Por Daniel do Campo Spada.
Los gobiernos del mundo buscan desesperadamente salvar a los grandes capitalistas que no pudieron sostener las “fechorías” que hicieron a costa del hambre de millones. Seguramente muy lejos de las enseñanzas de Cristo. “Pánico” dicen los titulares por los bancos que se caen, pero ... ¿acaso no habría que sentir pánico por los millones de hermanos que se mueren en todo el mundo de hambre por no poder pagar?
A continuación reproducimos una nota publicada en ECO Informativo DigiTAL (revisto que he fundado y dirijo) y que, como merece el tema, fue tapa. El hambre, los agronegocios y el egoísmo en Argentina y el mundo.
¿Quién come?

No es la primera vez que ocurre, pero sí es diferente a las anteriores, porque parece haber llegado de otra forma más perversa. El hambre es una amenaza para la humanidad y no por falta de alimentos sino por especulación financiera. El mecanismo de fondos de inversión que apuestan al cambio del precio en el tiempo ha incrementado las inversiones especulativas de u$s 5.000 millones a u$s 175.000 millones, según el informe de Sue Bandford en Open Democracy citado por Diego Otondo en la colega revista 2010 de julio pasado. Con solo u$s 30.000 millones no habría humano que no tuviera comida en su plato. Hoy Wallt Street vuelve a quedarse sin fondos frescos porque los mismos se dirigen a la rutilante Bolsa de Granos de Chicago. Ocho años atrás ese fenómeno lo había causado el boom de internet con el festivl de stock options en e Nasdaq.
El conflicto agrario en la Argentina, en la que los terratenientes se enfrentaron al gobierno democrático de Cristina Fernández puso de manifiesto el espacio que ahora ocupan en el poder. Nuestro país es apenas una muestra representativa de lo que ocurre a nivel mundial. Sin embargo, Estados Unidos y la Ronda de Doha de la Organización Mundial de Comercio hacen directo hincapié en el subsidio del etanol (cerca de u$s 9.000 millones anuale de ayuda estatal solo desde la Casa Blanca) que lleva el interés hacia los biocombustibles con los cuales funcionarán los autos del mundo desarrollado. El propio Instituto Internacional para la Investigación en Políticas Alimentarias (IFPRI) de Europa criticó las subvenciones destinadas a los biocombustibles, ya que ello corre el interés de inversión sobre alimentos para personas.
Por primera vez, los humanos, deben competir en forma desigual por su elemental derecho a comer contra el consumo de los autos de los sectores acomodados. Como el crudo no está en sus manos, los países poderosos buscan a través de la variante impuesta por la ciencia mantener su estilo de vida con mayor autonomía.
La humanidad amenaza a sus humanos.
El crecimiento económico de los gigantes China e India, con el consiguiente mejoramiento en su dieta ha generado una presión en los mercados mundiales de alimentos en forma sostenida en los últimos quince años. De todas formas, la humanidad ha sido capaz de generar una tecnología suficiente que por primera vez en la historia del planeta es capaz de alimentar seis veces a todos su habitantes. Sin embargo, casi un tercio está a punto de morir de hambre.
Honduras, que durante décadas fue el granero de América Central hoy se encuentra en una grave crisis alimentaria ya que importa el 80 % del arroz que consume. No solo es parte esencial de su menú sino que el precio internacional del mismo ha subido un 74 % en el último año como consecuencia de las inundaciones en las plantaciones y la mayor demanda asiática. En ocasión de un préstamo pedido al Banco Mundial en 1990 por el ex Presidente Rafael Callejas, aliado directo de Washington, el organismo internacional le ordenó levantar todas las barreras de importación, lo que terminó destruyendo los pequeños latifundios agropecuarios.
Según la revista Hecho en Buenos Aires, en Haití se fabrican una galletas hechas con aceite, sal y ... barro. Les llaman en creole “biscochos de barro”. Esto les permite suplir la carencia total de alimentos en un país más que empobrecido y en el que el arroz aumentó al doble en solo quince días, generando en el primer semestre de 2008 una rebelión popular por hambre en la ciudad de Les Cayes. De los u$s 2 diarios del haitiano promedio, gasta u$s 1,80 solo en alimentos.
México, que en los 90 celebraba la unión comercial con Estados Unidos y Canadá vió cómo se perdía su producción agropecuaria. Los sectores liberales no solo toleraron ello sino que lo apoyaron, ya que en el campesinado estaba la base electoral del viejo Partido Revolucionario Institucional (PRI), que hasta Salinas de Gortari era una agrupación independiente de Washington. En la atualidad, el gigante latinoamericano importa maíz transgénico, elemento base de la tortilla lo que originó marchas populares que se conocieron en enero de 2007 como “la guerra de la tortilla”.
Japón, en la otra punta del mundo, tiene almacenado 2,4 millones de toneladas de arroz que desde el final de la Segunda Guerra Mundial (que perdió) le debe comprar a Estados Unidos y que tiene prohibido revender. Recién en Julio, la Casa Blanca le permitió vender 100 mil toneladas a sus vecinos asiáticos para subsanar situaciones extremas, pero a último momento, viendo que el valor bajaba un 15 %, el US. Trade Representative sugirió la suspensión de esta excepción exportadora. En la primera potencia no exportan porque los pooles comerciales lo acaparan para aumentar el precio. Wal Mart, el mayor supermercado del mundo, ha construído galpones de varias hectáreas para acapararlo. Los problemas climáticos que en el 2007 azotaron Estados Unidos y Australia generan el faltante que lo vuelve un mejor negocio.
Su antiguo aliado India, compromete la posición dominante de los norteamericanos. El gobierno de Nueva Dheli ha puesto en marcha un plan de soberanía alimentaria, para lograr en los próximos cuatro años cifras de casi autoabastecimiento. En un quinquenio deberían llegar a poder producir 10 millones de toneladas de arroz, 8 millones trigo y 2 millones lentejas, a pesar de lo cual su demanda alimenticia irá en aumento a medida que su economía siga creciendo con la incorporación de mayor cantidad de población a mejores estándares de vida. Como sus territorios se hallan altamente contaminados y superpoblados, han comenzado a firmar acuerdos con países africanos (Sudáfrica, Angola y otros) en los que a cambio de una transferencia de tecnología agropecuaria estos se comprometen a venderle sus producciones. Hoy por hoy, aún no se abastece a si misma, por lo que la India ha prohibido la exportación de arroz y trigo.
No solo el gigante asiático limita las exportaciones, sino que lo mismo hacen 40 países de la Organización Mundial de Comercio. Al mismo tiempo, según la organización pertinente de las Naciones Unidas (FAO), hay 33 países con crisis alimentaria repartidos en África, Centroamérica y el Caribe. Nada curiosamente, las zonas más pobres del planeta.
Las empresas.
En medio de un contexto de gobiernos que no saben cómo atender a pueblos desesperados, pocas empresas internacionales concentran el comercio de alimentos y aumentan considerablemente sus riquezas. Solo en el primer trimestre de 2008, solo en Argentina, Cargill aumentaba sus ingresos en un 86 %, ADM en un 67 %, Monsanto 44 %, Bunge 49 % y Syngenta 28 %, concentrando el 98,2 % de todos el mercado alimenticio. En el mundo, las líderes son Monsanto (que controla semillas, fertilizantes y tecnología reconstitutiva), Du Pont y Dow Chemical de Estados Unidos, Basf y Bayer (laboratorios) de Alemania y Syngenta (fertilizantes y agroquímicos) de Suiza. Desde lo comercial y tecnológico ellos controlan la totalidad de los mercados del mundo y amenazan a las petroleras al convertirse también en una alternativa energética.
Detrás del perverso mercado que se ha creado, en donde el lucro se ha puesto por delante de la necesidad del ser humano de alimentarse, desde Estados Unidos se impulsan fundaciones que pretenden atenuar el sentido de culpa. Acuñado en el concepto de Responsabilidad Social Empresaria, la Fundación Rockefeller impulsa dos organizaciones científico filantrópicas llamadas Grupo Consultivo para la Investigación Agrícola Internacional y la Alianza para una Revolución Verde en África (en esta acompañados por la fundación de Bill Gates) que en realidad abren los terrenos de investigación en nuevas semillas y terrenos sin aclarar las auténticas intenciones.
El crecimiento de los monocultivos transgénicos (fundamentalmente la soja) en países sudamericanos está generando una crisis ambiental irreversible en décadas. A sabiendas que el suelo argentino está cediendo en eficacia, el mismo se extiende a Bolivia (donde alientan los movimientos separatistas de la media luna) y Paraguay (donde ahora buscarán bloquear al flamante Presidente Fernando Lugo). Para ello se están desmalezando millones de hectáreas y desplazando personas de sus hábitats naturales. A pesar de la sanción en la Argentina de la Ley de Bosques (que impulsaran la organización eocologista Greenpeace y el diputado Bonasso), la misma no tiene aplicación concreta. El triunfo legislativo de los agroexportadores ha fortalecido su posición y hasta se piensa en una ley contraria.
ECO Informativo DigiTAL n° 31, Septiembre 2008.
Noviembre 2008-11-08
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