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Archivo: Mayo 2009

APARECIDA IV. La crisis de nuestra Iglesia.

mundus 31/05/2009 @ 00:06

“Para la Iglesia Católica, América Latina y El Caribe son de gran importancia, por su dinamismo eclesial, por su creatividad y porque el 43 % de todos sus feligreses vive en ellas; sin embargo, observamos que el crecimiento porcentual de la Iglesia no ha ido a la par con el crecimiento poblacional. En promedio, el aumento del clero, y sobre todo de las religiosas, se aleja cada vez más del crecimiento poblacional en nuestra región”. (DOCUMENTO CONCLUSIVO de APARECIDA, Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, 2007, Párrafo 100 a).

Por Daniel do Campo Spada

cristo_026.jpeg La crisis, entendida como un momento de dificultades en la extensión de la palabra de Cristo en nuestros discursos sociales, es un tema que lamentablemente se ha vuelto recurrente en estas reflexiones. Y quizás ese sea el mejor termómetro de que el problema está entre nosotros. Templos vacíos, escasas donaciones, muy pocas vocaciones, escasa presencia mediática y hasta la particularidad de que los practicantes somos miramos (en un país considerado católico) con la misma simpatía con que se observa a las minorías culturales. Ayunar, rezar, hablar de Dios, se han vuelto rasgos de un “loco lindo”, cuando deberían ser considerados “normales”.
Al momento de escribir estas líneas estábamos celebrando las Pascuas de 2009 y hasta el deseo de Felices Pascuas pasó a ser la oportunidad de que mucha gente manifieste no creer, decir que no le importa, y hasta dar comentarios banales sobre la oportunidad de vacacionar en Semana Santa.
El Documento de Aparecida, sin embargo reconoce unos párrafos después del citado que “lamentamos una auténtica obediencia y de ejercicio evangélico de la autoridad, las infidelidades a la doctrina, a la moral y a la comunión, nuestras débiles vivencias de la opción preferencial por los pobres (…) contrarias a la renovación del Concilio Vaticano II”1. Quizás allí esté el origen de nuestra caída en el favor popular.
En otras líneas, creo haber contado que un Monje de un Monasterio bonaerense ante mi incertidumbre me dijo que había que serle “fiel a Cristo, mas que a la Iglesia”. Cuando en los 50, 60 y 70, y sobre todo en América Latina había florecido una corriente de pastores católicos que se ponían al lado de sus ovejas, animándolas a llevar el mensaje cristiano de hermandad, solidaridad y amor a Dios, poniendo el cuerpo por ello, un grupo, que durante varios siglos representó lo más triste de nuestra historia, armó lo que se llamó “restauración conservadora”. Algunas órdenes crecieron al calor de esos nuevos aires, las que junto a uno de los Santos Padres de los más carismáticos que hemos tenido cambiaron la Iglesia. Los resultados los vemos hoy. Seminarios vacíos y sociedades secularizadas en el mal sentido de la palabra.
El mismo Jesús nos habló de resurrección y por ello es condición natural del cristiano no perder la Fe.
Jesús Alvarez Gómez2, en su obra sobre la historia de la Iglesia manifiesta que el indiferentismo religioso existente en las sociedades paganas le abrieron el camino al cristianismo. Cree que expandir la palabra de Cristo habría sido mucho más difícil si existía una religión sólida ocupando el espacio. Hoy no cabe duda que la indiferencia forma parte incluso de quienes están bautizados y hasta han tomado la comunión. Junto con el casamiento por Iglesia, se han convertido en fiestas con mayor componente social familiar que espiritual. En otras palabras, esa es una religión de plástico, muy lejos de los que Jesús y los padres fundadores imaginaron para nuestra Iglesia, que debe estar y servir como herramienta e instrumento para implementar la voluntad de Dios. Hoy nos encontramos muy lejos de ello, aunque millones de cristianos buscan en las cestos de papeles, en los anaqueles de las bibliotecas, en terapias de diversa índole ese vacío que se debería volver a cubrir, no con recetas dogmáticas (cerradas y excluyentes) sino con corazones y manos abiertas.

ABRIL 2009-04-10
TECUM – NOVO MundusNET Televisión
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Análisis de Foreign Policy sobre nuestra Iglesia.

mundus 25/05/2009 @ 22:10

Por Daniel do Campo Spada

revista_foreignpolicy.jpeg La publicación Foreign Policy que es reproducida en castellano por Archivos del Presente (Nº 49) en una nota que escribe John L. Allen Jr., enumera los eslóganes o mitos que describen el presente de nuestra Iglesia Católica: “La Iglesia católica se está debilitando”, “El catolicismo es de derecha”, “La Iglesia es extremadamente rica”, “La Iglesia nunca cambia”, “El Vaticano está rodeado de un velo de misterio”, “El catolicismo está obsesionado con el sexo” y “La Iglesia es ultrajerárquica”. En realidad, cada título encomillado es desarrollado para ser desmentido.
En cuanto al debilitamiento es falso en tanto que se sigue creciendo la cantidad de católicos en el mundo, aunque la visión eurocéntrica desvía el foco de atención. Ello sí es una realidad en el Viejo Continente, donde el secularismo es la consecuencia directa de un anti-relativismo ortodoxo y de púlpitos alejados de las personas que ya no necesiten que les digan qué tienen que pensar o sentir. En la época del “hágalo Usted mismo”, ese espíritu se traslada hacia un crecimiento del “espiritualismo” y las mancias y una caída de la práctica religiosa en el catolicismo. Falta de fieles, vocaciones y otras calamidades no son sin embargo algo exclusivo de los europeos. En América Latina el descrédito de las jerarquías aliadas a las oligarquías y conniventes con la represión de clase ha impactado fundamentalmente en las clases mimadas por Jesús: el pueblo pobre.
En cuanto a la jerarquía rígida de la Iglesia estamos ante una crisis evidente. No se puede mandar cuando no hay a quién mandar. Las cúpulas tienen grandes problemas para imponer posiciones a rajatabla cuando tenemos sacerdotes que atienden dos o tres parroquias por falta de vocaciones. Una realidad agobiante impulsa decisiones de las cuales “arriba” (pero acá en la tierra) no pueden dominar (muy a su pesar).
Lo más alentador es desmentir que la Iglesia nunca cambia ya que esto es una falacia. La Iglesia ha cambiado y mucho. No cabe duda que integramos una institución histórica y que como tal acompaña las idas y vueltas de nuestra suerte. El problema que desnuda la prestigiosa publicación es el eterno problema de la óptica de los temas. Quizás haya una retracción de algunos lugares, pero lejos está el cristianismo católico de desparecer. El re-planteo debe pasar entonces si la zona geográfica que más se derrumba debe ser la que conduzca. La proporción de autoridades europeas no corresponde con la cantidad de fieles y en ello sí debe haber un cambio. En ese giro, seguramente tendríamos que tener una nueva Iglesia.

MAYO 2009-05-24
TECUM – NOVO MundusNET Televisión
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Educación Católica II. La posición de la Congregación para la educación Católica.

mundus 17/05/2009 @ 03:21

“Es útil subrayar que la contribución peculiar que los educadores laicos pueden aportar al camino formativo, brota justamente de su índole secular, que los hace particularmente capaces de captar ´los signos de los tiempos´1. Ellos, en efecto, viviendo su fe en las condiciones ordinarias de la familia y la sociedad, pueden ayudar a la entera comunidad educativa a distinguir con más precisión los valores evangélicos y los contravalores que estos signos encierran”. (Congregación para Educación Católica. “Educar juntos en la Escuela Católica”. Buenos Aires. San Pablo. Párrafo 31).

Por Daniel do Campo Spada

foto_escuela.jpg Quienes tenemos la bendición de poder ser educadores, debemos estar conscientes de los crucial de la misión educativa. Tenemos la responsabilidad de transmitir no solo nuestra ciencia (asignatura), sino también nuestros valores y, lo más importante, nuestro ejemplo. Al transitar un aula, ya sea como alumnos o docentes, vemos que hay una cierta “observación” sobre la persona de quien es el responsable de la conducción grupal. Los contenidos corren por un lado institucionalmente visible, pero hay otro espacio que es el de ver en ese adulto a un modelo. Aún en este presente de jóvenes posmodernizados por los medios, hay una indagación de lo que ese profesor es fuera del aula.
En las escuelas católicas, los profesores no integrantes del clero, para llamarlo de alguna manera, representamos un modelo que encarnarán la mayoría de nuestros alumnos, a menos que Dios los llame al servicio ministerial. Por eso, es un mundo secularizado les llama la atención cuando se enteran que uno disfruta del silencio, de la oración, de la misa. El discurso que reciben es generalmente el contrario y, lamentablemente, lo que debiera ser común se convierte en extraño.
Los retornos de las vacaciones o de los fines de semana largo son un momento de confraternidad en el que los alumnos están ávidos de saber cómo uno ha pasado ese descanso. En medio de un grupo que se sorprende que uno no haya ido a una playa estridente sino a reposar espiritualmente en el silencio de un Monasterio, surgen algunos que luego, casi como en un acto íntimo le preguntan: “¿Desde que edad se puede ir a esos lugares?”.
La Providencia obra maravillas y si estamos entregados en la confianza de que el mensaje llega más lejos que nuestras propias ilusiones, veremos surgir alumnos que de entre la maraña de exámenes, libros, notas y otras cuestiones institucionales llegan a preguntar: “Tengo ganas de leer algo de Dios, profe. ¿Me puede recomendar algo?”.
Los laicos tenemos un espacio al lado de nuestros sacerdotes, desde lugares distintos claro está, pero no por ello menos importantes. A muchos jóvenes lo institucionalizado les genera cierta distancia. Es propio de la edad y la psicología ha avanzado mucho en ello. En ese “off” del rol docente se abre un lugar propicio para el mensaje de Cristo.
Cierro este espacio contando una anécdota personal en un Instituto de nivel medio en el que en una oportunidad le pidieron a los docentes que les habláramos de la Pascua. Había un instructivo del tema, pero confiando en que Dios ponga en mi cabeza “lo que tengo que decir”, me limité a dar testimonio de mi devenir de creyente. Cómo ciertas etapas de la vida y de la historia argentina me habían alejado de la Iglesia-Institución, y como luego de hechos providenciales (porque aquí no existe la casualidad) retorné con un gran fervor al seno de la misma. El hecho de haberme educado en colegios estatales laicos y el haber admitido mis momentos de duda dejó en el grupo un impacto que me hicieron saber. Dicho de otra forma se sintieron identificados con otra imagen de cristiano. Lamentablemente no me lo pidieron en otra oportunidad, pero no desperdicio las clases comunes para llevar a cabo esos momentos en los que Jesús es el tema. En definitiva, siempre estuve convencido que si el destino me había puesto al frente de un curso, debe ser por algo más que explicar mi ciencia (periodismo y comunicación). En el gran tablero de Dios, quizás deba pasar alguien (o a lo mejor ya pasó) que necesita escuchar algo que El ponga en mi boca aunque a lo mejor ni lo imagine o me haya dado cuenta.
Por ello, como se expresa en el mismo documento2 “...la misión compartida es enriquecida por la diferencias de que son portadoras las personas consagradas y los laicos, cuando convergen en la unidad de expresiones de los diferentes carismas. Estos carismas no son otra cosa que los diferentes dones con los que el mismo Espíritu enriquece la Iglesia y el mundo.”

ABRIL 2009-04-10
TECUM – NOVO MundusNET Televisión
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Amenazan a curas villeros por combatir la droga.

mundus 11/05/2009 @ 23:59

Por Daniel do Campo Spada

dipaola_01.jpeg El sacerdote católico José María Di Paola, quien junto a otros curas dio a conocer un documento crítico en cuanto a la propagación incontrolable de la droga en los barrios pobres, recibió la amenaza de un sicario que le advertía que se fuera porque sería asesinado. El término utilizado, según la víctima fue “sos boleta”. Pablo Osow, otro religioso, de la localidad de Gerli, también recibió amenazas. La denuncia indica que la droga y el narcotráfico gozan de una total despenalización en las áreas marginales, permitiendo que los jóvenes arruinen sus vidas insertos en el perverso mercado de los estupefacientes.
Di Paola comentó en una conferencia de prensa que no conocía al individuo, por lo que probablemente no sea de la Villa 21, en la cual vive y desarrolla su actividad pastoral. “No pienso irme porque vivo aquí y los villeros son mi familia” expresó el sacerdote ante la requisitoria periodística.
En una misa de desagravio en la parroquia Virgen de Caacupé, se reunieron cerca de 2 mil vecinos que se acercaron a manifestarle su solidaridad, al tiempo que apelaron a las autoridades de la Ciudad de Buenos Aires y de la Nación a que tomen cartas en el asunto para garantizar la integridad de Di Paola.
En la localidad bonaerense de Gerli, en el Partido de Avellaneda, los integrantes de la parroquia San Pedro Armengol salen a buscar chicos que se estén drogando para ofrecerles un servicio de recuperación ambulatorio. El Padre Osow recibió amenazas muy parecidas a las de Di Paola, ya que esos jóvenes condenados a la adicción terminan cumpliendo roles de revendedores, distribuidores o de fuerza de choque usados por los narcotraficantes.

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DOCUMENTO DEL MOVIMIENTO DE CURAS VILLEROS. PARTE I

mundus 11/05/2009 @ 23:56

La droga en las villas: despenalizada de hecho

pobreza_114.jpegEl lado oscuro de nuestros barrios, es la droga instalada desde hace años, quizás con más fuerza desde el 2001. Entre nosotros la droga está despenalizada de hecho. Se la puede tener, llevar, consumir sin ser prácticamente molestado. Habitualmente ni la fuerza pública, ni ningún organismo que represente al Estado se mete en la vida de estos chicos que tienen veneno en sus manos.
Miles de mujeres y de hombres hacen filas para viajar y trabajar honradamente, para llevar el pan de cada día a la mesa, para ahorrar e ir de a poco comprando ladrillos y así mejorar la casa. Se va dando así esa dinámica linda que va transformando las Villas en barrios obreros. Miles y miles de niños con sus guardapolvos desfilan por pasillos y calles en ida y vuelta de casa a la escuela, y de esta a casa. Mientras tanto los abuelos, quienes atesoran la sabiduría popular, se reúnen a la sombra de un árbol o de un techo de chapa a compartir un mate o un tereré y a contar anécdotas. Y al caer la tarde muchos de todas las edades se reúnen a rezar las novenas y preparar las fiestas en torno a las ermitas levantadas por la fe de los vecinos.
La contracara, el lado oscuro de nuestros barrios, es la droga instalada desde hace años, quizás con más fuerza desde el 2001. Entre nosotros la droga está despenalizada de hecho. Se la puede tener, llevar, consumir sin ser prácticamente molestado. Habitualmente ni la fuerza pública, ni ningún organismo que represente al Estado se mete en la vida de estos chicos que tienen veneno en sus manos.
Ante la confusión que se genera en la opinión pública con la prensa amarilla que responsabiliza a la Villa del problema de la droga y la delincuencia, decimos claramente: el problema no es la Villa sino el narcotráfico. La mayoría de los que se enriquecen con el narcotráfico no viven en las Villas, en estos barrios donde se corta la luz, donde una ambulancia tarda en entrar, donde es común ver cloacas rebalsadas. Otra cosa distinta es que el espacio de la Villa -como zona liberada- resulte funcional a esta situación.
La vida para los jóvenes de nuestros barrios se fue tornando cada vez más difícil hasta convertirse en las primeras víctimas de esta despenalización de hecho. Miles arruinados en su mente y en su espíritu se convencieron que no hay posibilidades para ellos en la sociedad.
Por otra parte profundamente ligado al tema de la droga se da el fenómeno de la delincuencia, de las peleas, y los hechos de muerte violenta ("estaba dado vuelta"). Esto nos hace tomar conciencia de otro gran tráfico que hay en nuestra sociedad que es el tráfico de armas, y que visualizamos como fuera de control. Cuando vemos muertes causadas por menores adictos, también nos preguntamos ¿quién es el que pone el arma en manos de los menores? De este espiral de locura y violencia las primeras víctimas son los mismos vecinos de la Villa.
La destrucción pasó como un ciclón por las familias, donde la mamá perdió hasta la plancha porque su hijo la vendió para comprar droga. Estas familias deambularon por distintas oficinas del Estado sin encontrar demasiadas soluciones año a año. Toda la familia queda golpeada porque su hijo está todo el día en la calle consumiendo. Asombra ver como ese niño que fue al catecismo, que jugaba muy bien en el fútbol dominguero, hoy "está perdido". Causa un profundo dolor ver que esa niña que iba a la escuela hoy se prostituye para fumar "paco".
La despenalización de hecho generó inseguridad social. La raíz de la inseguridad social hay que buscarla en la insolidaridad social.[1] A poco que nos pongamos a la luz de Palabra de Dios, descubrimos que como sociedad no nos hemos movilizado suficientemente ante el hecho dramático del hambre de los niños, que da lugar a adolescentes débiles física y mentalmente. Con madres y padres angustiados sin trabajo o changas mal remuneradas. A los que les resulta más difícil entusiasmar a sus hijos con actividades en clubes y cursos o cualquier otra forma positiva de ocupar el tiempo, ya que no cuentan con el apoyo y el dinero necesario. Se generan así situaciones infrahumanas aprovechadas a su vez, por los gananciosos distribuidores de droga.
Como sacerdotes y vecinos de estas barriadas humildes, sentimos la llamada evangélica de acompañar a aquellos niños, adolescentes y jóvenes que en gran cantidad se encuentran en este infierno de la droga y a la vez de exhortar a la conversión a los que pisotean la dignidad de los mismos de esta inescrupulosa manera, avisándoles que Dios y la Virgen les van a pedir cuentas.
Ahora escuchamos hablar de despenalizar en el derecho el consumo de sustancias. Nos preguntamos: ¿ministros y jueces conocen la situación en nuestros barrios? ¿Han dialogado con el hombre común de la Villa ? ¿Se han sentado a elaborar con ellos proyectos liberadores -la droga esclaviza- o simplemente se piensa en implementar recetas de otras latitudes?[2]
¿Cómo decodifican nuestros adolescentes y jóvenes el mensaje: se puede consumir libremente, por ejemplo cocaína?

DOCUMENTO DEL MOVIMIENTO DE CURAS VILLEROS. PARTE II

mundus 11/05/2009 @ 23:54

Algunas propuestas

pobreza_113.jpegCuando un cura se acerca y saluda a los chicos y chicas que están en los pasillos de consumo, en esos lugares de tristeza y desesperación, recibe generalmente preguntas y pedidos de este tipo: "¿Dios a mí me ama?" "¿Me voy para arriba o para abajo?" "Padre me da la bendición de Dios". "¿No me ayuda a salir de este lugar?, no aguanto más esta vida"...
Apoyándonos en el Evangelio de Jesús nosotros creemos que cada persona es sagrada, cada una tiene una dignidad infinita, ninguna vida está de sobra.
Por eso nos resistimos a mirar esta realidad social desde los papeles de las estadísticas, desde los fríos números. Desde esta perspectiva un adolescente que comienza hoy a consumir paco, es sólo uno más. ¿Qué importancia tiene esto si no afecta a los números y estadísticas que aletargan nuestra conciencia y nuestro compromiso? Tal vez esta mirada se inquieta si los números crecen demasiado, nada más.
Nosotros queremos intentar mirar la realidad desde el corazón de Dios. Es que Dios no quiere que ninguno de sus hijitos se pierda, para todos quiere una vida plena.
Por eso sin ser expertos en la materia, aunque con cercanía diaria con esta realidad, acercamos algunas propuestas-intuiciones en base a las cuales estamos trabajando. De hecho en varias Villas venimos transitando distintos caminos de prevención, recuperación y reinserción; de acuerdo con cada realidad y con las posibilidades que contamos.

DOCUMENTO DEL MOVIMIENTO DE CURAS VILLEROS. PARTE III

mundus 11/05/2009 @ 23:53

Prevención

pobreza_112.jpegNo hay que ser ingenuos, la tríada hambre-criminalidad-droga es demasiado fuerte. Frente a esta dramática situación tenemos que tomar conciencia de que hay que realizar un trabajo de prevención sistemático y a largo plazo.
Nos parece que se trata principalmente de crear ámbitos de contención y escucha de nuestros niños, adolescentes y jóvenes -en este sentido no es menor todo lo que se haga para fortalecer a sus familias-. Ámbitos de recreación y de construcción de un proyecto real para su vida. La verdad es que se logra poco con el no a la droga sin un fuerte sí a la vida.
Muy unido al tema del consumo de droga, tal vez como una de sus grandes causales esta la falta de sentido, de un horizonte hacia el cual caminar. El aburrimiento, el tedio, el no tener que hacer, van minando la pasión por la vida y donde no hay pasión por ella, aparece la adicción. El gran trabajo de prevención nos parece que tiene que tener como eje el mostrar que la vida tiene sentido. Por eso nos parece que las adicciones son principalmente enfermedades espirituales, sin negar obviamente su dimensión biológica y psicológica.[3] Una persona espiritualmente saludable está convencida de que la vida merece vivirse, le encuentra sentido a lo que hace, tiene la "alegría de vivir".
Nuestro país tiene una enorme deuda social. "La deuda social es también una deuda existencial de crisis de sentido de la vida: se puede pensar legítimamente que la suerte de la humanidad está en manos de quienes sepan dar razones para vivir"[4].
El sentido de la vida se adquiere por "contagio", los valores se descubren encarnados en personas concretas, por eso, la importancia fundamental de generar en nuestros barrios líderes positivos que puedan trasmitir valores vividos por la fuerza de su testimonio.
Tenemos por otro lado que aprovechar los ámbitos que existen y que son naturalmente lugares de prevención, como por ejemplo la escuela. "La escuela es el principal mecanismo de inclusión. Quienes se van de la escuela pierden toda esperanza ya que la escuela es el lugar donde los chicos pueden elaborar un proyecto de vida y empezar a formar su identidad. En la actualidad, la deserción escolar no suele dar lugar al ingreso a un trabajo sino que lleva al joven al terreno de la exclusión social: la deserción escolar parece significar el reclutamiento, especialmente de los adolescentes, a un mundo en el que aumenta su vulnerabilidad en relación a la violencia urbana, al abuso y a la adicción a las drogas o al alcohol. Si bien la escuela puede no lograr evitar estos problemas, la misma parece constituir la última frontera en que el Estado, las familias y los adultos se hacen cargo de los jóvenes, en el que funcionan, a veces a duras penas, valores y normas vinculados a la humanidad y la ciudadanía y en el que el futuro todavía no ha muerto." [5]
Por eso no hay que quedarse en el mero demandar cosas a la escuela en general y a los docentes en particular, sino que hay que apoyar decididamente su fundamental labor. La educación es un camino real de promoción por eso son necesarias más escuelas y mayor presupuesto para educación en los barrios más pobres de la ciudad.
Nos parece conveniente proponer la posibilidad de que se dicte una materia específica de prevención de adicciones ya desde la primaria, tal vez desde el preescolar. No nos referimos a esa prevención que explica el tipo de drogas, o como se consumen etc. Nos parece más conveniente un tipo de prevención que transmita a los chicos que tenemos vida y esta vida es sagrada y por eso tenemos que aprender a cuidarla. Hay material elaborado a partir de experiencias en zonas de alta vulnerabilidad social que se puede utilizar.[6] Si fuera necesario, la delicadeza del tema amerita un proyecto de ley en la legislatura que al aprobarse posibilite el dictado de la misma.
El abordar la tarea de la prevención de las adicciones requiere un trabajo hecho con esperanza, con la confianza audaz de que es posible crear ámbitos sanos y dichosos que ayuden a curar las heridas. "A quienes dicen ‘trastornos precoces efectos durables' se les puede responder que los trastornos precoces provocan efectos precoces que pueden durar si el entorno social y familiar los convierte en relatos permanentes." [7]
Mirar con esperanza esta difícil situación que vivimos en nuestros barrios nos aleja de una mirada fatalista. Por otro lado nuestra fe católica nunca dijo que algunos están predestinados a vivir bien y otros a la miseria. Nuestra fe lee esta situación como una situación de pecado que clama al cielo y que llamamos pecado social. Esta situación de injusticia se contrapone al proyecto de amor del Buen Dios. Con humildad pidamos perdón al Señor por nuestra complicidad manifestada de tantas maneras y pidámosle la gracia de poner todo lo que esté de nuestra parte para transformar esta dolorosa realidad.

DOCUMENTO DEL MOVIMIENTO DE CURAS VILLEROS. PARTE IV

mundus 11/05/2009 @ 23:51

Recuperación

pobreza_111.jpegCuando las estadísticas nos dicen que son demasiados niños, jóvenes y adultos que fuman pasta base, tengamos por seguro que llegamos tarde. La pregunta es: ¿queremos seguir llegando tarde? Son personas, seres humanos que mueren o quedan con una vida hipotecada. Por ellos hay que hacer algo ya. Aunque sólo salvemos a uno.

Pedagogía de la presencia[8]

El primer paso es acercarse a los chicos, no esperar a que estos golpeen las puertas de nuestras instituciones. Este primer paso es a la vez una afirmación de la dignidad de estas chicas, de estos chicos, del valor sagrado de sus personas; no son vidas que ‘estan de sobra', que molestan, o que afean nuestros barrios. Este primer paso es acercar el corazón. Corazón que se acerca es corazón que ve y se deja tocar por este doloroso grito y por eso se pone a su escucha. El hábito de la escucha no es algo común en nuestros días y es esencial para un verdadero encuentro. Si escucháramos más, seguramente el nivel de violencia que vivimos bajaría notablemente
Ponerse a la escucha no es buscar que rápidamente acaten las pautas sociales. A veces queremos que rápidamente cumplan normas, que respeten derechos para entrar en sociedad, cuando como sociedad no les hemos respetado sus derechos más elementales.
Acercarse, caminar los barrios, escuchar, encontrarse es el primer paso imprescindible.
Adaptar nuestros programas e instituciones a la realidad y no la realidad a ellos.
La burocracia expulsa, pone trabas (excesivas entrevistas y requisitos), en definitiva pone en riesgo la vida de muchas personas. Además muchas veces la realidad de los procesos de recuperación está marcada por los números-dinero (becas por un año, ese sería el tiempo de recuperación), dejando a un segundo plano los procesos personales.
Por consiguiente teniendo en cuenta el proceso de cada persona hay que discernir que camino de recuperación proponerle: atención ambulatoria en un centro de día; internación en una comunidad terapéutica, etc.
Por otro lado es necesario adaptarse a la realidad de los más pobres. Por ejemplo se da el caso de mamás que consumen y no tiene con quién dejar a sus hijos; hay que plantearse entonces la posibilidad de que ingresen juntos en un mismo lugar.
Hay que poner el centro de nuestro esfuerzo en adaptar nuestros programas e instituciones a la realidad y no la realidad a ellos; creando ámbitos que rompan las cadenas invisibles que esclavizan a nuestros adolescentes y jóvenes.
Hoy vivimos la cultura de la imagen. De muchas maneras se busca tener cautiva nuestra mirada. Si esto se logra en gran parte se adueñan de nuestra vida.
A veces se busca transmitir la idea de que: ‘estamos trabajando fuertemente en la lucha contra la droga'. Es así que por ejemplo se abre un solo centro de recuperación para toda una ciudad y se empapela la misma para dar una buena imagen. Si se da imagen de algo que no es, que en realidad se está haciendo insuficientemente, no solo se corre el riesgo del autoengaño, sino que quedan vidas en el camino.
En relación a esto último hay una responsabilidad grande de los publicistas y de los medios de comunicación en general, valga como ejemplo este verano: Por un lado la propaganda de una bebida alcohólica en la playa que al parecer era sinónimo de plenitud y alegría, por otro lado la realidad de la violencia como consecuencia del exceso de alcohol en muchos jóvenes en la costa.
Tal vez esto sea una llamada de atención para que veamos que como sociedad estamos dejando muy solos a nuestros adolescentes y jóvenes. No les enseñamos que hacer frente al aburrimiento, la tristeza, la bronca o la soledad, etc. No les mostramos que no hay que encontrar "algo" para combatirlas sino encontrar a "alguien" con quien compartir y hablar de lo que les pasa. Hablar y compartir con "alguien" que los puede ayudar es lo contrario a la adicción.
El mundo adulto no puede ausentarse, no puede desproteger a los niños/as y adolescentes. La justicia debe proteger a esos chicos que tienen su libertad muy condicionada; prueba de ello es que dinero que consiguen va a parar a aquellos que no les importa nada de sus vidas y les ponen veneno en sus manos. La justicia tiene que tenderle la mano a esas mamás que desesperadas no saben como ayudar a sus hijos.

DOCUMENTO DEL MOVIMIENTO DE CURAS VILLEROS. PARTE V

mundus 11/05/2009 @ 23:48

Pensar en el después del camino de recuperación.

pobreza_11.jpegNo alcanza con el pago de una beca de tratamiento. Hay jóvenes que no pueden volver a sus barrios -cerca de su casa se compra y se consume libremente droga- se da una suerte de factor cuasi-biológico que favorece la recaída en el consumo. La no conveniencia de la vuelta al barrio es señalada reiteradamente por muchas familias que los aman y acompañan. Tenemos que ir tejiendo con ellos una propuesta de real reinserción social. Desde el elemental derecho a la identidad o sea que accedan a sacar su documento hasta una salida laboral y un lugar para vivir con dignidad.
Sabemos también que muchos jóvenes que hoy están privados de su libertad han cometido delitos a causa del consumo de droga. En ese caso hay que replicar las experiencias que tratan su adicción; utilizándose así positivamente el tiempo en prisión para que al salir puedan reinsertarse en la sociedad. De alguna manera este también es un trabajo de prevención.
Por último ponemos bajo la protección y el cuidado de la Virgen de Luján, Madre de nuestro Pueblo, a las familias que en nuestros barrios sufren el flagelo de la droga.

- José María Di Paola, Carlos Olivero, Facundo Berretta y Juan Isasmendi de la Villa 21-24 y N.H.T. Zabaleta.
- Guillermo Torre y Martín Carrozza de la Villa 31.
- Gustavo Carrara, Adolfo Benassi y Joaquín Giangreco de la Villa 1-11-14.
- Jorge Tome y Franco Punturo de la Villa 20.
- Sebastián Sury y José Nicolás Zámolo de la Villa 15.
- Pedro Baya Casal y Martín De Chiara de la Villa 3 y del Barrio Ramón Carrillo.
- Nibaldo Valentín Leal de la Villa 6.
- Sergio Serrese de la Villa 19.
- Enrique Evangelista de la V
illa 26.
- Jorge Torres Carbonell de la Villa Rodrigo Bueno.

Equipo de Sacerdotes para las villas de emergencia
Ciudad Autónoma de Buenos Aires, 25 de Marzo de 2009.

Educación Católica I. Exigencia y Pasión, según Bergoglio.

mundus 03/05/2009 @ 03:43

Por Daniel do Campo Spada

bergoglio_023.jpeg Aunque desde su visión política de la realidad argentina se pueda tener diferencias, como pastor, el Cardenal Jorge Bergoglio dispone de un vehemencia que se nota en sus sermones y que traslada a sus libros. En particular, haremos mención de uno de ellos ya que su obra escrita es bastante extensa. En “Educar: exigencia y pasión”1, pone de manifiesto un conocimiento que sobre el tema educación es muy propio de todos los integrantes de la Compañía de Jesús. Nuestro continente ha sido depositario de lo más rescatable de la acción evangelizadora de los conquistadores europeos, que llevaron al frente justamente los jesuitas.
“Queridos educadores: qué grande es la tarea que Jesús pone en sus manos”2 es la forma en que marca el tema de tomar a la docencia como una responsabilidad auténtica ante Dios, que delega en quienes tenemos esa gracia de formar a nuestros hermanos menores en el conocimiento. La asimetría solo es en el dominio de la ciencia, ya que en cuanto a edad, nuestros alumnos bien pueden ser más grandes que uno.
En uno de sus párrafos menciona que no se debe caer en la tentación del facilismo, ya que de esa manera no se educa, afrontando la misma dificultad de un padre que ante su hijo debe optar por la reprimenda correctora o el dejar hacer mas allá de las consecuencias. Quienes trabajan con los sobre-estimulados (por los medios de comunicación y los discursos sociales) niños y adolescentes del presente saben que el hedonismo y el éxito sin sacrificio se ha insertado en nuestros días.
¿Podemos los educadores católicos estar al margen de nuestra Fé cuando encaramos la tarea docente? La respuesta es clara: NO. Cuando uno siente a Cristo dentro de uno, no es creyente de a ratos sino que por el contrario Él debe habitar en forma permanente, sin que por ello cometamos pecados ya sea por las tentaciones que el maligno pone en nuestro camino o bien por la debilidad de nuestra práctica. El arrepentimiento inmediato es un camino hacia el Perdón. Por ello, resulta sorprendente cuando aquellos hermanos que han recibido la gracia de Dios de enfrentar un curso en una posición de Maestro quieran limitarse “solo a su ciencia”. Eso sería equivalente a decir: durante esta clase, dejo mi Fé en el pasillo y no me importa si se presenta la oportunidad de que alguien quiera o necesite una Palabra consoladora, guía o revitalizante. ¿Se puede ser padre, hijo, hermano o amigo de a ratos? ¿Se puede ser cristiano por momentos? Bergoglio al respecto dice que “el corazón une la idea con la realidad, el tiempo con el espacio, la vida con la muerte y con la eternidad”3, cuando plantea que sobreponer el cerebro al corazón es una de las tentaciones más frecuentes.
Siguiendo con esta línea de pensamiento en la que estar en el lugar de educador (lo que nos hace colegas de Jesús) es una gracia, debemos considerar que ello es un privilegio dentro de nuestra comunidad. Y pensar en comunidad es abandonar egoístas ideas de individualismo, donde el Cardenal afirma que “nuestra identidad como hombres de Fé está dada por la pertenencia a un cuerpo y no por la afirmación de nuestra conciencia aislada. (…) Se es en la medida que se pertenece. Y, por tanto, el comportamiento religioso de pertenencia más que buscar la satisfacción de un momento individual de mi conciencia, buscará adherir a los símbolos unitivos: la Virgen, los Santos... Y aquí un paso más, nuestra Fé será combativa con una combatividad consciente del enemigo a fin de defender a todo el cuerpo y no ya sólo a mi mismo”.4
Como cierre al mencionado espíritu del libro que trasluce la óptica del Arzobispo de Buenos Aires en la noble tarea de educar, vale la frase en la que recomienda que “si bien no habrá que descuidar una válida dimensión de eficiencia y eficacia en la transmisión de conocimientos que permitan a nuestros jóvenes hacerse un lugar en la sociedad, es fundamental que seamos ´maestros de humanidad´.”5

MARZO 2009-03-08
TECUM – NOVO MundusNET Televisión
Permitida su reproducción con mención de la fuente.