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Archivo: Enero 2009

¿Dónde están los judíos?

mundus 24/01/2009 @ 23:43

Por Daniel do Campo Spada

palestina_20.jpg Las crónicas nos muestran fotos de niños quemados, que al momento de su entierro parecen despiertos y maquillados. Ese efecto lo provocan las bombas de fósforo. El pánico los hace morir con los ojos abiertos, quizás aferrados a madres o padres que (si tienen suerte) también mueren en ese momento. Las familias empiezan a morir juntas, ya que se juntan en las casas más grandes para sobrevivir al horror, al hambre, a la falta de medicamentos, a las noches sin luz. Los misiles israelitas los sorprenden a todos juntos. Si vemos las crónicas de TV Mundus podemos tomar las dimensiones de la tragedia. Esos que mueren son palestinos. Igual que Jesús. Los que tiran son judíos. ¿Podemos culpar a la religión de la masacre? ¿Desde David para acá no han sido los judíos violentos y propensos a la guerra? ¿No han expulsado a los palestinos cuando luego de la segunda guerra el sionismo impuso ese territorio que quieren llamar Israel? En la Argentina, los sitios de la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA) y la Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas (DAIA) solo piden justicia para el atentado a su Embajada y la mutual de Buenos Aires, pero ni una palabra para los miles de muertos que han provocado en Egipto, Siria, Líbano y Palestina. ¿La muerte de un palestino no vale lo mismo que la de un judío?
Los judíos ocupan un espacio relevante en los ámbitos de la cultura y los medios de comunicación. Su presencia en los espacios de la literatura, la televisión o la educación es impresionante. Tienen un lugar que se han ganado en función a su capacidad. Su exposición es superior al porcentaje de la población que vive en nuestro país. ¿Cómo es posible entonces que sean tan pocos los judíos que denuncien lo que está pasando? ¿Están de acuerdo con las matanzas? ¿No es equivalente a que los católicos justifiquemos la inquisición, el holocausto u otras persecuciones aberrantes que se hicieron en nombre de nuestra religión?
Claro que hay excepciones, y seguramente nos estamos perdiendo de algunas. Los colegas Hugo Presman y Gerardo Yomal que conducen el magistral ciclo “El Tren” (AM 740), las publicaciones del Grupo Spolky y hasta el concertista Daniel Barenboim. ¿Pero, y el resto de los artistas e intelectuales judíos de los que como argentinos nos sentimos orgullosos, donde están? ¿Están de acuerdo con esto que parece repetir algunas partes de su propia historia?
León Rozitchner se perdió en Página 12 del 4 de enero (“Plomo fundido sobre la conciencia judía”) la oportunidad de salvar la imagen que el judaísmo da ahora, cuando en su nota termina acusando al pretendido estado de Israel como agresor porque ...¡se cristianizó! ¿Olmert, Sharon, Livni son cristianos acaso? Esta es una aberración como decir que en la inquisición los judíos perseguidos se lo merecían “porque nos pusieron nerviosos” o que Franco era un digno defensor de la catolicidad. ¿No aprendimos nada en estos siglos?
Una vieja teoría dice que los chistes de judíos solo pueden ser contados por judíos. De lo contrario se corre el riesgo de ser tildado de antisemita. Sabemos que el celo para hablar en contra de la comunidad judía es algo muy presente e intimidante. Se puede hablar de sacerdotes católicos pederastas, evangelistas corruptos, pero nadie se atreve a decir media palabra de un rabino por ejemplo. Si ellos son los que tienen más libertad para opinar de lo que quieran, ¿por qué no utilizan ese poder?
Los judíos argentinos tienen medios. ¿Por qué no aparecen en la proporción que su fama les permite? Un viejo adagio dice que “quien calla otorga”. ¿Otorgan lo que está ocurriendo?

ENERO 2009-01-06
TECUM – NOVO MundusNET Televisión
Permitida su reproducción con mención de la fuente.

Aparecida III. La información.

mundus 17/01/2009 @ 20:48

Por Daniel do Campo Spada

“... Lejos de llenar el vacío que en nuestra conciencia se produce por la falta de un sentido unitario de la vida, en muchas ocasiones, la información transmitida por los medios solo nos distrae. La falta de información solo se subsana con más información, retroalimentando la ansiedad de quien percibe que está en un mundo opaco y que no comprende”.
(DOCUMENTO CONCLUSIVO de APARECIDA, Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, 2007, Párrafo 38).

pc_020.jpg En el tiempo actual disponemos de un número inigualable de fuentes de información. La explosión de las tecnologías de la información y la comunicación, conocidas como TIC dan al ser humano un abanico de datos y sucesos como los que no dispuso ninguna generación humana. La pregunta que nos surge inmediatamente es... ¿cómo podemos explicar entonces que tengamos menos profundidad espiritual, menos sabiduría de la vida, menos templanza que antaño? Cuando por diversas circunstancias nos encontramos con textos previos a este mundo hipercomunicado vemos cosas que nos parecen asombrosas: estilo de redacción, amplio vocabulario y solidez de pensamiento.
Sin duda que en el exceso informativo se inserta lo que un científico norteamericano (Michael Dertouzos) denominó “infobasura”. Veamos qué difícil es encontrar programas de radio, de televisión o revistas con mensajes enriquecedores.
Hagamos una breve aclaración antes de ser acusados de esnobistas. Cuando hablamos de contenidos profundos nos referimos a cosas trascendentes y no con glamour excesivo. Un aborigen que disponga de cultura oral puede incluso dar un testimonio de la creación y la naturaleza superior. Nos referimos a que nuestros días se llenan de concursos, adivinanza, juegos, sorteos y mas juegos, sorteos, premios... por nada. Solo con el criterio de correr los pensamientos profundos e insertar ... consumo.
La sobre-información desinforma. ¿Acaso cuando algún allegado nuestro habla en exceso, no llega un momento en el que ya no lo escuchamos? Lo mismo pasa con la información. Un viejo chiste que usamos los comunicólogos es: “¿Dónde escondemos un elefante? ... Entre cientos de elefantes.”
El exceso de información quita el sentido crítico, porque si tuviéramos sentido crítico... quizás no correríamos en una carrera sin sentido, y lo mas peligroso para los poderosos... no consumiríamos.

ENERO 2009-01-18
TECUM – NOVO MundusNET
Permitida su reproducción con mención de la fuente.

HECHOS I. La propiedad privada.

mundus 11/01/2009 @ 04:04

Por Daniel do Campo Spada.

“...Asi es que no había entre ellos persona necesitada pues todos los que tenían posesiones o casas, vendiéndolas, traían el precio de ellas. Y las ponían al pie de los Apóstoles, que después se distribuía según la necesidad de cada uno”. (Hechos de los Apóstoles IV, 34-35)

“Un hombre llamado Ananías, con su mujer Shapira, vendió también un campo. Y, de acuerdo con ella, retuvo parte del precio y trayendo el resto púsole a los pies de los Apóstoles... Más Pedro le dijo...no mentiste a hombres sino a Dios. Al oír estas palabras Ananías cayó en tierra y expiró.”
(Hechos de los Apóstoles V, 1-2, 3, 5)

ricos_02.jpeg Los Apóstoles fueron el ejemplo de los primeros cristianos que aún hoy deberíamos tener en cuenta. De la misma forma que Jesús les enseñó ellos tenían en claro que las posesiones terrenas no son el objetivo de quien quiere llegar a Dios. En muchos de nuestros textos venimos trabajando la idea de que el actual consumismo no conduce hacia ningún lugar. La declinación biológica es irreversible e indetenible. Quienes creemos que la vida trascendente es la que cuenta, deberíamos tener cuidado en el énfasis que se pone en la propiedad de las cosas, que apenas serán polvo en el día del Juicio.
Los Apóstoles habían instaurado un sistema comunitario de mantenimiento, en el cual todos aportaban lo obtenido con sus trabajos, para que luego sea redistribuido de acuerdo a la necesidad de cada uno de ellos. Por ejemplo las viudas, que al quedar sin marido no obtenían dinero de ninguna forma (tengamos en cuenta que de acuerdo a las costumbres de la época las mujeres no trabajaban) eran atendidas por la comunidad, al igual que los huérfanos o los ancianos. Si todos somos hermanos en Cristo, no podemos abandonar la enseñanza que dice: “Quien dice que me ama, pero odia a su hermano, está en pecado mortal”.
El sistema de decisiones era democrático y en asamblea se ponían las decisiones, iluminados por el Espíritu Santo que los había convertido en sabios a pesar de su origen pobre en la mayoría de los casos. Quienes observaban a los cristianos en esa época le envidiaban la tranquilidad que mostraban y la alegría fruto de la esperanza de la salvación. La contención entre hermanos daba a cada uno la seguridad que le permitía encarar dificultades, opresión y persecusión.
Los sacerdotes judíos, alentaban esta persecusión porque no podían aceptar esa realidad en la cual hubiera cada vez más quienes entendieran a estos hombres que hacían prodigios y brindaban esperanza sin ningún tipo de interés en el lucro. “¿Qué los guía a hacer eso gratuitamente?” repicaban en los templos de los seguidores de David.

ENERO 2009-01-11
TECUM – NOVO MundusNET Televisión
Permitida su reproducción con mención de la fuente.

Aparecida II. El consumo.

mundus 04/01/2009 @ 02:30

Por Daniel do Campo Spada

“La Iglesia debe cumplir su misión siguiendo los pasos de Jesús y adoptando sus actitudes (cf- Mt 9, 35-36). Él, siendo el Señor, se hizo servidor y obediente hasta la muerte de cruz (cf- Fil 2,8); siendo rico, eligió ser pobre por nosotros (cf. 2 Cor 8, 9), enseñándonos el itinerario de nuestra vocación de discípulos y misioneros. En el Evangelio aprendemos la sublime lección de ser pobres siguiendo a Jesús pobre (cf. Lc 6, 20; 9, 58), y la de anunciar el Evangelio de la paz sin bolsa ni alforja, sin poner nuestra confianza en el dinero ni en el poder de este mundo (cf. Lc 10, 4 ss). En la generosidad de los misioneros se manifiesta la generosidad de Dios, en la gratuidad de los apóstoles aparece la gratuidad del Evangelio”.
(DOCUMENTO CONCLUSIVO de APARECIDA, Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, 2007, Párrafo 31).

consumo_02.jpeg Cristo se manifiesta a través de sus fieles, de los documentos de su Iglesia y de la historia de su pueblo. En el medio surgen contradicciones. A cotidiano estamos incómodos con algunas decisiones tomadas por nuestros hermanos. El tiempo, gran sabio, termina demostrando quien tenía razón. Pero mas allá de esas cosas de nuestra comunidad que debatimos en otras líneas, también hay cosas que nosotros hacemos sin poner al Evangelio por delante.
La vida actual está teñida por el consumismo. Y cuidado con nuestra posición, que no pasa por oponernos a la tecnología, que también entendemos ha crecido por inspiración de Dios. Hablamos del consumo por el consumo mismo. No se trata tampoco de dejar de consumir, sino de hacerlo con criterio cristiano. ¿Puede haber un criterio cristiano de consumo? Aunque nadie ha escrito específicamente al respecto (o por lo menos no lo hemos leído aún), sabemos que el ejemplo de Jesús es la respuesta a todas la preguntas.
Desde hace unos años la tecnología de la telefonía móvil nos ha regalado un nuevo yugo que es el “celular”. De esa forma, en un mundo en el que es cada vez más difícil apartarse para estar con uno y con Dios, nos hemos echado el último eslabón de una invisible cadena de prisión. Por cuestiones laborales vivo conectado a la tecnología de la información de última generación, lugar en el cual se pone de manifiesto el consumo innecesario. Al momento de escribir esto llevo dos años sin celular. Sí, he dejado de usar el teléfono móvil. En un primer momento, en todos los lugares en que trabajo generó un gran revuelo y hasta grandes enojos! ¡¿Cómo no tener celular?! Aunque aún perduran los enconos, van cediendo. ¿Cómo alguien se va a atrever a negarse de consumir algo? Cuando líneas adelante hablábamos de las Fiestas y su dssborde gastronómico pasa lo mismo. ¿Cómo alguien se va a atrever a pensar para qué los rallyes gastronómicos?
Consumir cristianamente es reflexionar si realmente preciso de eso que voy a adquirir. Cuando compramos un vehículo. ¿Necesito un dispositivo que me pueda llevar de un lado a otro o debo comprarme el auto o camioneta mas grande que exista? ¿Lo compro para transportarme o para otra cosa? En esta respuesta está la diferencia entre un consumo normal y un consumo cristiano. Cuando Jesús nos invita a peregrinar, nos deja la enseñanza de hacerlo con poco equipaje.
Estudios socioeconómicos dicen que si todos tuviéramos que vivir como un norteamericano medio al planeta no le alcanzaría la energía ni los recursos. ¿Es necesario vivir como los estadounidenses? ¿Cuanto de ese consumo desmedido nos da felicidad, plenitud, amistad, amor?
La vida es la peregrinación y el equipaje es la forma de vivir. La elección es nuestra y no podemos echarle la culpa a los demás.

ENERO 2009-01-04
TECUM – NOVO MundusNET
Permitida su reproducción con mención de la fuente.