.icio.us



