La triste posición de la Iglesia Católica
Por Daniel do Campo Spada.
Reproduzco aquí una de las notas de la revista que dirijo porque una vez más las cúpulas de nuestra Iglesia parecen estar muy lejos del ejemplo de Jesús y su opción por los pobres.
Los católicos no podemos sentir otra cosa que vergüenza ajena ante el comportamiento de muchos feligreses y ministros de Cristo en Bolivia. Lejos de adoptar la opción por los pobres, desde el comienzo del conflicto racista se pusieron manifiestamente del lado de los cruceñistas santacruceños y el resto de las organizaciones de derecha financiadas por la norteamericana USAID. Desde el Vaticano no partió la más mínima reprimenda, tan atento a condenar rápidamente cuando las causas son populares.
En el punto 27 del Informe Final de la Comisión de UNASUR los integrantes de la misma manifiestan haberse entrevistado con el Padre Jaime Soussly Alvis del Obispado de Cobija, quien manteniendo una dudosa posición cristiana compra el discurso de los terratenientes, acusando al gobierno de Evo Morales de incentivar la división. Justifica ello criticando la asignación de tierras a los campesinos pobres, que llegó para suplir una injusticia y situación de despojo hacia los pueblos originarios que se prolonga desde la invasión de los españoles hace cinco siglos.
Por otra parte, dijo que aunque hay crisis económica, los empleados que el estado nacional ha contratado en gran número en los últimos años termina siendo una acción de clientelismo y no de inclusión. Agregó que no hay progreso en ningún aspecto desde que está el gobierno del MAS, repitiendo el discurso de los racistas blancos.
Soussly Alvis defendió el accionar de la policias y de las fuerzas oficiales pandinas, a pesar de que los indicios marcan que tuvieron una inactividad cómplice que permitió trabajar a discreción de los sicarios que ingresaron desde Brasil (según consta en el punto 30 del mismo Informe Final).
DICIEMBRE 2008
TECUM – NOVO MundusNET Televisión
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Cuando llegan estos días conviven dos situaciones extremas. Los que a través del consumismo desenfrenado revisten los festejos de Nochebuena, Navidad y Año Nuevo con estridencias y ruido, ante la imposibilidad de poder reflexionar y escuchar al otro. Por el otro lado, están aquellos que, conscientes de ese correr hacia ningún lado quisieran aislarse y esconderse. No es casual que los Monasterios tengan en esta época la máxima demanda. ¿Donde ir cuándo todo son saludos superficiales, de plástico, automáticos, ruidosos y poco sinceros? Difícil respuesta que no tenemos.
Como cierre de esta serie de notas sobre esta temática, queremos hacer una crítica a dos notas aparecidas en dos revistas muy rescatables y recomendables como son Familia Cristiana y Nueva Lectura que habitualmente seguimos mas allá de algunas disidencias en algunos escritos sobre sociedad, historia o política. La diferencia no aplaca el respeto.
