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Los espacios para la oración

Reflexión sobre la oración.

Por Daniel do Campo Spada.

La javascript:void()oración es una herramienta poderosísima que Jesús nos ha dejado. Aunque proviene de tiempos inmemoriales, algo tan extendido incluso a todas las religiones solo puede provenir de Dios. Sin embargo, el hijo del Hombre nos ha dejado sutiles enseñanzas que se hacen dificiles de cumplir en la actual vida moderna. La aceleración y el “lleno” de todos los espacios físicos nos complica encontrar ese monte en el cual podamos recluirnos.
La vida cotidiana y los denominados valores modernos no permiten que el cristiano “se aparte” para entrar en contacto íntimo con el Padre. Casi no quedan espacios públicos en las grandes ciudades que se puedan usar con recato. En las casas, invadidas por los medios audioviduales o de reproducción electrónica se han encargado de llenar los espacios.
¿Cómo orar?
El silencio es un bien tan preciado como escaso, pero bien puede ser el lugar en el cual nos refugiemos aunque en el exterior de nuestro cuerpo estén los ruidos de la calle, de los otros hermanos o de los elementos que dicen hacer mejor nuestra vida.
Cuando no era mala palabra ser creyente y practicante, los hogares tenían un pequeño “altarcito”, que desde la pequeñez que ello implica permitía el espacio para orar. Otro de los problemas cotidianos es el tiempo. Tiempo y espacio. Preciados tesoros.
Adherimos a la frase publicada en el Rosario de la Sanación de Gustavo Jamut (Buenos Aires, Ediciones San Pablo, 2005, Pág 12) que en el comentario al cuarto misterio luminoso agrega:
“...Te pedimos Señor, que así como llamabas con frecuencia a tus discípulos, a ir a un lugar apartado para orar al Padre, también suscites en cada uno de nosotros el anhelo de crear cada día momentos de desierto para contemplar tu rostro”.
Aún en una gran urbe como Buenos Aires siempre hay un espacio donde esconderse. En la Capital argentina recomiendo la Autopista Richieri, rumbo al Aeropuerto de Ezeiza, se puede llegar también en colectivo. Un árbol y unos metros a la redonda con tranquilidad pueden ser suficientes. Y si no es posible, por lo menos con silencio, llegar a Jesús. Recordemos que Él nos dijo que estará con nosotros hasta el fin de los días. (Mateo 18, 16-20).

Mayo 2008-05-06
TECUM – NOVO MundusNET
Libre repoducción con mención de la fuente.

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Comentarios(2) »

  1. Mariana — 09-05-2008 - 18:10:14 GMT 3

    Coincido con estas palabras, aunque se hace muy difícil con el trajinar cotidiano. Habrá que intentarlo.

  2. José Manuel Morera Cabezas — 13-05-2008 - 02:19:25 GMT 3

    Muy interesante Paraguay tiene una esperanza y Los espacios para la Oración. Estaré al tanto por lo que suceda en el hermano pueblo, con el cambio que pretende al elegir en las urnas a F.Lugo.
    Cuando Usted escribe que las casas están invadidas por los medios audiovisuales y llenado los espacios para quitarlos a la Oración y que antes los hogares tenían un "altarcito" para ello, me hace recordar algo que escribí en un periódico regional de mi provincia, recordando algo de nuestras costumbres: ..."nuestros abuelos usaron bellos altares, ubicados en un cálido rincón de la casa, adornados con plantas naturales y lindos manteles blancos bordados. Este espacio sagrado sirvió para expresar sus oraciones, rezos y fe, donde acudían también los amigos del vecindario..."
    Le agradezco me haya enviado tan hermoso mensaje, para mí es un honor. Muchas gracias.
    José Manuel, de COSTA RICA.

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