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Pedir, pedir, pedir ayuda.

Por Daniel do Campo Spada.

“Vengan a mí todos los que están afligidos y agobiados y yo los aliviaré. Carguen sobre Ustedes mi yugo y aprendan de mí, porque soy paciente y humilde de corazón, y así encontrarán alivio. Porque mi yugo es suave y mi carga liviana”. (Mt 11, 25-30)

cristianismo_0041.jpeg Cuando Jesús nos dejó esas palabras, nos invitó a apoyarnos en Él, a que le pidamos ayuda. Cuando estamos tristes, pidamos ayuda. Cuando estamos solos, pidamos ayuda. Cuando estamos desorientados, pidamos ayuda. Cuando tengamos ira, pidamos ayuda. Siempre, pidamos ayuda.
Pedir ayuda es reconocer nuestra debilidad y saber cuáles son nuestros límites, lo que por otra parte nos termina liberando de objetivos que probablemente no alcancemos aunque pongamos nuestra vida en ello. ¿Por qué esforzarse en ser eternamente jóvenes desde lo físico si el paso del tiempo es irreversible? ¿Por qué queres ser el mejor en todo cuando para ello se necesitaría restarle tiempo a las cosas esenciales? ¿Por qué acumular riquezas si indefectiblemente nos vamos desnudos como vinimos? ¿Para qué dominar a otro si todos somos pequeños ante la Creación? ¿Acaso no nos causaría gracia que una hormiga se sienta la diosa del universo porque es superior a todas sus pares? ¿Cuanto tardaría un pisotón en terminar con sus delirios de grandeza? Así somos nosotros ante la vida. Nos empeñamos en los puestos de éxito y fortuna como si la felicidad estuviera allí o se pudiera comprar en un comercio.
Querer esos espacios es ser soberbio. Según la Real Academia Española es aquel que “es altivo, arrogante”. Como vemos, muy lejos de la forma de ser de Cristo, que se mezcló con los humildes y los pobres siendo el REY. “Jesús dijo:´Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque habiendo ocultdo estas cosas a los sabios y a los prudentes, las has rebelado a los pequeños” (Mt 11, 25). “Yo les aseguro que no se ha presentado entre los hombres profeta más grande que Juan Bautista. Sin embargo, el más pequeño en el Reino de los Cielos es más que él” (Mt 11, 11).
Y el soberbio no pide ayuda, porque se cree autosificiente, y aunque parezca mentira, ese papel pesa. Por ello, liberemos nuestro peso y pidamos que Dios nos asista. Cuando estamos cansados, cuando obramos mal, cuando ignoramos, siempre pidamos ayuda. Que Dios responderá.
¿Y si no me da lo que le pido? Esta frase no las hemos hecho permanentemente, pero vamos a tratar de responderla con un ejemplo. ¿Cuando vamos al médico le decimos nosotros qué enfermedad queremos tener y qué nos debe recetar, o escuchamos lo que nos dicen?
¿Por qué debería ser diferente nuestra relación con Dios?
Un cuento popular dice que “un hombre se hallaba rezando arrodillado ante la cruz en una Iglesia y le imploraba al Cristo:
-¿Por qué siempre estás en silencio? ¿Por qué nunca hablas?
Cuando no esperaba respuestas, escucha al Cristo crucificado que se baja de la Cruz y le interroga:
-¿Querés respuesta a mi silencio?
-Sí, claro.- Contesta el hombre, todavía perturbado por la situación.
-Bien. -le dice Jesús-. Te invito a qué ocupes mi lugar y lo verás.
El hombre se cuelga de la Cruz y comienza a escuchar los rezos de todos.
En eso ingresa un rico y pide más dinero que el que ya trae en una bolsa, que olvida cuando sale del templo.
Luego, ingresa un fiel muy pobre y al arrodillarse, ve el paquete de dinero y se lo lleva.
Tras este, llega otro hombre pidiendo que la vida le de una oportunidad para conseguir dinero para un viaje a través del mar y cuando estaba entre oraciones retorna el rico.
-¿Señor, no ha visto una bolsa con dinero ahí?
-No. -Responde. -Acabo de entrar y no he visto nada.
El rico se retira prometiendo que si sabe quien la tiene, le dará una jugosa recompensa.
Cuando quedan solos el último hombre, quien reemplazaba a Jesús, que había visto todo le chista y le dice:
-Ey, yo sé quien se la llevó.
-¿Quién fué?
-Uno que salió calle abajo. Estaba harapiento y con una camisa blanca.
El hombre sale corriendo sin decir gracias, encuentra al pobre, le devuelve la bolsa de dinero al rico y se queda con una jugosa recompensa.

Al rato, aparece Jesús y le dice: -¿Cómo te fué?
-Genial. Pude hacer justicia. Un señor que había perdido su dinero pudo recuperarlo... claro, gracias a que yo hablé.
Jesús hace silencio y mirando a los ojos al incrédulo le explica:
-El pobre necesitaba ese dinero para comprar un remedio para su madre que se muere. El que lo encontró, se compró un pasaje en un barco que mañana se hundirá y morirá. Y el rico, con ese dinero violó a una chica virgen del pueblo.”

Pidamos, pidamos, pidamos. Y aunque creamos que no nos escucha, sepamos que por algo es.

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Comentarios(2) »

  1. miguel angel — 31-10-2008 - 16:32:11 GMT 3

    pedir ayuda soy pobre a todos el mundo soy discapacitado motriz
    hola nesecito una ayuda soy paraplejico de la cintura para abajo no ciento nada hase 6 años k esto y en ciyas tengo 34 años estoy nesesitando una ayuda para poder sussistir nesecito i me pueden donar una cilla de rueda a motor xe la k yo tengo es comun y adonde yo bovo es muy devil x los posos ya la e soldado mil veses y si me pudieran donar algun subsidio para poder poner un negocio de paanaderia yo e solicitado uno en la casa de gobierno de buenos aires y nunca me an dicho nada ase 4 años ke e mandado cartas me an visitado y nunca mas me an dicho mas nada soy repostero comfitero pastelero y nesecitaria ke me donen las makinas asi podre trabajar en mi casa asi podre susistir de mi vida ya no se a kien recurrir soy muy pobre y aki en la argentina no ay gente como en otros paises k tengan corazones como ay en otros paises y seke escuchan alas gentes ke mas nese citan yo ya nose ke aser dei vida yo cobro una pencion de 280 peso y eso no em acalsa para nada solo si no em donan un subsido enkesea ke me donen las makinas y un horno parapoder trabajar y las mercaderias les dejo mi correo x si se kieres contactar con migo selos boy agrdeser de corazon y me boy a poner muy feliz poder trabajar xke aki no ay trabajo para mi yo a noseke boy aser de mi vida munchas gracias de mil corazon y espero k lean con sus corazones .miguelinjp@hotmail.com
    E-mail: miguelinjp@hotmail.com

  2. Daniel do Campo Spada — 10-11-2008 - 20:39:14 GMT 3

    MIGUEL:

    Hay algunas organizaciones a las que podría recurrir.

    Por la silla de ruedas, CILSA Organización No Gubernamental (ONG) sin fines de lucro que promueve la integración plena de las personas provenientes de los sectores más vulnerables ...
    www.cilsa.org

    Y por el trabajo, CARITAS Organiza la pastoral caritativa de la Iglesia Católica procurando generar y dar respuestas integrales a las problemáticas de la pobreza.
    www.caritas.org.ar/

    Suerte y que Dios lo bendiga.

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