APARECIDA V. Los fieles laicos.
“... ellos realizan, según su condición, la misión de todo el pueblo cristiano en la Iglesia y en el mundo. Son hombres de la Iglesia en el corazón del mundo, y hombres del mundo en el corazón del mundo”. (DOCUMENTO CONCLUSIVO de APARECIDA, Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, 2007, Párrafo 209).
Por Daniel do Campo Spada.
En reiteradas líneas hacemos mención del crítico momento que estamos viviendo como Iglesia. Aunque la fé sigue intacta y la cultura ha abierto muchas aristas que son propicias (la tolerancia, el respeto a la diversidad, el diálogo) para la evangelización cristiana, tenemos una auténtica crisis como institución organizada. Queda en las manos de los historiadores el dirimir en qué momento esto parece llevarnos a un dilema cismal, en el que seguramente tendremos un antes y un después. El primer indicio es la falta de vocaciones en los países europeos, el amesetamiento en América y el crecimiento de África.
Siendo la Iglesia Católica una institución histórica, debemos remitirnos al papel del laicado, que vuelve a retomar hoy un papel necesario equivalente al de los primeros siglos fundacionales. El Documento de Aparecida dedica varios párrafos al respecto. En el 213, por ejemplo, se cita al extinto Santo Padre Juan Pablo II quien manifestaba que “la evangelización del continente (América) no puede realizarse hoy sin la colaboración de los fieles laicos”.
En el desviacionismo institucional en que hemos recaido en los últimos siglos, pero con fuerte agudización en las dos últimas décadas, la “iglesia” parece haber quedado circunscripta al clero y a los fieles más activos, ya sea como catequistas o colaboradores habituales en las actividades parroquiales. Todo lo que quedaba fuera de allí parecería estar “fuera” de la misma.
Sin embargo, para quienes no cumplan un rol formal dentro de la organización hay un espacio importantísimo que es el del ejemplo, ya que “tienen el deber se hacer creíble la fe que profesan, mostrando autenticidad y coherencia en su conducta”.1 Claro que eso no surge solamente de un espontaneísmo propicio sino de un trabajo previo de lectura y oración. El Documento lo afirma cuando dice que “para cumplir su misión con responsabilidad personal, los laicos necesitan un sólida formación doctrinal, pastoral, espiritual y un adecuado acompañamiento para dar testimonio de Cristo y de los valores del Reino en el ámbito de la vida social, económica, política y cultural”.2
JUNIO 2009-06-12
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Por orden del Juez Federal, Carlos Villafuerte Russo, de la localidad de San Nicolás se exhumaron los restos del Obispo Carlos Ponce de León, quien murió en extrañas circunstancias el 11 de junio de 1977. En el momento del hecho se desplazaba en su vehículo cuando se dirigía a la Capital, aparentemente transportando documentación importante para demostrar las violaciones a los Derechos Humanos.
TEGUCIGALPA.- El Cardenal Oscar Andrés Rodríguez, en representación de la Iglesia Católica en Honduras, apoyó el golpe de estado y pidió a la Organización de Estados Americanos (OEA) que entiendan que el gobierno del dictador Roberto Micheletti está conforme a las leyes constitucionales. Miles de manifestantes católicos se manifestaron ante las iglesias a las que concurren habitualmente a misa para manifestarse en contra de la actitud de la jerarquía, pero fueron duramente reprimidos. Para el domingo 5, las parroquias dispusieron de guardias militares.
