DOCUMENTO DEL MOVIMIENTO DE CURAS VILLEROS. PARTE IV
Recuperación
Cuando las estadísticas nos dicen que son demasiados niños, jóvenes y adultos que fuman pasta base, tengamos por seguro que llegamos tarde. La pregunta es: ¿queremos seguir llegando tarde? Son personas, seres humanos que mueren o quedan con una vida hipotecada. Por ellos hay que hacer algo ya. Aunque sólo salvemos a uno.
Pedagogía de la presencia[8]
El primer paso es acercarse a los chicos, no esperar a que estos golpeen las puertas de nuestras instituciones. Este primer paso es a la vez una afirmación de la dignidad de estas chicas, de estos chicos, del valor sagrado de sus personas; no son vidas que ‘estan de sobra', que molestan, o que afean nuestros barrios. Este primer paso es acercar el corazón. Corazón que se acerca es corazón que ve y se deja tocar por este doloroso grito y por eso se pone a su escucha. El hábito de la escucha no es algo común en nuestros días y es esencial para un verdadero encuentro. Si escucháramos más, seguramente el nivel de violencia que vivimos bajaría notablemente
Ponerse a la escucha no es buscar que rápidamente acaten las pautas sociales. A veces queremos que rápidamente cumplan normas, que respeten derechos para entrar en sociedad, cuando como sociedad no les hemos respetado sus derechos más elementales.
Acercarse, caminar los barrios, escuchar, encontrarse es el primer paso imprescindible.
Adaptar nuestros programas e instituciones a la realidad y no la realidad a ellos.
La burocracia expulsa, pone trabas (excesivas entrevistas y requisitos), en definitiva pone en riesgo la vida de muchas personas. Además muchas veces la realidad de los procesos de recuperación está marcada por los números-dinero (becas por un año, ese sería el tiempo de recuperación), dejando a un segundo plano los procesos personales.
Por consiguiente teniendo en cuenta el proceso de cada persona hay que discernir que camino de recuperación proponerle: atención ambulatoria en un centro de día; internación en una comunidad terapéutica, etc.
Por otro lado es necesario adaptarse a la realidad de los más pobres. Por ejemplo se da el caso de mamás que consumen y no tiene con quién dejar a sus hijos; hay que plantearse entonces la posibilidad de que ingresen juntos en un mismo lugar.
Hay que poner el centro de nuestro esfuerzo en adaptar nuestros programas e instituciones a la realidad y no la realidad a ellos; creando ámbitos que rompan las cadenas invisibles que esclavizan a nuestros adolescentes y jóvenes.
Hoy vivimos la cultura de la imagen. De muchas maneras se busca tener cautiva nuestra mirada. Si esto se logra en gran parte se adueñan de nuestra vida.
A veces se busca transmitir la idea de que: ‘estamos trabajando fuertemente en la lucha contra la droga'. Es así que por ejemplo se abre un solo centro de recuperación para toda una ciudad y se empapela la misma para dar una buena imagen. Si se da imagen de algo que no es, que en realidad se está haciendo insuficientemente, no solo se corre el riesgo del autoengaño, sino que quedan vidas en el camino.
En relación a esto último hay una responsabilidad grande de los publicistas y de los medios de comunicación en general, valga como ejemplo este verano: Por un lado la propaganda de una bebida alcohólica en la playa que al parecer era sinónimo de plenitud y alegría, por otro lado la realidad de la violencia como consecuencia del exceso de alcohol en muchos jóvenes en la costa.
Tal vez esto sea una llamada de atención para que veamos que como sociedad estamos dejando muy solos a nuestros adolescentes y jóvenes. No les enseñamos que hacer frente al aburrimiento, la tristeza, la bronca o la soledad, etc. No les mostramos que no hay que encontrar "algo" para combatirlas sino encontrar a "alguien" con quien compartir y hablar de lo que les pasa. Hablar y compartir con "alguien" que los puede ayudar es lo contrario a la adicción.
El mundo adulto no puede ausentarse, no puede desproteger a los niños/as y adolescentes. La justicia debe proteger a esos chicos que tienen su libertad muy condicionada; prueba de ello es que dinero que consiguen va a parar a aquellos que no les importa nada de sus vidas y les ponen veneno en sus manos. La justicia tiene que tenderle la mano a esas mamás que desesperadas no saben como ayudar a sus hijos.


Meneame
del.icio.us
No alcanza con el pago de una beca de tratamiento. Hay jóvenes que no pueden volver a sus barrios -cerca de su casa se compra y se consume libremente droga- se da una suerte de factor cuasi-biológico que favorece la recaída en el consumo. La no conveniencia de la vuelta al barrio es señalada reiteradamente por muchas familias que los aman y acompañan. Tenemos que ir tejiendo con ellos una propuesta de real reinserción social. Desde el elemental derecho a la identidad o sea que accedan a sacar su documento hasta una salida laboral y un lugar para vivir con dignidad.
Aunque desde su visión política de la realidad argentina se pueda tener diferencias, como pastor, el Cardenal Jorge Bergoglio dispone de un vehemencia que se nota en sus sermones y que traslada a sus libros. En particular, haremos mención de uno de ellos ya que su obra escrita es bastante extensa. En “Educar: exigencia y pasión”1, pone de manifiesto un conocimiento que sobre el tema educación es muy propio de todos los integrantes de la Compañía de Jesús. Nuestro continente ha sido depositario de lo más rescatable de la acción evangelizadora de los conquistadores europeos, que llevaron al frente justamente los jesuitas.
En un libro de la Editorial Claretiana1 que incluye la colección “Clásicos de Espiritualidad” nos encontramos con una auténtico guía espiritual que en lo que es una obra literaria nos lleva hacia pensamientos interiores propios de alguien que fervorosamente busca a Dios.
Con respecto al amor, podemos enredarnos en confusiones propias del lenguaje. Más de un estudioso ha coincidido con la idea que el lenguaje es un gran estafador de la realidad. Muchas veces una palabra nos remite a otra. Por ejemplo en el castellano moderno llamamos “hacer el amor” a mantener relaciones carnales. ¿Esto solo es el amor?
Un día decidí crear un blog cristiano impulsado por algo que parecía no provenir de mí. Como si fuera un mandato superior. ¿Se entiende a qué me refiero? Desconozco a cuantos les sirven estas palabras, pero la pregunta era: ¿Todo lo que estudio, que afortunadamente puedo adquirir en libros, DVD o viajes es solo para mi onsumo personal? Nunca supe si era lo necesario, pero empecé a sacar hacia afuera vivencias que me quemaban por dentro. El amor a Dios no permite quedar indiferente, aunque seamos seres llenos de defectos y mucho menos seamos ejemplos. Pero una habitual canción de misa nos repite que “no has buscado ni a sabios ni a ricos”. ¿Por qué tantas explicaciones? Porque voy a contar algunos hechos (que no creo casuales sino inspirados por el Creador) que me ayudaron a vivir momentos de amor al prójimo realmente intensos, que lamento que no sean permanentes o por lo menos más extensos. Supongo que los Santos pudieron experimentar esto en forma permanente y por ello son nuestros Hermanos Mayores.
Debo reconocer que en este texto me voy a guiar solamente por algunos ejercicios que sguramente Dios me ha puesto enfrente, aunque esta vez no apele a la Palabra como es habitual. Y el tema es tan básico como profundo. Jesús nos enseñó que debemos amar a Dios por sobre todas las cosas y ello nos parece accesible. Cuando en cambio nos reprime al decir que quien no ame a su hermano no quiere al Padre, la cosa se complica. ¿Se puede aprender a querer?
El Obispo metropolita de Kaliningrado, Kiril, ha sido elegido como el nuevo Patriarca de la Iglesia Cristiana Ortodoxa Rusa, asunción a la cual asistieron numerosas personalidades del país, incluyendo el Presidente Medvedev y el Primer Ministro Vladimir Putín. El lugar de guía de la Iglesia estaba vacante desde que en Diciembre del año pasado falleció Alexis II, quien impulsó un gran crecimiento de la religión.
Habitualmente nos dicen que no es correcto dar a conocer en un blog nuestros problemas como cristianos. Quizás allí se escondan dos ideas de Iglesia. Por un lado, la que la concibe como un hecho reservado, cuasi secreto, de lo que no se habla. Por el otro, estamos los que la entendemos como una gran asamblea del Pueblo de Dios. Cada misa es una referencia a esta idea. Mas allá de los aspectos rituales, recuerda nuestros orígenes, en los que los hermanos perseguidos se reunían en cuevas para comentar la Palabra y compartir sus dudas y necesidades. El debate es necesario en nuestra condición de cristianos. Y quien debate, puede encontrar errores y quien se equivoca, debe pedir perdón. Porque no es lo mismo un mal acto hecho en forma inconsciente que uno realizado premeditadamente. Si al haber ocurrido, repasando nuestras acciones, encontramos que hemos hecho daño, el pedido de perdón debe ser inmediato.
