Guías espirituales. Relatos de un peregrino ruso.
Por Daniel do Campo Spada.
En un libro de la Editorial Claretiana1 que incluye la colección “Clásicos de Espiritualidad” nos encontramos con una auténtico guía espiritual que en lo que es una obra literaria nos lleva hacia pensamientos interiores propios de alguien que fervorosamente busca a Dios.
La historia que bien puede leerse como una novela escrita en primera persona (de autor anónimo) en la que nunca nos enteramos del nombre del personaje principal nos muestra el devenir de un peregrino que tras haberlo perdido todo por la envidia que un hermano le tenía en función de que un tío le había dejado dinero y un comercio y que en un arrebato le incendia todo. Nuestro “personaje guía” se ve impulsado a la pobreza más cruda en una Rusia de finales del siglo XIX, con una monarquía decadente y una militarización presente en todos los espacios de la vasta geografía de las estepas.
Con solo dos libros (la Biblia y la Filocalia de la Oración de Jesús2), el peregrino, recorre las rutas dependiendo de trabajos ocasionales o de la buenaventura, pero sin preocuparse de otra cosa que del alimento espiritual para el que va aprovechando los espacios de silencio y tranquilidad que le brindan los caminos.
Aunque no tiene autor, en el prólogo (también anónimo) se advierte que es muy probable que los haya escrito un monje del siglo XIX con la intención de impulsar el interés en los los mencionados libros que el peregrino lleva en su mochila y sobre la que da consejos de lectura a los lectores de su libro. Como si se tratara de un metalibro, la lectura de la mencionada obra impulsa a la lectura por ejemplo de la Filocalia, que a pesar de ser un clásico canónico se halla cada vez más abandonado por los cristianos ajetreados por las obligaciones cotidianas.
Cuando se habla de lectura en momentos de distracción, veraneo o fines de semana largos, en los anaqueles aparecen libros “fáciles” como si esta división entre libros fuera válida. Esta es una opción inteligente y fundamentalmente atrapante.
El recorrido del peregrino y los personajes que van apareciendo abren nuevos intereses en la búsqueda espiritual en la cual el “personaje” nos va guiando en la búsqueda de la oración interior que es lo que tanto lo desvela.
MARZO 2009-03-09
TECUM – NOVO MundusNET Televisión
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Con respecto al amor, podemos enredarnos en confusiones propias del lenguaje. Más de un estudioso ha coincidido con la idea que el lenguaje es un gran estafador de la realidad. Muchas veces una palabra nos remite a otra. Por ejemplo en el castellano moderno llamamos “hacer el amor” a mantener relaciones carnales. ¿Esto solo es el amor?
Un día decidí crear un blog cristiano impulsado por algo que parecía no provenir de mí. Como si fuera un mandato superior. ¿Se entiende a qué me refiero? Desconozco a cuantos les sirven estas palabras, pero la pregunta era: ¿Todo lo que estudio, que afortunadamente puedo adquirir en libros, DVD o viajes es solo para mi onsumo personal? Nunca supe si era lo necesario, pero empecé a sacar hacia afuera vivencias que me quemaban por dentro. El amor a Dios no permite quedar indiferente, aunque seamos seres llenos de defectos y mucho menos seamos ejemplos. Pero una habitual canción de misa nos repite que “no has buscado ni a sabios ni a ricos”. ¿Por qué tantas explicaciones? Porque voy a contar algunos hechos (que no creo casuales sino inspirados por el Creador) que me ayudaron a vivir momentos de amor al prójimo realmente intensos, que lamento que no sean permanentes o por lo menos más extensos. Supongo que los Santos pudieron experimentar esto en forma permanente y por ello son nuestros Hermanos Mayores.
