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Hasta el 7 de septiembre

Estimados amigos: En Agosto tendremos un mes de retiro y reflexión espiritual imprescindible para reencontrarnos con Dios. Reanudaremos nuestro contacto el domingo 7 de septiembre.
Los invitamos a ver nuestro programa de TV "Reflexión Cristiana" en www.TVMundus.com.ar.

Un Fuerte Abrazo.

El niño del subte

Por Daniel do Campo Spadasubte.jpeg

Quince días antes de la vivencia que disparó el comentario de este artículo, falleció nuestra mascota “Dalila”. Después de 17 años de entrega desinteresada merece un apartado, pero no en esta oportunidad. A su “entierro” en nuestro jardín asistieron no menos de seis familiares y una mascota más pequeña. Lloramos y estuvimos tristes muchos días. Muchos de nuestros allegados también se apenaron. Contar la historia a los conocidos generaba un momento de silencio.
Sin embargo, cuando un día cualquiera de la semana tomé el subterráneo desde el centro de Buenos Aires rumbo al suburbio en el que vivo, un niño de apenas 8 años (que por una sub-alimentación apenas si parecía de 6) se acercaba a cada pasajero e intentaba darle la mano para llamar su atención, no sin antes darle una estampita de San Cayetano con un mensajito escrito a mano que decía “gracias a tu ayuda podemos comer con nuestros hermanitos”. Algunos, pocos, le daban algunas monedas que les sobraban y muchos menos, apenas si le devolvían el saludo y casi ninguno ni lo miraba a la cara.
Una señora con mucho maquillaje y con ropas costosas, un joven con traje y su equipo de sonido al oído y un señor de campera, lo ignoraron totalmente. No registraron su presencia. Y si lo hicieron, le demostraron la peor de las indiferencias. El cineasta argentino y fallido político Fernando “Pino” Solanas los catalogó de “los nadies”. La Biblia nos enseña que en cada pobre, en cada hermano, está Cristo. Cada vez que un pobre, niño o viejo y aún un rico, nos pide algún tipo de ayuda, es Jesús el que está detrás. Si el mismo Jesucristo entrara al subte y supiéramos que era él, ¿sería la misma respuesta? ¿Acaso el niño no es hijo de Dios también?
¿Acaso alguien cree que por algún motivo que dependa de sí mismo no está en la misma situación? ¿Cómo entender la indiferencia? ¿Qué puede vivir alguien que haga que su corazón no sienta no ya empatía sino por lo menos compasión?
El niño del subte ignora que tiene una vida más corta que la de otros niños que comen y duermen bien todos los días y que quizás si no lo mata su frágil salud muera antes de tiempo por la explotación y la marginalidad que le espera. La prostitución, la delincuencia, la esclavitud y la peor de las miserias lo espera sentado en cada estación. La pudredumbre tiene mas tiempo que él.
¿Cuando muera, ese hermano nuestro, niño que pide monedas en el subte, tendrá al menos la misma gente que tiene una mascota? Por Dios, qué preocupado me pone lo que imagino como respuesta.

JULIO 2008
Libre reproducción con mención de la fuente.

¿Donde estaría Cristo en el Congreso argentino?

Por Daniel do Campo Spada.

congreso2.gifHace minutos, tras un empate en 36 votos, el Vicepresidente argentino Julio Cobos, como Presidente de la Cámara Alta votó en contra del gobierno que lo llevó hasta ese lugar y le dió un triunfo histórico a la derecha al voltear la Ley de Retenciones a las exportaciones agropecuarias, que logró poner en peligro la institucionalidad. Instantes después, en el barrio norte y los sectores acomodados festejaban muy bien acicalados, en lujosos autos y probablemente hoy se tomen el día libre. En los barrios pobres de las ciudades, donde se quedaron dormidos en la madrugada pensando en un ajustado triunfo de la democracia, se levantan testigos de la traición y tienen que ir a trabajar. Mas que nunca, porque será muy difícil ahora pagar la mesa cotidiana. ¿Cuanto era el kilo de lomo? ¿De que lado estaría Cristo?
De esta forma, el sector terrateniente ganó. La fuerza del dinero se impuso una vez más con una traición de madrugada. ¿Por qué la maldición de los vicepresidentes se repite ad infinitum?
Ahora vienen por más. Atacar a la democracia que les resulta tan incómoda quizá sea uno más de los pasos.
Desde una visión cristiana veamos lo siguiente: Los casi u$s 2.000 millones anuales que iban a estar destinados a construir hospitales y escuelas, termina en los bolsillos de unos empresarios. ¿Qué diría Jesús?

JULIO 2008-07-17
NOVO MundusNET Televisión
Libre reproducción con mención de la fuente.

La parte que no nos gusta.

Por Daniel do Campo Spada

catolicos_002.jpg“El reino de los cielos es semejante a un hombre, que sembró buena simiente en su campo. Pero al tiempo de dormir los hombres, vino cierto enemigo suyo y sembró zizaña en medio del trigo y se fué. Estando ya el trigo en yerba y apuntando la espiga, descubriose asi mismo la zizaña. Entonces los criados del padre de familia acudieron a él, y le dijeron: Señor, ¿no sembraste buena cimiente en tus campos? Pues ¿Cómo tiene zizaña? (...) ¿Quieres que vayamos a recogerla? (...) No, porque no suceda que arrancando la zizaña arranquéis justamente con ella el trigo” (Mt 13, 24-29).

A diario vemos cosas de nuestra Iglesia que no nos gustan. Padres pederastas, empresarios supuestamente cristianos que explotan a sus hermanos, manejos oscuros de organizaciones más oscuras, relaciones con sectores del poder muy lejanos del espíritu de defensa de los pobres que encarnó Cristo, etc. Pero también vemos a curas en zapatillas que viven en el barro de las villas, a feligreses que participan en las reivindicaciones de justicia social, a los voluntarios que entregan su vida en ayuda al prójimo, etc. Dicho de otra forma, dentro de la Iglesia Católica tenemos zizaña y trigo. ¿Qué hacer?
En una oportunidad, un sacerdote amigo que dijo que cuando veía algo que no le gustaba de la jerarquía le pedía a Dios (a la postre el que está por encima de todo) que mueva los corazones para el lado que corresponda y que ponga en oración todos los actos que vaya a realizar.
¿Cómo distinguir las cosas que nos gustan de las que deben ser de esa forma? Recurriendo al Evangelio. La Bilblia da a través de las parábolas todas las expliaciones. En los úlimos años, en las jerarquías de muchas de nuestras iglesias se han enquistado algunos hermanos que sucumben al contacto de los poderosos, olvidando que Cristo caminó con los de abajo. Siendo el Rey de Reyes jamás obstentó palacio, ejército o core alguna. ¿Lo imaginan con la solemnidad con la que algunos hacen besar su anillo?
En charlas con muchos creyentes me maniiestan que abandonaron la Iglesia Católica porque el crecimiento de una organización como el Opus Dei no los representa. A mí tampoco. Pero cuando decimos ¿donde está Dios? ¿No ve esto? ¿Por qué no hace algo? Ahí debemos estar nosotros, sabiendo que lo mejor para ellos ( y no para el espíritu de Cristo) es que nos retiremos, que le cedamos el espacio. Pero, como corresponde, debemos escuchar la palabra del Maestro. Hay que hacer crecer el trigo a un punto tal que la zizaña se quede sin sol, no se cosa que al arrancarla también destruyamos lo bueno.

Julio 2008.
Libre reproducción con mención de la fuente.

Pedir, pedir, pedir ayuda.

Por Daniel do Campo Spada.

“Vengan a mí todos los que están afligidos y agobiados y yo los aliviaré. Carguen sobre Ustedes mi yugo y aprendan de mí, porque soy paciente y humilde de corazón, y así encontrarán alivio. Porque mi yugo es suave y mi carga liviana”. (Mt 11, 25-30)

cristianismo_0041.jpeg Cuando Jesús nos dejó esas palabras, nos invitó a apoyarnos en Él, a que le pidamos ayuda. Cuando estamos tristes, pidamos ayuda. Cuando estamos solos, pidamos ayuda. Cuando estamos desorientados, pidamos ayuda. Cuando tengamos ira, pidamos ayuda. Siempre, pidamos ayuda.
Pedir ayuda es reconocer nuestra debilidad y saber cuáles son nuestros límites, lo que por otra parte nos termina liberando de objetivos que probablemente no alcancemos aunque pongamos nuestra vida en ello. ¿Por qué esforzarse en ser eternamente jóvenes desde lo físico si el paso del tiempo es irreversible? ¿Por qué queres ser el mejor en todo cuando para ello se necesitaría restarle tiempo a las cosas esenciales? ¿Por qué acumular riquezas si indefectiblemente nos vamos desnudos como vinimos? ¿Para qué dominar a otro si todos somos pequeños ante la Creación? ¿Acaso no nos causaría gracia que una hormiga se sienta la diosa del universo porque es superior a todas sus pares? ¿Cuanto tardaría un pisotón en terminar con sus delirios de grandeza? Así somos nosotros ante la vida. Nos empeñamos en los puestos de éxito y fortuna como si la felicidad estuviera allí o se pudiera comprar en un comercio.
Querer esos espacios es ser soberbio. Según la Real Academia Española es aquel que “es altivo, arrogante”. Como vemos, muy lejos de la forma de ser de Cristo, que se mezcló con los humildes y los pobres siendo el REY. “Jesús dijo:´Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque habiendo ocultdo estas cosas a los sabios y a los prudentes, las has rebelado a los pequeños” (Mt 11, 25). “Yo les aseguro que no se ha presentado entre los hombres profeta más grande que Juan Bautista. Sin embargo, el más pequeño en el Reino de los Cielos es más que él” (Mt 11, 11).
Y el soberbio no pide ayuda, porque se cree autosificiente, y aunque parezca mentira, ese papel pesa. Por ello, liberemos nuestro peso y pidamos que Dios nos asista. Cuando estamos cansados, cuando obramos mal, cuando ignoramos, siempre pidamos ayuda. Que Dios responderá.
¿Y si no me da lo que le pido? Esta frase no las hemos hecho permanentemente, pero vamos a tratar de responderla con un ejemplo. ¿Cuando vamos al médico le decimos nosotros qué enfermedad queremos tener y qué nos debe recetar, o escuchamos lo que nos dicen?
¿Por qué debería ser diferente nuestra relación con Dios?
Un cuento popular dice que “un hombre se hallaba rezando arrodillado ante la cruz en una Iglesia y le imploraba al Cristo:
-¿Por qué siempre estás en silencio? ¿Por qué nunca hablas?
Cuando no esperaba respuestas, escucha al Cristo crucificado que se baja de la Cruz y le interroga:
-¿Querés respuesta a mi silencio?
-Sí, claro.- Contesta el hombre, todavía perturbado por la situación.
-Bien. -le dice Jesús-. Te invito a qué ocupes mi lugar y lo verás.
El hombre se cuelga de la Cruz y comienza a escuchar los rezos de todos.
En eso ingresa un rico y pide más dinero que el que ya trae en una bolsa, que olvida cuando sale del templo.
Luego, ingresa un fiel muy pobre y al arrodillarse, ve el paquete de dinero y se lo lleva.
Tras este, llega otro hombre pidiendo que la vida le de una oportunidad para conseguir dinero para un viaje a través del mar y cuando estaba entre oraciones retorna el rico.
-¿Señor, no ha visto una bolsa con dinero ahí?
-No. -Responde. -Acabo de entrar y no he visto nada.
El rico se retira prometiendo que si sabe quien la tiene, le dará una jugosa recompensa.
Cuando quedan solos el último hombre, quien reemplazaba a Jesús, que había visto todo le chista y le dice:
-Ey, yo sé quien se la llevó.
-¿Quién fué?
-Uno que salió calle abajo. Estaba harapiento y con una camisa blanca.
El hombre sale corriendo sin decir gracias, encuentra al pobre, le devuelve la bolsa de dinero al rico y se queda con una jugosa recompensa.

Al rato, aparece Jesús y le dice: -¿Cómo te fué?
-Genial. Pude hacer justicia. Un señor que había perdido su dinero pudo recuperarlo... claro, gracias a que yo hablé.
Jesús hace silencio y mirando a los ojos al incrédulo le explica:
-El pobre necesitaba ese dinero para comprar un remedio para su madre que se muere. El que lo encontró, se compró un pasaje en un barco que mañana se hundirá y morirá. Y el rico, con ese dinero violó a una chica virgen del pueblo.”

Pidamos, pidamos, pidamos. Y aunque creamos que no nos escucha, sepamos que por algo es.

San Pedro y San Pablo.

Por Daniel do Campo Spada

sanpablo_01.jpeg Una vez al año, la cristiandad recordamos a San Pedro y San Pablo. Ambos, aunque con diferencia de edad en favor del primer Papa, fueron contemporáneos y según los sacerdotes consultados, las investigaciones registran cuatro encuentros. Ambos fueron fundamentales para la consolidación de nuestra religión, aún partiendo de sus diferentes personalidades. Murieron en martirio y eso los igualó a Cristo, y los dos provenían del pueblo, eran gente común y eso los iguala con nosotros. Mas allá de la resignificación que en los últimos siglos tuvo en festividades populares rayanas con el paganismo, una visión integradora de nuestros hermanos nos permite establecer una síntesis del cristiano esperado.
Pedro era un rudo pescador, aparentemente tosco desde lo intelectual. La rudeza de su trabajo no le hizo perder sin embargo la sensibilidad necesaria como para tener presente a Dios y poder “reconocer” de entre la multitud al Mesías que lo llamó. Pudo darse cuenta que ese nazareno que lo invitaba a dejar todo y partir tras él era el Hijo de Dios. ¿Cómo hubiéramos reaccionado nosotros antes de que las sagradas escrituras nos lo hubieran contado todo? Porque hoy todos nos iríamos detrás de Cristo. HOY. Pero en ese momento, cuando el Señor de la Historia compartió sus días con nosotros, ¿hubiéramos estado tan seguros? Solo la providencia divina puede darnos en esos momentos la señal que nos permita discernir un llamado. Por eso, pensar en Pedro, un hombre que salió del pueblo, que dedicó su vida a nuestra Iglesia naciente, que se convirtió en “la roca” sobre la que se construyó este presente es una invitación a que el Señor ilumine las vocaciones de los que han sido elegidos, para que no tengan dudas de su destino de pastores.
Pablo, provenía de la administración pública e incluso se dedicaba a perseguir cristianos, hasta que Dios se le apareció con tal contundencia que no dudó en creer en esa voz que le preguntaba “¿Pablo, por qué me persigues?”. El Creador lo llamaba por su nombre. Hombre formado culturalmente, representó la posición contraria a la de Pedro, quien quería una difusión de La Palabra solo para los creyentes, algo muy propio de su raíz judía. Pablo, en cambio, fue el gran difusor, entendiendo que es misión del cristiano llevar la revelación del Reino hasta el último rincón del mundo, para que lo escuche hasta el último ser humano. La misión primera es que todos sepan. Después es responsabilidad de cada oyente convertirse en CREYENTE.
La pregunta es... ¿hablamos de Dios en nuestros trabajos, en nuestra familia, entre nuestros amigos, en los lugares públicos o nos guardamos las enseñanzas de Dios para un grupo selecto? ¿Tenemos la soberbia del intelectual o la bonomía del que sabe sus limitaciones? Un cristiano de hoy debe ser una síntesis de ello. Difundir por todos los medios, pero conservando la cautela del tosco quien no da rápidos pasos de los cuales luego pueda arrepentirse.

Junio 2008
Libre reproducción con mención de la fuente.

Las urgencias cotidianas a la luz de Cristo.

Por Daniel do Campo Spada.

bar.gif El actual modo de vida, enfermos por muchos lados, ligado a las ncesidades de lucro del capitalismo, nos lleva a hacer demasiado hincapié en las urgencias cotidianas. A ello contribuye el uso pernicioso de las nuevas tecnologías, que nos muestra a personas absesivamente mirando las pantallas de sus celulares o revisando en pequeños intervalos los e-mails de sus computadoras.
¿Probaron no usar el celular? Quien esto escribe lo hace desde hace un tiempo, y mas allá de la inicial sensación de vértigo personal, lo más asombroso fue el enojo de los demás “por no estar a disposición”. ¿Son realmente necesarias muchas de las urgencias, de los llamados de ALTA PRORIDAD?
En la carta de Santiago, las escrituras dicen “Ustedes, los que ahora dicen ´Hoy o mañana iremos a tal ciudad y nos quedaremos allí todo el año, haremos negocio y ganaremos dinero´¿Saben acaso qué les pasará mañana? Porque su vida es como el humo, que aparece un momento y luego se disipa. Digan más bien: ´Si Dios quiere, viviremos y haremos esto o aquello´.” (Sant 4, 13-16)
Si por algún motivo supiéramos exactamente el momento de nuestra partida a la vida eterna ¿estaríamos tan preocupados por las cosas cotidianas? Si supiéramos que en un rato nos vamos ¿Nos pondríamos a pintar la pieza, cambiar el auto, arreglar inversiones con el campo, buscar otro trabajo?
Se debe vivir, en paz, en el día a día, sin hacer de la previsión o la prudencia un exceso que nos impida darnos cuenta que en el libro de Dios ya está anotada nuestra partida. Por ello debemos estar listos con el único “bolsito” que nos llevaremos: el conocimiento de Dios. ¿Acaso no estudiamos previamente el lugar al que vamos de vacaciones? ¿Por qué para el descanso eterno debería ser distinto? ¿Apurado?

Libre repoducción con mención de la fuente.
JUNIO 2008

Ser Padres en esta época

“Se proponen algunas acciones pastorales:
.... e) Denunciar una mentalidad neoliberal que nos descubre en el padre de familia más que un instrumento de producción y ganancia, relegándole incluso en la familia a un papel de mero proveedor. La creciente práctica de políticas e iniciativas privadas de promover incluso el domingo como día laboral, es una medida profundamente destructiva de la familia y los padres.”
(Documento de Aparecida, V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, Parrágrafo 463).

Por Daniel do Campo Spada.

San José En un Congreso de teólogas recientemente realizado en la Compañía de Jesús en la localidad de San Miguel, en la Provincia de Buenos Aires, se trató el tema del género en el estudio teológico. El dominio de los hombres en esa rama académica es notorio e histórico. A la inversa, y haciendo un gran reduccionismo, las mujeres son las que más parecen estar en las Iglesias, respondiendo a las tareas que la comunidad necesita. La estructura de producción capitalista necesitó de hombres proveedores y madres contenedoras en la crianza. Ello respondía a la modalidad de sociedad necesaria para la repoducción de una ganancia concentrada en pocas manos.
En la discursividad, no solo se le dió al hombre el espacio de la lucha sino que los apsectos espirituales se fueron (no inocentemente) revistiendo de una imagen de sensibilidad que el mandato de una sociedad machista no permitía. El hombre no solo no podía llorar, sino que además no podía dedicarse a las cosas de Dios, ya que para el concepto sajón de “tiempo es dinero”, los tiempos de oración son improductivos para los dueños del capital.
Cuando se recuerda el Día del Padre, la figura que se instala es la del consumo. Regalos, regalos y más regalos. En los medios de comunicación hay poca reflexión sobre la figura del Padre, que en José tiene un modelo de Fé suprema. A su fortaleza varonil de carpintero duro y medianamente ilustrado le agregaba la sensibilidad necesaria para creer en el mensaje del Angel que le confirmaba que su mujer (María) estaba concebida sin pecado.
El mundo moderno necesita un hombre activo, que ponga el trabajo por delante, con profesionales orientados al resultado, un “proactivo”. Y aquí se provoca una masacre de esta palabra, ya que trabaja en pos de una acepción solamente inclinada a la productividad laboral. Dentro del papel que el capitalismo le ha dado a la Iglesia en muchos lugares del mundo, donde apenas se convierte (muy lejos del mensaje de Cristo) en garante de un status quo de injusticias y desigualdades.
¿Por qué no acordarnos de José, padre de la familia celestial en su condición humana? No hay que perder la oportunidad de trabajar en el rescate de ese José que trabajaba con sus manos, en definitiva un padre obrero, artesano. Muy lejos quedan las imágenes edulcoradas de grandes padres en obstentosos cuadros colgados de frías paredes de sustuosas casas. Dios nos enseña a través de pequeños juegos de representaciones, historias, parábolas, que está en nosotros verlos. Ese José seguramente está más cerca que ninguna otra figura a la que cada uno de nosotros tenemos de nuestros propios padres. Por lo menos así ha sido el caso de mi Papá Orlando (que ya reposa en la Casa del Padre) y la de la mayoría de los padres que uno recuerda haber visto, o que en el actual presente intentamos repetir lo que también tenemos esa responsabilidad.
¿Se es padre solo desde lo carnal? Otro error explicado también en José, que fue Padre de Jesús sin haberlo concebido carnalmente. Por ello, aquellos que dicen “no tengo hijos”, deberían hacer un discreto paneo a su alrededor, porque a lo mejor, sin sospecharlo, alguien lo ha visto “como a un Padre”.

TECUM – NOVO MundusNET
Permitida su repoducción con mención de la fuente.

Los Tobas y una ayuda impostergable.

Por Daniel do Campo Spada.

Los Tobas chaqueños enfrentan una realidad durísima Los cristianos tenemos la obligación de la ayuda al hermano. En tanto todos creación del Padre, hermanos en Cristo, no podemos concebir que la ubicación geográfica ni la raza sea una excusa para condenarnos a la marginalidad y al olvido. A instancias de una iniciativa de la cantante Patricia Sosa y el párroco franciscano capuchino Sauro Ceccarelli, desde la Parroquia Nuestra Señora del Rosario del barrio de Nueva Pompeya en la Ciudad de Buenos Aires, intentan reunir donaciones para mitigar el sufrimiento de una comunidad Toba que vive en El Impenetrable chaqueño.
En una carta que difunden a posibles donadores, explican que la misma se compone de 360 personas que se encuentran en una pobreza extrema, en un medio ambiente hostil a raíz de la contaminación del agua, en estado de desnutrición y asedidados por enfermedades tales como la difteria y la tuberculosis. Como casi ninguno habla el castellano, se les hace difícil hasta el pedido de ayuda. Por ello, en la parroquia, ubicada en Esquiú 974 de Buenos Aires juntan todo lo que se les pueda acercar. Para quienes deseen más información, puede contactar al Fray Sauro Ceccarelli a sus e-mails hermanosauro@capuchinos.org.ar ó pompeya@capuchinos.org.ar o bien comunicarse telefónicamente al Tel/Fax 49190772/1241.
Un viejo dicho popular cuenta que una persona, al ver la miseria humana vociferó “¿Y qué hace Dios que no ve esto? ¿Por qué no actúa?”. Para su sorpresa, el cielo se abrió y una voz que inconfundiblemente era del Creador tronó, “¿Cómo que no hecho nada? Te he puesto a tí en ese lugar”.

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La lista de necesidades pasa por: Herramientas, Pisos (cerámicos o baldosas), Alimentos no perecederos, Leches larga vida o en polvo, Platos, Ropa de lana, Agua mineral, Lijas, Chapas, Hachas, Palas, Machetes, Motosierras, Lonas gruesas, Pavas, Ollas, Faroles, Frazadas, Colchones, Tanques de agua potable, Alambre para cercar.
Remedios y artículos de Limpieza: Detebencil, Pomada y loción para sarna, pediculosis, escarbiosis, Jabón para sarna tipo sarnol, Pomadas dérmicas con antibiótico, Pomadas cicatrizantes, Rifocina, Merthiolate, o similar, Iodopopovidona, Ibuprofeno 400, Actron, Ranitidina, Omeprazol, Gastrocedol, Taural, Sertal perlas o compuesto, Buscapina en comprimidos, Diclofenac, Antipiréticos pediátricos y adultos, Aspirinetas y mejoralitos para niños o Ponstinetas, Complejos vitamínicos B1-B6-B12. Supradyn, Berocca o similar, Vitaminas C, Jarabes expectorantes. Jarabes antihistamínicos para la tos de adultos y Jarabes para la tos pediátricos, Paracetamol, Decadrón inyectable para las picaduras de bichos venenosos, Repelentes para mosquitos Off. Todos los que se puedan conseguir en aerosol o pomada.
Cloro granulado para clorar el agua, Shampúes para la pediculosis (antipiojos) , Champúes comunes, Jabones de baño, Dentífricos, Cepillos de dientes, Peines finos, Peines comunes, Pañuelos descartables.

Junio 2008-06-12
TECUM – NOVO MundusNET
Libre repoducción con mención de la fuente.

Los pobres y los ricos.

Por Daniel do Campo Spada.

pobreza_04.jpg“Jesús dijo a los fariseos: “Había un hombre rico que se vestía de púrpura y lino finísimo y cada día hacía espléndidos banquetes. A su puerta, cubierto de llagas, yacía un pobre llamado Lázaro que ansiaba saciarse con lo que caía de la mesa del rico... El pobre murió y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham. El rico también murió y fue sepultado.” (San Lucas 16, 19-22)

La que acabamos de transcribir es apenas una de las citas en las que Jesús hace una marcada referencia a su opción por los pobres, los desposeídos, los solos. Ello está en la esencia del cristianismo, donde el propio Mesías nació, se crió y caminó en hogares pobres, lejos de los palacios y los poderosos. Comió en las casas marginales y anduvo en medio del pueblo. Como enseñanza queda de lo más clara.
A cotidiano vemos que los medios de comunicación poderosos hacen una construcción cultural en la que los valores pasan por el esnobismo y la figuración. Vedettes o futbolistas que adquieren la máxima notoriedad son apenas el emergente de una sociedad que ubica mejor en sus preferencias a los que pueden mostrar poderío económico contra los que pueden estar orgullosos de ser personas enteras y nobles, más allá de si son creyentes o no.
Un funcionario de banco me dijo en una oportunidad que la pobreza es un gran negocio, ya que lo poco que ganan lo gastan y porque es mucho el dinero que se usa en diagnósticos y planes o programas que diseñan los mismos que en otra oportunidad movieron las fichas para generar precisamente eso: pobreza.
La Constitución Dogmática “Lumen Gentium”, integrante de los documentos del Vaticano II, dice en su parágrafo 8 “...mas como Cristo efectuó la redención en la pobreza y en la persecusión, así la Iglesia está destinada a seguir ese mismo camino para comunicar a los hombres los frutos de la salvación”. En algunas Iglesias de nuestro continente lamentablemente la historia parece hablar de otra orientación. Claro que como un cuerpo, la Iglesia tiene muchas partes y no necesariamente todas están enfermas, pero sin duda alguna nuestro espíritu colectivo se debe someter a una terapia. La oración y el pedido firme de que Dios Todopoderoso se haga presente en los corazones de los hermanos que tienen la responsabilidad de conducir es el camino inicial, que debe, por supuesto, estar acompañado por la valentía de los cristianos. No debemos olvidar nuestros orígenes ligados a la pobreza, a la persecusión, a la incomprensión y nuestro destino peregrino en este mundo.

Daniel do Campo Spada. Junio 2008.