El Dogma y la Realidad. Las uniones de pareja. Parte III.
Por Daniel do Campo Spada.
Como cierre de esta serie de notas sobre esta temática, queremos hacer una crítica a dos notas aparecidas en dos revistas muy rescatables y recomendables como son Familia Cristiana y Nueva Lectura que habitualmente seguimos mas allá de algunas disidencias en algunos escritos sobre sociedad, historia o política. La diferencia no aplaca el respeto.
La primera de ellas fue publicada en Familia (N° 773, Octubre de 2008, Pág 14) por Yusi Cervantes Leyzaola, de quien no tenemos mayores referencias a si es laico o sacerdote pero de todas formas bajo un titulo sereno (“Creo que deberíamos separarnos”), tras lo que parece una carta de lectores con la cual podríamos identificarnos muchos. Un señor, casado en primeras nupcias, tiene tres hijos y considera que está en situación de hastío en su relación matrimonial. Tiene una amante y se quiere separar. Las respuestas que el dogma nos permite es estrecha, pero pareciera pecar de infantilismo cuando se limita a aconsejarle “terminar cuanto antes con esa relación. Además de porque es deshonesta, le impide ver con claridad y luchar como se debe por su matrimonio y su familia. Deje de vivir en la mentira”. Quizás podamos entender que una doble relación no es lo bueno y en esto hasta coincidimos, pero... ¿Seguir con una relación que no representa la calidad que sus entimientos ameritan no es mentir? ¿Es válido solo mantener una imagen exterior? ¿No es acaso eso también un pecado?
Cervantes Leyzaola sí es fiel Dogma, ya que recupera que “si verdaderamente las dificultades fueran graves y el mal menor fuera la separación, la Iglesia considera esa posibilidad, y habría que plantear el caso ante el tribunal eclesiástico. Hay que tomar en cuenta que la separación no anula el vínculo matrimonial, por lo tanto ninguno de los dos podría volver a casarse”. Por lo que se entiende, lo que aquí se desata, nos volvería a atar en el Cielo. ¿Quienes se hayan separado emocional y físicamente volverán a vivir juntos la eternidad?
La otra nota, publicada en Nueva Lectura ( N° 176, Noviembre 2008, Pág 74), sin firma y bajo el título “El matrimonio basura” da la pauta de que quien escribe no es sacerdote, ya sobre el fonal manifiesta “estoy un poco harto de que siempre tengan que ser los curas los que salgan al quite y digan lo que piensan o lo que tantos piensan y no se atreven a decir”. Una revista con notas que por momentos son buenas pero en las que otras destilan veneno se desmerece cuando en un párrafo dice que “cualquier persona era muy libre de organizar su vida como quisiera, aunque, también creía -y sigo creyendo. Que ese tipo de uniones, dígalo quien lo diga, nada tenían que ver con el matrimonio. Meter, pues, en el saco de la institución matrimonial cualquier tipo de unión, convertir el contrato de matrimonio en algo tan inane como el que se firma en Las Vegas, o tratar a los hijos como si se trataran de derechos en lugar de generadores de obligaciones y responsabilidades, considero que convierte al matrimonio, también, en una especie de cajón de sastre sin atractivo ni sentido.”
¿Por qué mencionamos estas notas? Porque algunas revistas católicas parecen estar lejos de la piedad, abordando más una conducta condenatoria que comprensiva. ¿Si firmara una nota, que escribiría Jesús?
Tags: CRISTO MATRIMONIO DOGMA CATOLICO
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