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DOCUMENTO DEL MOVIMIENTO DE CURAS VILLEROS. PARTE V

Pensar en el después del camino de recuperación.

pobreza_11.jpegNo alcanza con el pago de una beca de tratamiento. Hay jóvenes que no pueden volver a sus barrios -cerca de su casa se compra y se consume libremente droga- se da una suerte de factor cuasi-biológico que favorece la recaída en el consumo. La no conveniencia de la vuelta al barrio es señalada reiteradamente por muchas familias que los aman y acompañan. Tenemos que ir tejiendo con ellos una propuesta de real reinserción social. Desde el elemental derecho a la identidad o sea que accedan a sacar su documento hasta una salida laboral y un lugar para vivir con dignidad.
Sabemos también que muchos jóvenes que hoy están privados de su libertad han cometido delitos a causa del consumo de droga. En ese caso hay que replicar las experiencias que tratan su adicción; utilizándose así positivamente el tiempo en prisión para que al salir puedan reinsertarse en la sociedad. De alguna manera este también es un trabajo de prevención.
Por último ponemos bajo la protección y el cuidado de la Virgen de Luján, Madre de nuestro Pueblo, a las familias que en nuestros barrios sufren el flagelo de la droga.

- José María Di Paola, Carlos Olivero, Facundo Berretta y Juan Isasmendi de la Villa 21-24 y N.H.T. Zabaleta.
- Guillermo Torre y Martín Carrozza de la Villa 31.
- Gustavo Carrara, Adolfo Benassi y Joaquín Giangreco de la Villa 1-11-14.
- Jorge Tome y Franco Punturo de la Villa 20.
- Sebastián Sury y José Nicolás Zámolo de la Villa 15.
- Pedro Baya Casal y Martín De Chiara de la Villa 3 y del Barrio Ramón Carrillo.
- Nibaldo Valentín Leal de la Villa 6.
- Sergio Serrese de la Villa 19.
- Enrique Evangelista de la V
illa 26.
- Jorge Torres Carbonell de la Villa Rodrigo Bueno.

Equipo de Sacerdotes para las villas de emergencia
Ciudad Autónoma de Buenos Aires, 25 de Marzo de 2009.

Educación Católica I. Exigencia y Pasión, según Bergoglio.

Por Daniel do Campo Spada

bergoglio_023.jpeg Aunque desde su visión política de la realidad argentina se pueda tener diferencias, como pastor, el Cardenal Jorge Bergoglio dispone de un vehemencia que se nota en sus sermones y que traslada a sus libros. En particular, haremos mención de uno de ellos ya que su obra escrita es bastante extensa. En “Educar: exigencia y pasión”1, pone de manifiesto un conocimiento que sobre el tema educación es muy propio de todos los integrantes de la Compañía de Jesús. Nuestro continente ha sido depositario de lo más rescatable de la acción evangelizadora de los conquistadores europeos, que llevaron al frente justamente los jesuitas.
“Queridos educadores: qué grande es la tarea que Jesús pone en sus manos”2 es la forma en que marca el tema de tomar a la docencia como una responsabilidad auténtica ante Dios, que delega en quienes tenemos esa gracia de formar a nuestros hermanos menores en el conocimiento. La asimetría solo es en el dominio de la ciencia, ya que en cuanto a edad, nuestros alumnos bien pueden ser más grandes que uno.
En uno de sus párrafos menciona que no se debe caer en la tentación del facilismo, ya que de esa manera no se educa, afrontando la misma dificultad de un padre que ante su hijo debe optar por la reprimenda correctora o el dejar hacer mas allá de las consecuencias. Quienes trabajan con los sobre-estimulados (por los medios de comunicación y los discursos sociales) niños y adolescentes del presente saben que el hedonismo y el éxito sin sacrificio se ha insertado en nuestros días.
¿Podemos los educadores católicos estar al margen de nuestra Fé cuando encaramos la tarea docente? La respuesta es clara: NO. Cuando uno siente a Cristo dentro de uno, no es creyente de a ratos sino que por el contrario Él debe habitar en forma permanente, sin que por ello cometamos pecados ya sea por las tentaciones que el maligno pone en nuestro camino o bien por la debilidad de nuestra práctica. El arrepentimiento inmediato es un camino hacia el Perdón. Por ello, resulta sorprendente cuando aquellos hermanos que han recibido la gracia de Dios de enfrentar un curso en una posición de Maestro quieran limitarse “solo a su ciencia”. Eso sería equivalente a decir: durante esta clase, dejo mi Fé en el pasillo y no me importa si se presenta la oportunidad de que alguien quiera o necesite una Palabra consoladora, guía o revitalizante. ¿Se puede ser padre, hijo, hermano o amigo de a ratos? ¿Se puede ser cristiano por momentos? Bergoglio al respecto dice que “el corazón une la idea con la realidad, el tiempo con el espacio, la vida con la muerte y con la eternidad”3, cuando plantea que sobreponer el cerebro al corazón es una de las tentaciones más frecuentes.
Siguiendo con esta línea de pensamiento en la que estar en el lugar de educador (lo que nos hace colegas de Jesús) es una gracia, debemos considerar que ello es un privilegio dentro de nuestra comunidad. Y pensar en comunidad es abandonar egoístas ideas de individualismo, donde el Cardenal afirma que “nuestra identidad como hombres de Fé está dada por la pertenencia a un cuerpo y no por la afirmación de nuestra conciencia aislada. (…) Se es en la medida que se pertenece. Y, por tanto, el comportamiento religioso de pertenencia más que buscar la satisfacción de un momento individual de mi conciencia, buscará adherir a los símbolos unitivos: la Virgen, los Santos... Y aquí un paso más, nuestra Fé será combativa con una combatividad consciente del enemigo a fin de defender a todo el cuerpo y no ya sólo a mi mismo”.4
Como cierre al mencionado espíritu del libro que trasluce la óptica del Arzobispo de Buenos Aires en la noble tarea de educar, vale la frase en la que recomienda que “si bien no habrá que descuidar una válida dimensión de eficiencia y eficacia en la transmisión de conocimientos que permitan a nuestros jóvenes hacerse un lugar en la sociedad, es fundamental que seamos ´maestros de humanidad´.”5

MARZO 2009-03-08
TECUM – NOVO MundusNET Televisión
Permitida su reproducción con mención de la fuente.

Guías espirituales. Relatos de un peregrino ruso.

Por Daniel do Campo Spada.

peregrino.jpeg En un libro de la Editorial Claretiana1 que incluye la colección “Clásicos de Espiritualidad” nos encontramos con una auténtico guía espiritual que en lo que es una obra literaria nos lleva hacia pensamientos interiores propios de alguien que fervorosamente busca a Dios.
La historia que bien puede leerse como una novela escrita en primera persona (de autor anónimo) en la que nunca nos enteramos del nombre del personaje principal nos muestra el devenir de un peregrino que tras haberlo perdido todo por la envidia que un hermano le tenía en función de que un tío le había dejado dinero y un comercio y que en un arrebato le incendia todo. Nuestro “personaje guía” se ve impulsado a la pobreza más cruda en una Rusia de finales del siglo XIX, con una monarquía decadente y una militarización presente en todos los espacios de la vasta geografía de las estepas.
Con solo dos libros (la Biblia y la Filocalia de la Oración de Jesús2), el peregrino, recorre las rutas dependiendo de trabajos ocasionales o de la buenaventura, pero sin preocuparse de otra cosa que del alimento espiritual para el que va aprovechando los espacios de silencio y tranquilidad que le brindan los caminos.
Aunque no tiene autor, en el prólogo (también anónimo) se advierte que es muy probable que los haya escrito un monje del siglo XIX con la intención de impulsar el interés en los los mencionados libros que el peregrino lleva en su mochila y sobre la que da consejos de lectura a los lectores de su libro. Como si se tratara de un metalibro, la lectura de la mencionada obra impulsa a la lectura por ejemplo de la Filocalia, que a pesar de ser un clásico canónico se halla cada vez más abandonado por los cristianos ajetreados por las obligaciones cotidianas.
Cuando se habla de lectura en momentos de distracción, veraneo o fines de semana largos, en los anaqueles aparecen libros “fáciles” como si esta división entre libros fuera válida. Esta es una opción inteligente y fundamentalmente atrapante.
El recorrido del peregrino y los personajes que van apareciendo abren nuevos intereses en la búsqueda espiritual en la cual el “personaje” nos va guiando en la búsqueda de la oración interior que es lo que tanto lo desvela.

MARZO 2009-03-09
TECUM – NOVO MundusNET Televisión
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Guías espirituales. El Padre Jamut contra el mal.

Por Daniel do Campo Spada.

En estas líneas habitualmente nos detenemos a mencionar a aquellos guías espirituales que Dios pone al alcance de nosotros para poder avanzar en este destierro de la vida perecedera. Uno de ellos, que gracias a sus publicaciones surge con toda claridad es el Padre Gustavo E. Jamut, quien en distintas obras nos lleva en una lucha contra las acechanzas del mal.
Los miedos, los “frenos”, o cualquiera de las trampas que el maligno pone en nuestro camino deben ser sorteadas con plena Fé y perseverancia. Para esos momentos en los que hay que atravesar nuestro desierto espiritual, un mapa o una guía se comportan como una gran prótesis. En el libro “Lo que nos roba la paz”1 (Buenos Aires, San Pablo, 2007), el Padre Jamut manifiesta que contrariamente a lo esperado, la primer petición que las personas hacen a Dios es la de tener Paz en sus almas, superando a los ruegos por salud física y trabajo. Eso demuestra que el humano necesariamente quiere volver al Padre, y es en esa búsqueda que se da el desasosiego propio de la desorientación. De la misma forma que muchas personas “no creyentes” pueden comportarse según la voluntad de Dios, frecuentemente buscamos “algo” que muchos no sabemos que es. Cuando nos damos cuenta que es la necesidad del Creador, empezamos a saber hacia donde debemos ir. El problema es como. Porque como dice Jamut, la única Paz que no es efímera es la de el Padre.
En ese trabajo se da un perfil de lo que es su acción espiritual al recomendar oraciones que nos liberen de pensamientos negativos que nos generan incertidumbres y zonas grises en nuestra alma.
Otra de sus obras con más fuerza es el compendio de “50 oraciones y salmos de protección y liberación” (Buenos Aires, San Pablo, 2008) en la que es imperdible su introducción sobre “¿Qué es la oración?”. En ella reflexiona sobre la importancia de una oración “vocalizada” y otra “interior”, que sobre todo en este último caso debe ser sincera. Allí deja en claro nuestra posición de acudir a los guías, ya que escribe “... es necesario acercarse al sacramento de la Reconciliación a fin de pedir perdón a Dios y así ser liberados. Dejándose también ayudar, en caso de ser necesario, por quienes están capacitados para hacerlo, sea tanto en el plano espiritual como psicológico y clínico”2. Allí se reúnen oraciones y salmos de liberación que permiten dirigir nuestros rezos con gran fuerza para que si algo maligno circula por allí, es propio protegernos para que nada nos separe de este camino de peregrinaje espiritual hacia la vida verdadera.
Y la tercera obra a la que vamos a hacer referencia es un “Rosario para ser libre de los temores y de los miedos”3 (Buenos Aires, San Pablo, 2008) que se puede rezar cualquier día de la semana, y en la que hace un recorrido por nuestros momentos negativos que seguramente han marcado nuestro presente. Por ello, en cada Misterio, Padre Nuestro, Ave María, Gloria y Salve de un Rosario común, le agrega pedidos puntuales que nos llevan desde los temores que podemos haber acumulado desde nuestra niñez más temprana hasta nuestra ancianidad. Es un auténtico recorrido de vida y una experiencia de gran conmoción emocional ya que nuestro espíritu lleva las marcas de las dificultades que nuestra vida cotidiana nos pone enfrente.
Para comunicarse con el Padre Jamut, quien da retiros en varios lugares de Argentina, se puede escribir al e-mail secretaria@sanroquercc.com o bien visualizar su sitios web www.sanroquercc.com .

MARZO 2009-03-08
TECUM – NOVO MundusNET Televisión
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Amor y deseo.

“Amó tanto Dios al mundo, que no paró hasta dar a su Hijo unigénito a fin de que todos los que crean en él no perezcan sino que vivan la vida eterna”.
“Lo que ha nacido de la carne, carne es, más que lo ha nacido del espíritu es espíritu o espiritual”.
(San Juan 3, 16 y 6)

Por Daniel do Campo Spada

jamut.jpeg Con respecto al amor, podemos enredarnos en confusiones propias del lenguaje. Más de un estudioso ha coincidido con la idea que el lenguaje es un gran estafador de la realidad. Muchas veces una palabra nos remite a otra. Por ejemplo en el castellano moderno llamamos “hacer el amor” a mantener relaciones carnales. ¿Esto solo es el amor?
La literatura nos ha llevado a parcializar la concepción de amor al que se siente en situación de pareja, hacia el otro en función de una unión amorosa. Cuando llegan las fechas alegóricas de los días de los progenitores las publicidades nos inundan con frases ingeniosas que incluyen “el amor de una madre” o “no hay como el amor de un padre”. Fuera de allí parece que no hubiera más aplicaciones posibles. Pocas veces ocupa el primer lugar el amor a los otros.
Los que somos padres, ¿somos capaces de entregar a nuestros hijos por amor a alguien más? No hace falta que me escriba con su respuesta porque la imagino. Incluso, la “propiedad de los hijos” es un tema que requiere párrafos propios. Bueno, aunque nos parezca imposible ello hizo Dios por nosotros. ¿Con qué necesidad?
Se me ocurre una explicación concentrada en la línea del Evangelio de Juan con el que abrimos. “Por amor a nosotros”, sería la respuesta más adecuada. Jesús vino y se entregó a una vida terrena, con todo lo que ella tiene de miserable, para dejarnos sus enseñanzas, que aún veinte siglos después seguimos aprendiendo. Analizando los hechos, a la palabra amor podríamos agregarle un significado: entrega. Inmediatamente debemos remitirnos a los miles de hermanos y hermanas que sacrifican su vida, que podría ser distinta, al cuidado de enfermos olvidados, de ancianos sin protección, de la alfabetización y otro innumerable rosario de acciones que trasuntan ello: amor.
¿Qué pasa con el deseo sexual? ¿Es amor? La cultura audiovisual en la que vivimos ha incrementado el deseo por una de las necesidades fisiológicas de los humanos que es el impulso reproductivo. No es un espacio para explayarnos en esta temática, pero sí es cierto que el gran desarrollo del deseo carnal se da en la mente, a punto tal que cuando muchas relaciones sexuales son reales en los cuerpos, pero distintas en las mentes de sus amantes. El placer dura un rato, pero lejos está de la felicidad cuando estas prácticas requieren cada vez una vuelta más de tuerca en la psiquis. Relaciones admitidas por nuestros mandatos culturales parecen no alcanzar en una mente que cada vez pide más y no es extraño que esa espiral termine por crear patologías cada vez más extremas, a punto tal que han comenzado a crearse clínicas de recuperación por la adicción al sexo.
La Palabra y entregarse a la protección de Dios es un camino de recuperación, incluso para un beneficioso uso de la actividad sexual.

Febrero 2009-02-05
TECUM -NOVO MundusNET Televisión
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¿Se puede aprender a amar?

Por Daniel do Campo Spada

cielo_01.jpeg Un día decidí crear un blog cristiano impulsado por algo que parecía no provenir de mí. Como si fuera un mandato superior. ¿Se entiende a qué me refiero? Desconozco a cuantos les sirven estas palabras, pero la pregunta era: ¿Todo lo que estudio, que afortunadamente puedo adquirir en libros, DVD o viajes es solo para mi onsumo personal? Nunca supe si era lo necesario, pero empecé a sacar hacia afuera vivencias que me quemaban por dentro. El amor a Dios no permite quedar indiferente, aunque seamos seres llenos de defectos y mucho menos seamos ejemplos. Pero una habitual canción de misa nos repite que “no has buscado ni a sabios ni a ricos”. ¿Por qué tantas explicaciones? Porque voy a contar algunos hechos (que no creo casuales sino inspirados por el Creador) que me ayudaron a vivir momentos de amor al prójimo realmente intensos, que lamento que no sean permanentes o por lo menos más extensos. Supongo que los Santos pudieron experimentar esto en forma permanente y por ello son nuestros Hermanos Mayores.
Cuando pasados los 35, volví a la religión en un sentido mucho más maduro que lo que había estado hasta los 23 o 24 años, empecé a vivir momentos en los que ver una puesta de sol, una nube recortada en un cielo celeste, una planta al costado de una ruta o cualquier manifestación de la naturaleza me parece maravilloso. En el medio, ya imaginan cuál fué el derrotero: magias, quiromancias, y todas las equivocaciones que se puedan enumerar.
Ese estadio de querer todo lo que uno ve, coincide con nuestra paz interior. Si estamos en un momento de ira, por el contrario, podemos mandar al infierno al auto que falla, a la ropa que queda chica o a la computadora que no responde. Si estamos en sintonía con el Creador, todo parece bello.
Sin ser experto, trataré de poner en palabras unos ejercicios que por momentos me permiten amar a todos, y no solo a los nuestros.
El primer paso es tratar de estar bien con nosotros. Controlar la ira, el mal humor y los apuros inventados.
El segundo paso es el de visualizarse a Ud mismo algunos años atrás. Véase a sí mismo en momentos en lo que ha estado solo (ambientalmente hablando) en el cual no haya estado conversando con nadie. Imagínese manejando, cocinando, leyendo, caminando, etc. ¿No siente ternura por Ud? Si lo logra, repítalo varios días y recién allí pase al punto tres.
Recién cuando es capaz de amarse a Ud en otro momento de su vida, de perdonarse, de entenderse aún con sus fallas, a punto tal de que siente ganas de abrazarse podemos empezar a querer a los demás. Allí observe a personas que pasen por allí, aunque no sepan quienes son. Y si no lo sabe, quizás sea mejor. Mirelos en silencio e imagínelos con sus miedos, sus tristezas, su cansancio. ¿Pueden sentir algo?
Como todo, la práctica debe ir de la mano de una efectividad mejor, aunque me hago algunas preguntas y me imagino algunas respuestas. Esa sensación la puedo experimentar bajo con condiciones: la persona no me ve o por lo menos no me está mirando y está en silencio. ¿No coinciden estas condiciones con nuestras prácticas de oración? ¿Será acaso ese el silencio que Dios nos pide? Imaginemos al Creador. ¿Se acerca cuando hablamos en un momento de mucha acción o podemos sentirlo cuando Él nos mira con amor de Padre?
No tengo respuestas cerradas respecto a este tema, pero quizás sea un principio o uno de los infinitos caminos para aprender a amar.

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¿Qué es amar al prójimo?

Por Daniel do Campo Spada

pobreza_041.jpg Debo reconocer que en este texto me voy a guiar solamente por algunos ejercicios que sguramente Dios me ha puesto enfrente, aunque esta vez no apele a la Palabra como es habitual. Y el tema es tan básico como profundo. Jesús nos enseñó que debemos amar a Dios por sobre todas las cosas y ello nos parece accesible. Cuando en cambio nos reprime al decir que quien no ame a su hermano no quiere al Padre, la cosa se complica. ¿Se puede aprender a querer?
Querer es un ejercicio que también se aprende. La primera escuela de amor que tenemos es la familia. Por ello la importancia de los buenos ejemplos. Más que las familias ensambladas, de lo cual ya hemos hablado profundamente, debemos preocuparnos de pequeños “grandes” ejemplos. ¿Qué pasa por la cabecita de un niño cuando ve que los adultos “encierran” a sus ancianos sin haber agotado todas las instancias? Esto es importante, porque algunos no pueden encontrar otra solución y seguramente se encuentran desgarrados por dentro, pero acá hablamos de los que no quieren resignar su vida social o comodidad por cobijar a ese ser cercano (aunque evidentemente no querido).
También hay abandonos más sutiles, como son el de mirar para otro lado como si lo que le pasa a un ser humano que no esté en nuestro núcleo no nos importara. En esto Jesús es claro. No sirve solamente el bien que le hacemos al cercano, ya que los asesinos también juegan con sus hijos y hasta quizás sean buenos con sus padres, pero una parte de ellos trabaja para Satán.
En la vida cotidiana muchas veces anteponemos nuestro cansancio al problema de otro. Nos ponemos primero. Estamos cansados o enojados, o simplemente “se nos ocurrió” y ya no nos preocupamos por el siguiente.
En mi vida de periodista o de profesor, veo a cotidiano actitudes de abandono, de la cual muchas veces también soy prisionero. Miramos los puntos de nuestro interés y nos cuesta reconocer en los “otros” a seres sensibles, que también sufren. Si alguien nos dijera que ese que está tirado en la vereda pidiendo monedas o sentado en nuestra clase fuera Jesús nos arrojaríamos a besarle los pies y ha sido Él mismo quien nos explicó que está en todo aquel que nos pidió agua o un lugar para dormir.

Febrero 2009-02-05
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Kiril es el nuevo Patriarca de los Ortodoxos

Por Daniel do Campo Spada.

kiril_04.jpeg El Obispo metropolita de Kaliningrado, Kiril, ha sido elegido como el nuevo Patriarca de la Iglesia Cristiana Ortodoxa Rusa, asunción a la cual asistieron numerosas personalidades del país, incluyendo el Presidente Medvedev y el Primer Ministro Vladimir Putín. El lugar de guía de la Iglesia estaba vacante desde que en Diciembre del año pasado falleció Alexis II, quien impulsó un gran crecimiento de la religión.
Kiril es considerado un promotor del acercamiento con la Iglesia Católica, algo que deberá consagrarse en algún momento próximo ya que es un deseo ferviente de ambas iglesias, que están unidas en la Fé y en los rituales, y separadas apenas por un hecho histórico ocurrido hace varios siglos. El nuevo jefe de la ortodoxos rusos prologó un libro del Secretario de Estado Vaticano cardenal Tarciso Cartonero.
El desaparecido Alexis II llevó adelante una obra de gran fuste, ya que los monasterios pasaron de 20 a 800, en gran parte impedidos por su enfrentamiento con el sistema del Partido Comunista de la Unión Soviética que toleraba la práctica intimista en los hogares, pero no en espacios públicos. Además hay once mil escuelas dominicales a las que concurren niños de todas las edades, mostrando el notable reverdecer que la Palabra de Cristo tiene en una Rusia que ha vuelto a seguir su fe.
La reunión entre Roma y Moscú es seguramente un deseo de Dios que tarde o temprano volverá a reunir a los Hijos de Dios en una misma Iglesia.

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Nuestro errores del pasado – I. El diálogo interreligioso.

“En el plano interreligioso es oportuno poner de relieve cómo para los creyentes en Cristo el reconocimiento de las culpas pasadas por parte de la Iglesia es conforme a las exigencias de la fidelidad al Evangelio y, por tanto, constituye un luminoso testimonio de su fe en la verdad y en la misericordia del Dios revelado por Jesús.” (Comisión Teológica Internacional. Memoria y Reconciliación: La Iglesia y las culpas del pasado. (Punto 6.3). Documentos Eclesiales. Buenos Aires. Ediciones San Pablo. 2000. Pág. 97)

Por Daniel do Campo Spada

vidaort.jpg Habitualmente nos dicen que no es correcto dar a conocer en un blog nuestros problemas como cristianos. Quizás allí se escondan dos ideas de Iglesia. Por un lado, la que la concibe como un hecho reservado, cuasi secreto, de lo que no se habla. Por el otro, estamos los que la entendemos como una gran asamblea del Pueblo de Dios. Cada misa es una referencia a esta idea. Mas allá de los aspectos rituales, recuerda nuestros orígenes, en los que los hermanos perseguidos se reunían en cuevas para comentar la Palabra y compartir sus dudas y necesidades. El debate es necesario en nuestra condición de cristianos. Y quien debate, puede encontrar errores y quien se equivoca, debe pedir perdón. Porque no es lo mismo un mal acto hecho en forma inconsciente que uno realizado premeditadamente. Si al haber ocurrido, repasando nuestras acciones, encontramos que hemos hecho daño, el pedido de perdón debe ser inmediato.
Nuestra Iglesia, cuerpo vivo compuesto de millones de fieles esparcidos en todos los continentes, ha cometido errores. Sobre todo cuando los hermanos o nosotros, nos creemos únicos poseedores de la verdad, olvidando las enseñanzas de Jesús. El condicionante histórico puede dar por cerrada una vida particular en la tierra, pero el cuerpo de la Iglesia sigue vivo en cada bautizado. Por ello, desde Cristo en adelante, somos una continuidad. El Documento citado al comienzo de este párrafo, es muy esclarecedor al respecto. Si algún hermano, actuando como hombre en lugar de como hijo de Dios cometió excesos, esa culpa anida en el cuerpo de nuestra comunidad y por ello es válido pedir perdón.
En pro del diálogo con las hermanas Iglesias Cristianas Ortodoxas, hay un manto de perdón hacia los hijos que nacieron en ellas generaciones después de la separación, de la cual es probable que nosotros los Católicos también tengamos parte de culpa. De hecho, Jesús jamás aprobaría la separación de Su Iglesia. Nuestros rituales y la línea de consagración bautismal tiene el mismo origen y ello no es reversible, pero sí un futuro en el que volvamos a estar juntos. El Documento afirma al respecto que “Comunidades no pequeñas se separaron de la plena comunión de la Iglesia católica, a veces no sin culpa de los hombres por una y otra parte. Sin embargo, quienes ahora nacen en esas comunidades y se nutren con la fe de Cristo no pueden ser acusados de pecado de separación, y la Iglesia católica los abraza con fraterno respeto y amor”.1 Este párrafo también pertenece a uno de los momentos mas gloriosos de nuestra Iglesia contemporánea que fué el Concilio Vaticano II, en su Decreto “Unitatis redintegratio” de 1964.
Respecto a un hecho que ha tenido mucha difusión a lo largo de los siglos, como es la Inquisición, Juan Pablo II, que el Santo Padre al momento de emitirse este documento, advierte que las reconstrucciones para pedir perdón deben ser hechas con sumo cuidado, porque muchas veces son deformadas a nivel de la opinión pública y no se corresponden con los hechos reales. A lo que dijo Su Santidad habría que agregarle el necesario elemento de la interpretación de época, ya que las culturas son elementos en permanente movimiento y no siempre se puede ver un mismo hecho desde un tiempo cronológico distinto.
Por ello, es válido el revisar el accionar y si es necesario pedir perdón, que es pedirle perdón a Dios fundamentalmente, ya que si en cada hermano vemos a Jesús, cuando nos equivocamos también los hacemos con él.

ENERO 2009-02-01
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Importante discurso de Fernando Lugo.

Por Daniel do Campo Spada

fsm_lugo_01.jpgBELEM.- El Presidente de la República del Paraguay Fernando Lugo dió uno de los discursos más interesantes del Foro Social Mundial, al hacer un llamado a una vida mas tranquila, que no gire en base al consumismo. Sus coincidencias con Frei Betto y Leonardo Boff mostraron que la Teología de la Liberación lejos de estar muerta está pronta a renacer.
Lugo, ex Obispo católico, que logró quebrar la hegemonía de medio siglo del Partido Colorado, dijo que la religión debe volver a estar en las mesas de conversación, ya que es parte de la cultura de nuestros pueblos, fundamentalmente los latinoamericanos. “Negar la presencia de Cristo en las creencias populares es falsear la historia, y por lo tanto no debe quedar afuera”. En una información que reproduce el diario argentino Página 12 en su edición del sábado 31 de enero, admitió que en los seminarios está prohibido hablar de la Teología de la Liberación, que durante las dos décadas posteriores al Concilio Vaticano II hizo crecer a la Iglesia Católica en nuestro sub continente. Cuando llegó el frío de Polonia al Vaticano, se hizo una tarea de derechización en las conducciones y en la formación de los nuevos sacerdotes, con las consecuencias que hoy se ven: iglesias vacías y cientos de nuevas religiones electrónicas.
En un mundo que debe cambiar, las enseñanzas cristianas tienen un lugar privilegiado, ya que si se copia el estilo de vida de Jesús muchas menos serán las necesidades materiales y muchas más las riquezas espirituales.
Una iglesia de pobres o una iglesia de ricos se ha convertido en una triste opción para los católicos de la actualidad, que deben tomar con valentía la Palabra del Señor y avanzar hacia una nueva realidad.

ENERO 2009-02-01
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