La ética protestante y los anglicanos.
Por Daniel do Campo Spada.
El ingreso de unas pocas órdenes de anglicanos a la Iglesia Católica implica no solo el retorno a la casa madre de hermanos en Cristo sino que además tendrá en el viejo continente un impacto que empezará a tener consecuencias en el mediano plazo. En el resto del mundo no hay esa convivencia que tendrán que tener los europeos en el que se superpondrán jurisdicciones y... culturas.
Por ello es válido hacer un raconto de la ética protestante, directamente asociada al capitalismo. Lamentablemente se ha impuesto en muchos lugares del mundo, incluido Latinoamérica, donde nos vemos al compás de parámetros que los nefastos años 90 instauraron de la mano del neoliberalismo económico.
A continuación hacemos un breve resumen de la forma predominante de ver el mundo en la sociedad sajona.
Weber creía que los protestantes ven en el trabajo un fin en si mismo.
El predicador protestante Richard Baxter dijo las siguientes frases: “Dios no se complace en ver a la gente meditar y orar, quiere que haga su trabajo”. Confunde el servicio a Dios de las escrituras con el servicio al patrón.
Los tres ejes del Trabajo Protestante son: a) Un fin en si mismo, b) debe ser realizado lo mejor posible, c) es un deber.
Para San Benito, por ejemplo y como forma de una cosmovisión opuesta no importaba el trabajo en sí, sino como una oportunidad de humildad.
La ética capitalista se separó del protestantismo y se da como propia mas allá de la religión.
Para la ética protestante el trabajo es más importante inclusive que sus familiares.
En la sociedad de la información ello no ha cambiado. Es simplemente una nueva etapa del capitalismo. Según Castells, la esencia de empleado y patrón no cambia. Jeremy Rifkin en “El fin del trabajo” creía que trabajaríamos menos.
La ética protestante se instaló como “natural”. Ni siquiera el ocio queda afuera. El mismo debe ser utilitario.
El trabajo no estaba en los parámetros de la Iglesia Católica original. El Cielo es para descansar. Para San Agustín el cielo es “un domingo eterno”.
Para los Padres de la Iglesia el trabajo era la pérdida de la gracia. El trabajo es visto como un castigo. Así se imagina el infierno.
Por ello, cuando se discute el tema de la ausencia de celibato en los anglicanos, quizás el problema mayor esté en la necesaria adecuación de visiones del mundo y la existencia terrena.
Octubre 2009-10-11
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La Iglesia Católica (que significa “universal”) oficializó el ingreso de alrededor de mil anglicanos, a los cuales se les mantendrán sus órdenes y parte de sus rituales y particularidades. Al cisma que oportunamente se realizara, se le fueron agregando variantes que hoy la distinguen de nuestra tradición. Por ejemplo, sus ministros se casan y tienen hijos, cuando los que nos hemos quedado aquí siempre referenciamos el celibato en nuestros pastores.
Ya hemos hecho referencia a ese inesperado guía espiritual que Dios nos regala. No siempre es alguien que podamos ver en forma personal, sino que por el contrario la intermediación bien puede ser un libro, el programa de radio o un sitio de internet. En lo personal, vía sus publicaciones, Grun llega a nuestro corazón trayéndonos la sabiduría con la que el Creador lo ha bendecido.
Y entonces la pregunta es ¿hasta donde desear tener? Jesús no nos dice tampoco que debamos negar objetivos, aunque sean en algunos casos materiales, aunque sí advierte que “pasará antes un camello por el agujero de una aguja, que un rico al Reino de los Cielos”1. Si la riqueza se convierte en fruto de la explotación de otro hermano, o es una herramienta propicia para el pecado, ya estamos en problema. Cuando supera la segunda capa disponible estamos superando lo que el relato bíblico sugiere como lo necesario.
La vida agitada y el trajín que a cotidiano tenemos nos lleva en algunos momentos a la tentación de bajar los brazos. El agobio, la apatía y la tristeza se hacen presentes y podemos derivar en depresiones de difícil solución. Lo mas probable es que busquemos la tranquilidad alimentándonos de fármacos y elementos tecnológicos más sofisticados que nos permitan seguir a la velocidad que la modernidad nos impone. Sin embargo, al poco tiempo estaremos nuevamente con la sensación de no llegar a “esas metas” que imaginamos auto impuestas, aunque en la mayoría de las veces han sido diseñadas desde afuera para aumentar nuestra dependencia.
Al momento de escribir estas líneas se debatía en Argentina la sanción de una Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, que rápidamente adoptó el nombre vulgar de “Ley de Medios”. Los sectores oligopólicos, líderes de opinión por su llegada y por ser en algunos lugares el único canal o la única radio han extendido un modelo de formato televisivo y radial propio del utilitarismo capitalista. El ya mencionado Consejo Pontificio de las Comunicaciones advierte que “hay que romper las barreras y los monopolios que colocan a tantos pueblos al margen del desarrollo y asegurar a todos -individuos y naciones- las condiciones básicas que les permitan participar en dichos desarrollo. (Centesimus annus, 35)”1.
El católico se ha ido adaptando desde el comienzo de nuestra historia a los avances que el mundo humano nos iba brindando. En un debate aún no cerrado, en algún momento se cree que la cúpula habría rechazado el avance científico. El denominado “caso Galileo” llena cientos de libros o novelas conspirativas al respecto.
En esta aventura que nos hemos planteado desde la creación de nuestro blog, vamos cubriendo nuevos espacios en este maravilloso territorio de evangelización que es la red. En el andar cotidiano nos vamos poniendo hitos en esta que no es mas que otra experiencia de Iglesia particular aunque con paredes de cristal para compartir la experiencia religiosa que nos anima. El año pasado instauramos un mes de silencio que es Agosto, en el que nos tomamos un momento de “reflexión” y oración. Así mismo, las notas son escritas con mucha anticipación, aprendiendo de la sabiduría de la Santa Iglesia que tiene tiempos distintos a las ansiedades de los hombres. En ese criterio, vemos que la obra debe “reposar” para superar el tamiz de los impulsos. Por el momento, el background nos permite apenas dos o tres meses de anticipación, pero la esperanza es casi llegar al año de distancia entre la escritura y la publicación.
En reiteradas líneas hacemos mención del crítico momento que estamos viviendo como Iglesia. Aunque la fé sigue intacta y la cultura ha abierto muchas aristas que son propicias (la tolerancia, el respeto a la diversidad, el diálogo) para la evangelización cristiana, tenemos una auténtica crisis como institución organizada. Queda en las manos de los historiadores el dirimir en qué momento esto parece llevarnos a un dilema cismal, en el que seguramente tendremos un antes y un después. El primer indicio es la falta de vocaciones en los países europeos, el amesetamiento en América y el crecimiento de África.
Por orden del Juez Federal, Carlos Villafuerte Russo, de la localidad de San Nicolás se exhumaron los restos del Obispo Carlos Ponce de León, quien murió en extrañas circunstancias el 11 de junio de 1977. En el momento del hecho se desplazaba en su vehículo cuando se dirigía a la Capital, aparentemente transportando documentación importante para demostrar las violaciones a los Derechos Humanos.
