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Categoría: Espiritualidad

¡Pobres ateos!

mundus 07/02/2009 @ 01:52

Por Daniel do Campo Spada.

ateos.jpeg Durante enero y febrero de 2009, no más de un millar ateos militantes se dedicaron a recorrer Europa proclamando “Dios no existe”. Lo paradójico es que el mensaje de supuesta felicidad que proclamaban a través de los laterales de los autobuses alquilados a tal efecto, era “ya no debés preocuparte”. ¡¿!? Evidentemente no entendieron nada.
“El que quiera oír que oiga”, dice la Biblia. Pero mas allá en una guerra de argumentos vacíos, vamos a analizar qué feo y triste debe ser pensar como ateo. Cuando ellos manifiestan “ya no debes preocuparte”, ¿que significa? ¿Que Dios es una preocupación? Suponiendo que El Creador no existiera y nos enredáramos en complejas teorías de física cuántica respecto al origen del mundo, deberíamos aceptar como una fatalidad que nuestro destino biológico es igual al de una planta o un microbio. Mutar hasta morir y listo! ¿Eso representa felicidad?
“Disfrutá”! Decía uno de los micros que se pasearon por Gran Bretaña, Francia, Italia, Alemania y España. ¿Qué hay para disfrutar? ¿Este mundo injusto, en el que muchos mueren sin saber por qué en Palestina, otros matan por placer en Guantánamo, mientras en Nueva York encienden sus habanos con billetes que le faltan a los niños del tercer mundo que mueren con enfermedades estomacales por tomar agua de las zanjas? ¿Esto es lo que hay que disfrutar?
Sin duda alguna que no ven a Dios como esperanza. ¿Qué es tener esperanza? Saber que hay una vida trascendente en el cual Jesús nos prepara una morada a cada uno de nosotros, para vivir con EL y los nuestros por la eternidad en paz. Y a ese lugar dorado se llega siendo buena persona, porque el perdón infinito de Dios sabrá comprender la ignorancia del que no cree pero que se ha comportado conforme a los principios cristianos. (Ojo, que hay muchos que se mencionan cristianos y hasta reciben salutaciones de Su Santidad, pero luego mandan a asesinar a inocentes en cualquier lugar del mundo. El sabrá que tiene que hacer con ellos.)
Lo incomprensible es salir festivamente a festejar la desesperanza. ¡Es salir a celebrar que nuestro destino no puede escapar de esta realidad agobiante! Aunque la comparación no resiste en lo más mínimo las dimensiones de la Fé, pero... ¿Ud, si lee esto y es ateo, saldría a festejar que no tendrá descanso, ni paz?
“Quien quiera salvar su vida la perderá”, dijo Jesús. Quien quiera atarse desesperadamente a esta existencia física, se pierde lo mejor, que es la vida trascendente y eterna. Aún para los más racionalistas, es muy mal negocio.

ENERO 2009-01-17
TECUM – NOVO MundusNET Televisión
Permitida su reproducción con mención de la fuente.

El celibato. Condición superior.

mundus 01/02/2009 @ 02:18

“Hermanos: Yo quiero que ustedes vivan sin inquietudes. El que no tiene mujer se preocupa de las cosas del Señor, buscando como agradar al Señor. En cambio, el que tiene mujer se preocupa de las cosas de este mundo, buscando como agradar a su mujer, y así su corazón está dividido. Igual para las mujeres.” (San Pablo, Primera Carta a los cristianos de Corinto).

Por Daniel do Campo Spada.

catolicos_300.jpeg Cuando veo a un sacerdote, admiro en él su bendición de haber sido llamado por Dios para dedicar su vida al servicio de la Iglesia. Para estar allí no solo dedica su vida completa, sino que a debido resignar la posibilidad de formar una familia, amar a una mujer y dejar a su familia originaria en pos del destino que sus superiores determinen. Si somos llamados a una tarea solidaria, ¿cuántas horas, días o meses estaremos sin fastidiarnos, sin reclamar volver a nuestras urgencias? Solo los elegidos por Dios pueden hacerlo, porque es El el que nos elije y no al revés.
Pero comenzamos este párrafo con nuestras admiraciones, que superan el destino de haber sido elegidos, y hago referencia a su capacidad intelectual (sabiduría propia del que estudia a Dios en forma sistemática) y a su celibato, que es de lo que vamos a ocuparnos aquí.
El celibato lleva al sacerdote a la prohibición de los contactos sexuales. Se mantiene sin contacto genital con ninguna mujer, a pesar de que es un hombre como cualquiera de nosotros. Esto último los hace más grandes. Justamente, al ser iguales, la privación del placer o deseo sexual es un sacrificio, una auténtica muestra de entrega.
Si tenemos una enfermedad, podemos llegar a privarnos de algunas comidas, las que reemplazamos por otras, pero no dejamos de comer. Los pobres, se ven forzados a cientos de privaciones mas allá de su voluntad. Pero privarse del sexo (ya sea carnal o la masturbación) es uno de los espacios mas duros y no distingue ricos de pobres, ya que solo se necesita la mente y el cuerpo. De esto no se libran los agraciados ni los que no están conformes con su cuerpo. Si a ello le agregamos la estimulación permanente de los medios de comunicación, que no desperdician oportunidad de mostrar cuerpos sensuales o la publicidad que sabiendo esto asocia productos a objetos (cuerpos) sexuales deseados.
La cultura es una parte importante del deseo y los tiempos actuales son los más complejos al respecto. La búsqueda del placer físico por el placer físico mismo parece un mandato de época difícil de escapar. Por ello, vemos gimnasios llenos de personas de edad intermedia que hacen grandes esfuerzos... no para la salud, sino para seguir siendo sexualmente satisfactorios.
Los célibes tienen una condición superior al poder controlar el deseo natural e inducido. Propio del cuerpo por la batalla hormonal e incitado por el intelecto. Por ello tienen un rol privilegiado, que los hace superiores. Un cura es capaz de controlar esas pasiones que el común de los mortales no podemos hacer.

ENERO 2009-01-16
TECUM – NOVO MundusNET Televisión
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HECHOS I. La propiedad privada.

mundus 11/01/2009 @ 04:04

Por Daniel do Campo Spada.

“...Asi es que no había entre ellos persona necesitada pues todos los que tenían posesiones o casas, vendiéndolas, traían el precio de ellas. Y las ponían al pie de los Apóstoles, que después se distribuía según la necesidad de cada uno”. (Hechos de los Apóstoles IV, 34-35)

“Un hombre llamado Ananías, con su mujer Shapira, vendió también un campo. Y, de acuerdo con ella, retuvo parte del precio y trayendo el resto púsole a los pies de los Apóstoles... Más Pedro le dijo...no mentiste a hombres sino a Dios. Al oír estas palabras Ananías cayó en tierra y expiró.”
(Hechos de los Apóstoles V, 1-2, 3, 5)

ricos_02.jpeg Los Apóstoles fueron el ejemplo de los primeros cristianos que aún hoy deberíamos tener en cuenta. De la misma forma que Jesús les enseñó ellos tenían en claro que las posesiones terrenas no son el objetivo de quien quiere llegar a Dios. En muchos de nuestros textos venimos trabajando la idea de que el actual consumismo no conduce hacia ningún lugar. La declinación biológica es irreversible e indetenible. Quienes creemos que la vida trascendente es la que cuenta, deberíamos tener cuidado en el énfasis que se pone en la propiedad de las cosas, que apenas serán polvo en el día del Juicio.
Los Apóstoles habían instaurado un sistema comunitario de mantenimiento, en el cual todos aportaban lo obtenido con sus trabajos, para que luego sea redistribuido de acuerdo a la necesidad de cada uno de ellos. Por ejemplo las viudas, que al quedar sin marido no obtenían dinero de ninguna forma (tengamos en cuenta que de acuerdo a las costumbres de la época las mujeres no trabajaban) eran atendidas por la comunidad, al igual que los huérfanos o los ancianos. Si todos somos hermanos en Cristo, no podemos abandonar la enseñanza que dice: “Quien dice que me ama, pero odia a su hermano, está en pecado mortal”.
El sistema de decisiones era democrático y en asamblea se ponían las decisiones, iluminados por el Espíritu Santo que los había convertido en sabios a pesar de su origen pobre en la mayoría de los casos. Quienes observaban a los cristianos en esa época le envidiaban la tranquilidad que mostraban y la alegría fruto de la esperanza de la salvación. La contención entre hermanos daba a cada uno la seguridad que le permitía encarar dificultades, opresión y persecusión.
Los sacerdotes judíos, alentaban esta persecusión porque no podían aceptar esa realidad en la cual hubiera cada vez más quienes entendieran a estos hombres que hacían prodigios y brindaban esperanza sin ningún tipo de interés en el lucro. “¿Qué los guía a hacer eso gratuitamente?” repicaban en los templos de los seguidores de David.

ENERO 2009-01-11
TECUM – NOVO MundusNET Televisión
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Aparecida II. El consumo.

mundus 04/01/2009 @ 02:30

Por Daniel do Campo Spada

“La Iglesia debe cumplir su misión siguiendo los pasos de Jesús y adoptando sus actitudes (cf- Mt 9, 35-36). Él, siendo el Señor, se hizo servidor y obediente hasta la muerte de cruz (cf- Fil 2,8); siendo rico, eligió ser pobre por nosotros (cf. 2 Cor 8, 9), enseñándonos el itinerario de nuestra vocación de discípulos y misioneros. En el Evangelio aprendemos la sublime lección de ser pobres siguiendo a Jesús pobre (cf. Lc 6, 20; 9, 58), y la de anunciar el Evangelio de la paz sin bolsa ni alforja, sin poner nuestra confianza en el dinero ni en el poder de este mundo (cf. Lc 10, 4 ss). En la generosidad de los misioneros se manifiesta la generosidad de Dios, en la gratuidad de los apóstoles aparece la gratuidad del Evangelio”.
(DOCUMENTO CONCLUSIVO de APARECIDA, Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, 2007, Párrafo 31).

consumo_02.jpeg Cristo se manifiesta a través de sus fieles, de los documentos de su Iglesia y de la historia de su pueblo. En el medio surgen contradicciones. A cotidiano estamos incómodos con algunas decisiones tomadas por nuestros hermanos. El tiempo, gran sabio, termina demostrando quien tenía razón. Pero mas allá de esas cosas de nuestra comunidad que debatimos en otras líneas, también hay cosas que nosotros hacemos sin poner al Evangelio por delante.
La vida actual está teñida por el consumismo. Y cuidado con nuestra posición, que no pasa por oponernos a la tecnología, que también entendemos ha crecido por inspiración de Dios. Hablamos del consumo por el consumo mismo. No se trata tampoco de dejar de consumir, sino de hacerlo con criterio cristiano. ¿Puede haber un criterio cristiano de consumo? Aunque nadie ha escrito específicamente al respecto (o por lo menos no lo hemos leído aún), sabemos que el ejemplo de Jesús es la respuesta a todas la preguntas.
Desde hace unos años la tecnología de la telefonía móvil nos ha regalado un nuevo yugo que es el “celular”. De esa forma, en un mundo en el que es cada vez más difícil apartarse para estar con uno y con Dios, nos hemos echado el último eslabón de una invisible cadena de prisión. Por cuestiones laborales vivo conectado a la tecnología de la información de última generación, lugar en el cual se pone de manifiesto el consumo innecesario. Al momento de escribir esto llevo dos años sin celular. Sí, he dejado de usar el teléfono móvil. En un primer momento, en todos los lugares en que trabajo generó un gran revuelo y hasta grandes enojos! ¡¿Cómo no tener celular?! Aunque aún perduran los enconos, van cediendo. ¿Cómo alguien se va a atrever a negarse de consumir algo? Cuando líneas adelante hablábamos de las Fiestas y su dssborde gastronómico pasa lo mismo. ¿Cómo alguien se va a atrever a pensar para qué los rallyes gastronómicos?
Consumir cristianamente es reflexionar si realmente preciso de eso que voy a adquirir. Cuando compramos un vehículo. ¿Necesito un dispositivo que me pueda llevar de un lado a otro o debo comprarme el auto o camioneta mas grande que exista? ¿Lo compro para transportarme o para otra cosa? En esta respuesta está la diferencia entre un consumo normal y un consumo cristiano. Cuando Jesús nos invita a peregrinar, nos deja la enseñanza de hacerlo con poco equipaje.
Estudios socioeconómicos dicen que si todos tuviéramos que vivir como un norteamericano medio al planeta no le alcanzaría la energía ni los recursos. ¿Es necesario vivir como los estadounidenses? ¿Cuanto de ese consumo desmedido nos da felicidad, plenitud, amistad, amor?
La vida es la peregrinación y el equipaje es la forma de vivir. La elección es nuestra y no podemos echarle la culpa a los demás.

ENERO 2009-01-04
TECUM – NOVO MundusNET
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APARECIDA I - El difícil trance de las fiestas.

mundus 22/12/2008 @ 22:33

Por Daniel do Campo Spada.

“La alegría del discípulo es antídoto frente a un mundo atemorizado por el futuro y agobiado por la violencia y el odio. La alegría del discípulo no es un sentimiento de bienestar egoísta sino una certeza que brota de la fé, que serena el corazón y capacita para anunciar la buena noticia del amor de Dios. Conocer a Jesús es el mejor regalo que puede recibir cualquier persona. Haberlo encontrado nosotros es lo mejor que nos ha ocurrido en la vida, y darlo a conocer con nuestra palabra y obras es nuestro gozo.”
(DOCUMENTO CONCLUSIVO de APARECIDA, Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, 2007, Párrafo 29).

navidad_01.jpeg Cuando llegan estos días conviven dos situaciones extremas. Los que a través del consumismo desenfrenado revisten los festejos de Nochebuena, Navidad y Año Nuevo con estridencias y ruido, ante la imposibilidad de poder reflexionar y escuchar al otro. Por el otro lado, están aquellos que, conscientes de ese correr hacia ningún lado quisieran aislarse y esconderse. No es casual que los Monasterios tengan en esta época la máxima demanda. ¿Donde ir cuándo todo son saludos superficiales, de plástico, automáticos, ruidosos y poco sinceros? Difícil respuesta que no tenemos.
La lucha para vivir Nochebuena y Navidad de otra manera es muchas veces una batalla perdida en el interior de las familias. Muchas parroquias a lo largo de nuestra América Latina vienen desarrollando fiestas comunitarias (sobre todo en los grupos de base) en las que el eje está en el ENCUENTRO y no en lo que come glotonamente. Un mate, algunas cositas dulces caseras o hasta una comida como la de todos los días sirve para vivir las fiestas en el espíritu de Cristo.
Papá Noel, los árboles de Navidad, los regalos, las luces, la música fuerte, etc, son aditamentos que no sirven más que para hacer ruido en los espíritus y donde se puede disfrutar solamente si se entra en ese juego de desenfreno que solo responde al consumismo. Una vida agitada como la que se lleva hoy no solamente en las urbes sino también en las ciudades cabecera de los pueblos rurales no permite el encuentro tranquilo. Las celebraciones del 24 y 25 de diciembre son una excusa para vernos las caras, ya que el mismo Documento de Aparecida nos indica que la vida en Jesús solo se da en comunidad con los demás.
“Ante la idolatría de los bienes terrenales, Jesús presenta la vida en Dios como valor supremo”. (Marcos 8, 36)
Muchos enfrentamos los días festivos con esa sensación de incomprensión en cuanto al sentido legítimo, pero no debemos desfallecer en ello. Con dulzura y muchísima paciencia debemos imitar a Cristo, que por momentos predicó en el desierto, donde seguramente alguien escucha y casi sin pensarlo estaremos dando inicio a una nueva forma de vivir días tan especiales. Por otro lado, aunque desparramados y tapados por el ruido, no somos pocos.

DICIEMBRE 2008-12-21
Permitida su reproducción con mención de la fuente.

El Dogma y la Realidad. Las uniones de pareja. Parte III.

mundus 22/12/2008 @ 22:29

Por Daniel do Campo Spada.

anillos.jpg Como cierre de esta serie de notas sobre esta temática, queremos hacer una crítica a dos notas aparecidas en dos revistas muy rescatables y recomendables como son Familia Cristiana y Nueva Lectura que habitualmente seguimos mas allá de algunas disidencias en algunos escritos sobre sociedad, historia o política. La diferencia no aplaca el respeto.
La primera de ellas fue publicada en Familia (N° 773, Octubre de 2008, Pág 14) por Yusi Cervantes Leyzaola, de quien no tenemos mayores referencias a si es laico o sacerdote pero de todas formas bajo un titulo sereno (“Creo que deberíamos separarnos”), tras lo que parece una carta de lectores con la cual podríamos identificarnos muchos. Un señor, casado en primeras nupcias, tiene tres hijos y considera que está en situación de hastío en su relación matrimonial. Tiene una amante y se quiere separar. Las respuestas que el dogma nos permite es estrecha, pero pareciera pecar de infantilismo cuando se limita a aconsejarle “terminar cuanto antes con esa relación. Además de porque es deshonesta, le impide ver con claridad y luchar como se debe por su matrimonio y su familia. Deje de vivir en la mentira”. Quizás podamos entender que una doble relación no es lo bueno y en esto hasta coincidimos, pero... ¿Seguir con una relación que no representa la calidad que sus entimientos ameritan no es mentir? ¿Es válido solo mantener una imagen exterior? ¿No es acaso eso también un pecado?
Cervantes Leyzaola sí es fiel Dogma, ya que recupera que “si verdaderamente las dificultades fueran graves y el mal menor fuera la separación, la Iglesia considera esa posibilidad, y habría que plantear el caso ante el tribunal eclesiástico. Hay que tomar en cuenta que la separación no anula el vínculo matrimonial, por lo tanto ninguno de los dos podría volver a casarse”. Por lo que se entiende, lo que aquí se desata, nos volvería a atar en el Cielo. ¿Quienes se hayan separado emocional y físicamente volverán a vivir juntos la eternidad?
La otra nota, publicada en Nueva Lectura ( N° 176, Noviembre 2008, Pág 74), sin firma y bajo el título “El matrimonio basura” da la pauta de que quien escribe no es sacerdote, ya sobre el fonal manifiesta “estoy un poco harto de que siempre tengan que ser los curas los que salgan al quite y digan lo que piensan o lo que tantos piensan y no se atreven a decir”. Una revista con notas que por momentos son buenas pero en las que otras destilan veneno se desmerece cuando en un párrafo dice que “cualquier persona era muy libre de organizar su vida como quisiera, aunque, también creía -y sigo creyendo. Que ese tipo de uniones, dígalo quien lo diga, nada tenían que ver con el matrimonio. Meter, pues, en el saco de la institución matrimonial cualquier tipo de unión, convertir el contrato de matrimonio en algo tan inane como el que se firma en Las Vegas, o tratar a los hijos como si se trataran de derechos en lugar de generadores de obligaciones y responsabilidades, considero que convierte al matrimonio, también, en una especie de cajón de sastre sin atractivo ni sentido.”
¿Por qué mencionamos estas notas? Porque algunas revistas católicas parecen estar lejos de la piedad, abordando más una conducta condenatoria que comprensiva. ¿Si firmara una nota, que escribiría Jesús?

El Dogma y la Realidad. Las uniones de pareja. Parte II.

mundus 15/12/2008 @ 21:20

Por Daniel do Campo Spada.

“Nadie se sienta sin familia en este mundo: la iglesia es casa y familia, de todos, especialmente para cuantos están fatigados y agobiados”. (Mt 11, 28)

“Existen, sin embargo, situaciones en que la convivencia matrimonial se hace prácticamente imposible por razones muy diversas. En tales casos, la Iglesia admite la separación física de los esposos y el fin de la cohabitación. Los esposos no cesan de ser marido y mujer delante de Dios; ni son libres para contraer una nueva unión. En esta situación difícil, la mejor solución sería, si es posible, la reconciliación. La comunidad cristiana está llamada a ayudar a estas personas a vivir cristianamente su situación en la fidelidad al vínculo de su matrimonio que permanece indisoluble.” (Catecismo de la Iglesia Católica, Conferencia Episcopal Argentina, Madrid, 1993, Parágrafo 1649)

anillos.jpg Su Santidad Benedicto XVI dijo durante los primeros meses de su papado que las segundas uniones solo podían ser bendecidas por la Iglesia Católica siempre que estos aceptaran vivir como “hermano y hermana”, Dicho de otra forma, sin ser pareja. Nadie es pareja de su hermana. Dicho de otra forma, el Dogma de nuestra Fé hoy no nos ofrece solución al problema extendido de las familias ensambladas. En uno de mis retiros espirituales le comenté a un Monje que ello me taladraba. En mi tercera unión (ninguna por Iglesia) volví a la Fé y a las escrituras. Pero ya tenía dos hijos con mi compañera. ¿Era válido allí repudiar lo que no deja de ser “mi” familia? Con la sabiduría propia de quienes dedican su vida al trabajo, al estudio y la contemplación me contestó con una pregunta que ante cada incertidumbre me llena de respuestas: “¿Cómo creés que te juzgaría Jesús?” ...
Un Jesús de amor, que supo sentarse a comer con ladrones y herejes. Que redimió a Magdalena cuando dijo “...el que esté libre de pecado, que tire la primera piedra”. Cuando la hasta allí prostituta le dijo “¿Y ahora, qué hago?” nuestro hermano mayor le contestó “Yo ya te he perdonado”. Ella se convirtió desde allí en una de sus principales discípulas. Si DIOS en persona perdonó, ¿quién condena?
No tengo la preparación teológica suficiente para contestar al interrogante de que pasará cuando lleguemos a las puertas del Reino. ¿Nos condenará Dios a sufrir de las inclemencias de una vida cotidiana que se mete incluso entre nuestras relaciones interpersonales? ¿Acaso mentir con un amor que ya no existe no es pecado también? ¿Si la condena fuera taxativa no estaríamos desmintiendo acaso lo que Jesús nos promete al decirnos que en el momento en que estemos atribulados nos apoyemos en él?
“Para sanar las heridas del pecado, el hombre y la mujer necesitan la ayuda de la gracia que Dios, en su misericordia infinita, jamás les ha negado”. (Catecismo de la Iglesia Católica, Conferencia Episcopal Argentina, Madrid, 1993, Parágrafo 1608)
La Iglesia Católica es esencialmente histórica. Nos definimos por el hombre y su historia, que también es un designio de Dios. Si así fuera, ¿por qué los Patriarcas fueron polígamos (es decir más de una mujer AL MISMO TIEMPO) y el hombre moderno es condenado cuando vuelve a unirse (DE A UN CONYUGUE POR VEZ)?
“La poligamia de los patriarcas y de los reyes no es todavía criticada de una manera explícita”. (Catecismo de la Iglesia Católica, Conferencia Episcopal Argentina, Madrid, 1993, Parágrafo 1610)

El Dogma y la Realidad. Las uniones de pareja. Parte I.

mundus 08/12/2008 @ 19:28

Por Daniel do Campo Spada.

anillos.jpg “Los caminos de la vida no son lo que yo soñaba”, dice Vicentico en una de sus canciones. Y es así. Comenzando el camino en un hogar “normal”, con techo, comida y una cama caliente, hay muchas fantasías que luego, aún manteniendo todo eso, es mucho más difícil. Uno de los puntos en los que la vida golpea más es en las relaciones de pareja. Algo pasa en nuestros días y nadie puede negarlo.
La vida superficial nos hace buscar la sonrisa permanente de las publicidades. Por ello, quienes estamos en búsquedas que no responden al modelo consumista, nos encontramos con la sonrisa displicente de más de uno. No solo los que buscamos a Dios, sino los que propician una vida más tranquila o simplemente un trato armonioso con el entorno natural, somos taxonomizados como “locos lindos”, con todo el cariño pero también el desmerecimiento que ello implica.
En varios círculos profesionales, de amistades o de otra índole que integro, veo que la generación intermedia sufre. Los hijos empiezan a ser libre y tener sus propios sueños. Los padres, son mayores y requieren atención o ya se fueron con el Creador. Y en el medio, personas que ven un físico que ya no es el de antes. Irremediablemente.
De golpe, se percibe que esa persona que comenzó el camino con nosotros es otra. Ha cambiado, al igual que nosotros. Lo que nadie puede garantizar es que haya sido el mismo giro. Cuando el nido empieza a quedar vacío hay tiempo para volver a “re-conocerse”... y ahí pueden empezar algunos problemas. En esas búsquedas empieza una carrera loca, con consignas de “re-hacer”, pero con la conciencia de que los tiempos y el margen de maniobra ya no es el de la juventud. ¿Cómo impedir en ese contexto la cantidad de nuevas uniones que se dan? ¿Por qué el mundo moderno (urbano y rural) llega al promedio de dos uniones de pareja en la vida adulta? Al mismo tiempo hay cada vez más hogares monoparentales, es decir, de una sola persona. Detrás de este modelo también hay una lógica de mercado, ya que donde podría haber una cafetera, una heladera, un horno o un auto para varios integrantes de una familia, se convierten en tantos elementos por cada humano vivo. Pero esa lógica también tiene otro problema que es la falta de soledad. Estamos bombardeados de interaccione, sin espacios para uno. El último y fatal misil fue el teléfono celular, que como si fuera un invisible hilo de baba nos sigue a todos lados. Imposible esconderse. Esa saturación presiona hacia una explosión de intolerancia. Una cosa lleva a la otra y el espacio aparece “inexplicablemente” por la separación. La necesidad de “su” lugar es cada vez más difícil en pequeños departamentos y en ciudades superpobladas y en hábitos hipersocializados donde para lo único que no hay es espacio “para el individuo”.
Una excusa fácil es que la infidelidad ayuda a enriquecer la pareja. Es mentira. Solo se convierte en una aventura, y en muchos casos una venganza de la que la víctima ni se entera, pero nada más. Allí habrá que reconocer que el amor desapareció y habrá que evaluar la necesidad de mantener las apariencias montadas en una mentira. Tener espacio es otra cosa. ¿Cuantos individuos se dan cuenta al separarse de su pareja que se han olvidado de sus amigos, de sus hobbies, de todo aquello que era parte de sí? Este es generalmente uno de los nudos. Por culpa del “otro” he dejado de ser yo, y al que querer volver a serlo, se “mata” a quien se considera el culpable de nuestro despojo.
Terapia... o espacio, pueden ser la llave a ver qué nos pasa en este mundo en el que todos estamos cada vez más irritados y presionados.

¡Ay de vosotros los ricos! Pobres y ricos en las Bienaventuranzas.

mundus 17/11/2008 @ 15:09

Por Daniel do Campo Spada.

“Bienaventurados vosotros los pobres, porque vuestro es el Reino de Dios. Bienaventurados los que ahora tienen hambre, porque seréis saciados. Bienaventurados los que ahora lloran, porque serán consolados. (...)
Mas ¡ay de vosotros los ricos! Porque ya tenéis vuestro consuelo en este mundo.”

(Lucas VI, 20-21 y 24).

almafuerte4.gif Quizás no haya párrafo en la Biblia más hermoso que el de las conocidas como “Bienaventuranzas” que Jesús le comunicó a sus discípulos poco tiempo antes de partir. A pesar de que el Nuevo Testamento según Lucas es uno de los más duros, en ese capítulo brota toda la bondad y esperanza que nos depara el Señor.
En la vida cotidiana nos afanamos en llegar a obetener riquezas metálicas, materiales y nos encantan los halagos. Mas allá de las falsas modestias, habitualmente envidiamos a aquellos que alcanzan reconocimiento público u obtiene bienes en forma considerable o simplemente superior a nosotros. Si releemos estas apretadas líneas nuevamente nos encontramos con que muchas de esas “carreras” sirven solamente para este mundo. Un mundo que se termina con nuestra vida biológica. Nuestra existencia física no puede ni empezar a compararse con la vida eterna. Sin embargo, nos amargamos cuando no obtenemos esos espacios u objetos que solo nos pueden dar una pequeña satisfacción (durante un rato) en este presente mortal.
¿Queda un rico condenado? Aclaremos un poco este término. No solo se condena un rico que tiene mucho dinero sino también aquel que se siente rico y mira con desprecio a aquel que no tiene su misma billetera. ¿Cuantas veces vemos a personas quejarse por la humildad de un inmigrante, del silencio y la cabeza baja de un pobre o la lentitud de una persona mayor?
Una traducción del mismo párrafo anterior, pero hecho por especialistas argentinos, amplía el concepto de la frase al mencionar “Felices los que tienen alma de pobres”.

Noviembre 2008-11-15
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La cobardía es complicidad.

mundus 29/09/2008 @ 23:01

“Hijo de hombre, tú habitas en medio de un pueblo rebelde: ellos tienen ojos para ver, pero no ven, tienen oídos para oír, pero no oyen, porque son un pueblo rebelde. En cuanto a ti, hijo de hombre, prepara tu equipaje como si tuvieras que ir al exilio, y parte en pleno día, a la vista de ellos. Emigrarás del lugar donde te encuentras del lugar donde te encuentras hacia otro lugar, a la vista de ellos: tal vez así comprendan que son una familia contumas”. (Ezequiel 12, 2-3)

Por Daniel do Campo Spada

cristo_015.jpeg Qué ricas que son las escrituras, que a pesar de cientos de lecturas siempre esconden miles de enseñanzas distintas. Las Profecías de Ezequiel tienen unos sabios párrafos que deberíamos repasar ante cada momento en el que tengamos la sensación de que nuestra Iglesia parece ir por un camino distinto al que creemos que deberia tener. ¿Cuáñ debería ser nuestra actitud? ¿Irnos sin avisar? ¿Aceptar sin modificar nada con una actitud pasiva-cómplice?
Si bien sabemos que quienes tienen la responsabilidad de conducir están bajo la bendición de Dios, también es sabido que aún aquellos que son elegidos se desvían. El primero de ellos fue Judas, quien estuvo en el círculo selecto de nuestro hermano mayor, ¿qué nos quita la existencia de otros Judas modernos? Nuestra larga historia como Iglesia de casi 20 siglos ha tenido momentos de sombra. Sin duda que en cada oportunidad que puede el diablo mete la cola por la ventana. Pero en lugar de mantener una actitud pasiva, para conservar el cuerpo de la Iglesia debemos actuar (siempre bajo oración) en forma rápida y no cobarde. En una de mis estadías en un Monasterio, el hermano hospedero comentó lo mismo que le he escuchado (lamentablemente) a pocos sacerdotes. “Ante momentos de duda, más que ser fieles a la Iglesia, hay que ser fieles a Cristo”. Con esto se reproduce una pregunta que resuelve más de un dilema: “¿Qué creemos que hubiera hecho Jesús en estas circunstancias?”
Cuando Ezequiel dice que Dios le manifiesta que “salga a la vista de todos” es para generar una creación se sentido. De lo contrario, le hubiera dicho “vete por la noche, cuando nadie te vea ni note tu ausencia”. Sin embargo, esa hubiera sido una actitud cobarde.
¿Acaso para fortalecer nuestra Iglesia no debemos hablar de nuestras zonas oscuras? La opción con los pobres, las peligrosas relaciones con los poderosos (a los que Cristo rechazó) y el vacío de fervor espiritual de muchos de nuestros ministros son temas pendientes. No podemos negar que en los últimos veinte años, tras el momento de mayor crecimiento logrado (con una Iglesia popular que estaba en las entrañas del pueblo), comenzamos un descenso que aún hoy no se detiene. Tenemos colegios importantes, muchas publicaciones... y cada vez menos fieles participando. No vamos a extendernos mucho, pero sabemos que hoy manifiestarse católico en ámbitos no religiosos suena a rareza y no podemos quedarnos pasivamente en echarle la culpa a un creciente secularismo fomentado por los medios de comunicación masiva.

Septiembre 2008
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