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Vergonzosa posición de la Iglesia Católica en Honduras.

cardenal_rodriguez_01.jpegTEGUCIGALPA.- El Cardenal Oscar Andrés Rodríguez, en representación de la Iglesia Católica en Honduras, apoyó el golpe de estado y pidió a la Organización de Estados Americanos (OEA) que entiendan que el gobierno del dictador Roberto Micheletti está conforme a las leyes constitucionales. Miles de manifestantes católicos se manifestaron ante las iglesias a las que concurren habitualmente a misa para manifestarse en contra de la actitud de la jerarquía, pero fueron duramente reprimidos. Para el domingo 5, las parroquias dispusieron de guardias militares.
En un primer momento se desconocía la posición por un pedido que aparentemente había provenido del Vaticano llamando a prudencia, pero la fuerza de los acontecimientos hizo reflotar la parte mas triste de la historia católica en el continente. Las iglesias evangélicas, que tienen sus cabeceras en Estados Unidos saludaron la incorporación de los católicos a la coalición golpista.

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JULIO 2009-07-04
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Educación Católica IV. Amenazas sobre la catolicidad de la educación.

Por Daniel do Campo Spada.

educacion_70.jpeg Esta nota está inspirada en un volumen de la colección “Poco y Bueno” escrita por José Martín Brocos Fernández bajo el título “Presiones sobre la educación cristiana”1 que aunque por momentos adquiere un discurso un poco violento, es útil para trabajar algunas reflexiones, ya que mucho de lo que nos quejamos del afuera quizás haya sido gestado en nuestra propia posición en la historia.
En la primera de las expresiones encontradas hay una posición de víctima que determina que se nos niega el derecho de educar a nuestros niños según nuestra voluntad2. Ello nos remite al enfrentamiento entre la Iglesia y la República, que en la entrada a los tiempos modernos en Francia provocó masacres de sacerdotes quienes defendían al régimen anciano de la monarquía. Si tomamos como único Rey a Dios, es inconcebible que admitamos la existencia de reyes y súbditos en una tierra de iguales. El mismo sentido cristiano, de un Jesús, andando de a pie entre el pueblo y desconociendo a los “señores terrenales” llevó a un enfrentamiento histórico erróneo que ese arrastra hasta nuestro presente. Aún hoy en día, mucha de la literatura con la que son formados nuestros sacerdotes se deja traslucir esa polarización entre religión y régimen político. Es verdad que desde el Concilio Vaticano II se han dado grandes progresos en ello, pero aún persisten posiciones encontradas en las que se ve a los Estados como si fuesen enemigos de los pueblos. Su laicismo no necesariamente es anti-cristianismo. Admitir ello es desconocer la potencia que tienen las Iglesias familiares desde la que se transmite el mensaje. Fijémonos por ejemplo como los hermanos rusos pudieron mantener viva la fe en pleno sistema soviético, al punto que al caer el socialismo real reverdecieron casi con la potencia de un siglo atrás. Hoy, en Cuba, el Partido Comunista Cubano tiene en su seno cristianos practicantes y desde la visita de Juan Pablo II en adelante se han dado grandes pasos en admitir que se pueden tener ideas políticas socialistas o republicanas sin tener que por ello renegar de nuestra pasión a Cristo. El Estado cumple en la educación un papel garantizador, para evitar que las brechas sociales sean aberrantes, y ante ello los cristianos no debemos ofendernos. Muy por el contrario.
Sí podemos coincidir cuando al referirse a la educación como una “colonización” manifiesta que “... mediante esa colonización, la sociedad reduce la necesidad de reprimir directamente al populacho. Es una educación para el dominio que busca perpetuar la estructura social, sin cambios, y para que el educando acepte las reglas del sistema con una autocrítica limitada. La escuela, juega pues, un importante papel de neutralizar las revoluciones”3. Pero al siguiente párrafo vuelve a caer en un mensaje anacrónico de odios que supieron teñir de sangre a nuestra historia cuando agrega que “...en este sentido, la imposición de una moral de Estado, acorde con corrientes culturales subversivas y con la reseñada ideología de género”4.
El Estado, como toda institución social, debe servir para igualar a las personas ante las desigualdades que de por sí generan todos los sistemas. Aunque la tendencia sea el laicismo en ellos, no podemos estar en contra ya que su eliminación generaría las peores atrocidades hacia los más débiles. Claro que en algunas ocasiones también sirvieron como herramienta de coersión, pero ello no lo invalida en su existencia. La Iglesia, actor importantísimo en la educación no solo tiene su rol en las instituciones puramente educativas, sino que en cada púlpito se dicta clase y en cada hogar cristiano ello se refuerza. Si entre nuestros postulados está la igualdad entre hermanos, la consigna es el diálogo entre las instituciones puramente civiles y la religiosa.
Brocos Fernández cierra sus conclusiones más violentas cuando retoma que “...de esta manera la Revolución (por la francesa y las posteriores) ha aprendido que para ateizar a los estudiantes no es lo más eficaz la enseñanza anti-religiosa sino la a-religiosa, de modo que el solo instinto de los sentidos sea el eje de la vida. Así es que la más perversa de las escuelas es la perfectamente laica”5. El autor desconoce que las estadísticas demuestran que la mayoría de los católicos del mundo nos hemos educado en instituciones laicas, y que ello no fue impedimento a las enseñanzas familiares y parroquiales, que marcaron fuertemente nuestro sistema de creencias. Dudar de ello, sería dudar de que el mensaje de Jesús adquiere muchas formas para llegar hasta nosotros.

ABRIL 2009-04-10
TECUM – NOVO MundusNET Televisión
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El Presidente Lugo admite paternidad.

Por Daniel do Campo Spada
(Publicado em www.TVMundus.com.ar)

lugo_003.jpeg El Presidente Fernando Lugo inscribió en el registro civil su reconocimiento de paternidad del menor Guillermo Armindo, de casi dos años de edad. El hecho adquiere dimensiones especiales porque al momento de concebirlo, con una menor de 16 años, el mandatario paraguayo era Obispo de la Iglesia Católica que propicia el celibato de sus Ministros.
El mero hecho biológico podría convertirse en un escándalo de cara a la fuerte convicción religiosa del pueblo paraguayo, que con gran dolor ve que el denominado “Obispo de los pobres”, había faltado a uno de los deberes de los sacerdotes que es el de abstinencia sexual, conocida como celibato. Para poder acceder a la Presidencia, debió gestionar una dispensa de su función religiosa por parte del Vaticano, que el Papa Benedicto XVI estuvo retaceando hasta último momento. Lugo había afirmado que era su voluntad retornar a su actividad pastoral una vez que terminara su acción como Jefe de Estado. Desde el conocimiento de este hecho, eso será imposible.
La oposición colorada, que perdió el poder después de 50 años, aprovechó este hecho para para golpear la imagen del primer mandatario, que empieza a recibir presiones incluso desde los propios movimientos sociales que lo acompañaron en un principio, para que implemente medidas reparadoras en el país con mayor injusticia social de Sudamérica.
Como cristianos nos provoca un gran dolor, ya que Lugo es un ejemplo de entrega a las causas de los pobres, que al haber cometido un pecado queda expuesto a las habladurías de las causas cristianas, pero al mismo tiempo nos da una nueva lección, ya que Jesús tuvo entre sus apóstoles a hombres normales, seguramente pecadores. “No buscó ni a sabios ni a ricos”. Dios obra a través de sus criaturas, que no son perfectas y que por ello necesitan (necesitamos) el perdón divino y el permanente acompañamiento. El pecado, entiéndase, no ha sido traer a un hijo al mundo (que en sí es una bendición) sino el hecho de que la concepción fue en momentos en que aún era un Obispo. De todas formas, ello no invalida los servicios que ha prestado a la Iglesia.
“Quien esté libre de pecado, que arroje la primera piedra”, dijo nuestro hermano mayor.

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ABRIL 2009-04-17
TECUM – NOVO MundusNET Televisión.
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APARECIDA IV. La crisis de nuestra Iglesia.

“Para la Iglesia Católica, América Latina y El Caribe son de gran importancia, por su dinamismo eclesial, por su creatividad y porque el 43 % de todos sus feligreses vive en ellas; sin embargo, observamos que el crecimiento porcentual de la Iglesia no ha ido a la par con el crecimiento poblacional. En promedio, el aumento del clero, y sobre todo de las religiosas, se aleja cada vez más del crecimiento poblacional en nuestra región”. (DOCUMENTO CONCLUSIVO de APARECIDA, Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, 2007, Párrafo 100 a).

Por Daniel do Campo Spada

cristo_026.jpeg La crisis, entendida como un momento de dificultades en la extensión de la palabra de Cristo en nuestros discursos sociales, es un tema que lamentablemente se ha vuelto recurrente en estas reflexiones. Y quizás ese sea el mejor termómetro de que el problema está entre nosotros. Templos vacíos, escasas donaciones, muy pocas vocaciones, escasa presencia mediática y hasta la particularidad de que los practicantes somos miramos (en un país considerado católico) con la misma simpatía con que se observa a las minorías culturales. Ayunar, rezar, hablar de Dios, se han vuelto rasgos de un “loco lindo”, cuando deberían ser considerados “normales”.
Al momento de escribir estas líneas estábamos celebrando las Pascuas de 2009 y hasta el deseo de Felices Pascuas pasó a ser la oportunidad de que mucha gente manifieste no creer, decir que no le importa, y hasta dar comentarios banales sobre la oportunidad de vacacionar en Semana Santa.
El Documento de Aparecida, sin embargo reconoce unos párrafos después del citado que “lamentamos una auténtica obediencia y de ejercicio evangélico de la autoridad, las infidelidades a la doctrina, a la moral y a la comunión, nuestras débiles vivencias de la opción preferencial por los pobres (…) contrarias a la renovación del Concilio Vaticano II”1. Quizás allí esté el origen de nuestra caída en el favor popular.
En otras líneas, creo haber contado que un Monje de un Monasterio bonaerense ante mi incertidumbre me dijo que había que serle “fiel a Cristo, mas que a la Iglesia”. Cuando en los 50, 60 y 70, y sobre todo en América Latina había florecido una corriente de pastores católicos que se ponían al lado de sus ovejas, animándolas a llevar el mensaje cristiano de hermandad, solidaridad y amor a Dios, poniendo el cuerpo por ello, un grupo, que durante varios siglos representó lo más triste de nuestra historia, armó lo que se llamó “restauración conservadora”. Algunas órdenes crecieron al calor de esos nuevos aires, las que junto a uno de los Santos Padres de los más carismáticos que hemos tenido cambiaron la Iglesia. Los resultados los vemos hoy. Seminarios vacíos y sociedades secularizadas en el mal sentido de la palabra.
El mismo Jesús nos habló de resurrección y por ello es condición natural del cristiano no perder la Fe.
Jesús Alvarez Gómez2, en su obra sobre la historia de la Iglesia manifiesta que el indiferentismo religioso existente en las sociedades paganas le abrieron el camino al cristianismo. Cree que expandir la palabra de Cristo habría sido mucho más difícil si existía una religión sólida ocupando el espacio. Hoy no cabe duda que la indiferencia forma parte incluso de quienes están bautizados y hasta han tomado la comunión. Junto con el casamiento por Iglesia, se han convertido en fiestas con mayor componente social familiar que espiritual. En otras palabras, esa es una religión de plástico, muy lejos de los que Jesús y los padres fundadores imaginaron para nuestra Iglesia, que debe estar y servir como herramienta e instrumento para implementar la voluntad de Dios. Hoy nos encontramos muy lejos de ello, aunque millones de cristianos buscan en las cestos de papeles, en los anaqueles de las bibliotecas, en terapias de diversa índole ese vacío que se debería volver a cubrir, no con recetas dogmáticas (cerradas y excluyentes) sino con corazones y manos abiertas.

ABRIL 2009-04-10
TECUM – NOVO MundusNET Televisión
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Análisis de Foreign Policy sobre nuestra Iglesia.

Por Daniel do Campo Spada

revista_foreignpolicy.jpeg La publicación Foreign Policy que es reproducida en castellano por Archivos del Presente (Nº 49) en una nota que escribe John L. Allen Jr., enumera los eslóganes o mitos que describen el presente de nuestra Iglesia Católica: “La Iglesia católica se está debilitando”, “El catolicismo es de derecha”, “La Iglesia es extremadamente rica”, “La Iglesia nunca cambia”, “El Vaticano está rodeado de un velo de misterio”, “El catolicismo está obsesionado con el sexo” y “La Iglesia es ultrajerárquica”. En realidad, cada título encomillado es desarrollado para ser desmentido.
En cuanto al debilitamiento es falso en tanto que se sigue creciendo la cantidad de católicos en el mundo, aunque la visión eurocéntrica desvía el foco de atención. Ello sí es una realidad en el Viejo Continente, donde el secularismo es la consecuencia directa de un anti-relativismo ortodoxo y de púlpitos alejados de las personas que ya no necesiten que les digan qué tienen que pensar o sentir. En la época del “hágalo Usted mismo”, ese espíritu se traslada hacia un crecimiento del “espiritualismo” y las mancias y una caída de la práctica religiosa en el catolicismo. Falta de fieles, vocaciones y otras calamidades no son sin embargo algo exclusivo de los europeos. En América Latina el descrédito de las jerarquías aliadas a las oligarquías y conniventes con la represión de clase ha impactado fundamentalmente en las clases mimadas por Jesús: el pueblo pobre.
En cuanto a la jerarquía rígida de la Iglesia estamos ante una crisis evidente. No se puede mandar cuando no hay a quién mandar. Las cúpulas tienen grandes problemas para imponer posiciones a rajatabla cuando tenemos sacerdotes que atienden dos o tres parroquias por falta de vocaciones. Una realidad agobiante impulsa decisiones de las cuales “arriba” (pero acá en la tierra) no pueden dominar (muy a su pesar).
Lo más alentador es desmentir que la Iglesia nunca cambia ya que esto es una falacia. La Iglesia ha cambiado y mucho. No cabe duda que integramos una institución histórica y que como tal acompaña las idas y vueltas de nuestra suerte. El problema que desnuda la prestigiosa publicación es el eterno problema de la óptica de los temas. Quizás haya una retracción de algunos lugares, pero lejos está el cristianismo católico de desparecer. El re-planteo debe pasar entonces si la zona geográfica que más se derrumba debe ser la que conduzca. La proporción de autoridades europeas no corresponde con la cantidad de fieles y en ello sí debe haber un cambio. En ese giro, seguramente tendríamos que tener una nueva Iglesia.

MAYO 2009-05-24
TECUM – NOVO MundusNET Televisión
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Educación Católica II. La posición de la Congregación para la educación Católica.

“Es útil subrayar que la contribución peculiar que los educadores laicos pueden aportar al camino formativo, brota justamente de su índole secular, que los hace particularmente capaces de captar ´los signos de los tiempos´1. Ellos, en efecto, viviendo su fe en las condiciones ordinarias de la familia y la sociedad, pueden ayudar a la entera comunidad educativa a distinguir con más precisión los valores evangélicos y los contravalores que estos signos encierran”. (Congregación para Educación Católica. “Educar juntos en la Escuela Católica”. Buenos Aires. San Pablo. Párrafo 31).

Por Daniel do Campo Spada

foto_escuela.jpg Quienes tenemos la bendición de poder ser educadores, debemos estar conscientes de los crucial de la misión educativa. Tenemos la responsabilidad de transmitir no solo nuestra ciencia (asignatura), sino también nuestros valores y, lo más importante, nuestro ejemplo. Al transitar un aula, ya sea como alumnos o docentes, vemos que hay una cierta “observación” sobre la persona de quien es el responsable de la conducción grupal. Los contenidos corren por un lado institucionalmente visible, pero hay otro espacio que es el de ver en ese adulto a un modelo. Aún en este presente de jóvenes posmodernizados por los medios, hay una indagación de lo que ese profesor es fuera del aula.
En las escuelas católicas, los profesores no integrantes del clero, para llamarlo de alguna manera, representamos un modelo que encarnarán la mayoría de nuestros alumnos, a menos que Dios los llame al servicio ministerial. Por eso, es un mundo secularizado les llama la atención cuando se enteran que uno disfruta del silencio, de la oración, de la misa. El discurso que reciben es generalmente el contrario y, lamentablemente, lo que debiera ser común se convierte en extraño.
Los retornos de las vacaciones o de los fines de semana largo son un momento de confraternidad en el que los alumnos están ávidos de saber cómo uno ha pasado ese descanso. En medio de un grupo que se sorprende que uno no haya ido a una playa estridente sino a reposar espiritualmente en el silencio de un Monasterio, surgen algunos que luego, casi como en un acto íntimo le preguntan: “¿Desde que edad se puede ir a esos lugares?”.
La Providencia obra maravillas y si estamos entregados en la confianza de que el mensaje llega más lejos que nuestras propias ilusiones, veremos surgir alumnos que de entre la maraña de exámenes, libros, notas y otras cuestiones institucionales llegan a preguntar: “Tengo ganas de leer algo de Dios, profe. ¿Me puede recomendar algo?”.
Los laicos tenemos un espacio al lado de nuestros sacerdotes, desde lugares distintos claro está, pero no por ello menos importantes. A muchos jóvenes lo institucionalizado les genera cierta distancia. Es propio de la edad y la psicología ha avanzado mucho en ello. En ese “off” del rol docente se abre un lugar propicio para el mensaje de Cristo.
Cierro este espacio contando una anécdota personal en un Instituto de nivel medio en el que en una oportunidad le pidieron a los docentes que les habláramos de la Pascua. Había un instructivo del tema, pero confiando en que Dios ponga en mi cabeza “lo que tengo que decir”, me limité a dar testimonio de mi devenir de creyente. Cómo ciertas etapas de la vida y de la historia argentina me habían alejado de la Iglesia-Institución, y como luego de hechos providenciales (porque aquí no existe la casualidad) retorné con un gran fervor al seno de la misma. El hecho de haberme educado en colegios estatales laicos y el haber admitido mis momentos de duda dejó en el grupo un impacto que me hicieron saber. Dicho de otra forma se sintieron identificados con otra imagen de cristiano. Lamentablemente no me lo pidieron en otra oportunidad, pero no desperdicio las clases comunes para llevar a cabo esos momentos en los que Jesús es el tema. En definitiva, siempre estuve convencido que si el destino me había puesto al frente de un curso, debe ser por algo más que explicar mi ciencia (periodismo y comunicación). En el gran tablero de Dios, quizás deba pasar alguien (o a lo mejor ya pasó) que necesita escuchar algo que El ponga en mi boca aunque a lo mejor ni lo imagine o me haya dado cuenta.
Por ello, como se expresa en el mismo documento2 “...la misión compartida es enriquecida por la diferencias de que son portadoras las personas consagradas y los laicos, cuando convergen en la unidad de expresiones de los diferentes carismas. Estos carismas no son otra cosa que los diferentes dones con los que el mismo Espíritu enriquece la Iglesia y el mundo.”

ABRIL 2009-04-10
TECUM – NOVO MundusNET Televisión
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Amenazan a curas villeros por combatir la droga.

Por Daniel do Campo Spada

dipaola_01.jpeg El sacerdote católico José María Di Paola, quien junto a otros curas dio a conocer un documento crítico en cuanto a la propagación incontrolable de la droga en los barrios pobres, recibió la amenaza de un sicario que le advertía que se fuera porque sería asesinado. El término utilizado, según la víctima fue “sos boleta”. Pablo Osow, otro religioso, de la localidad de Gerli, también recibió amenazas. La denuncia indica que la droga y el narcotráfico gozan de una total despenalización en las áreas marginales, permitiendo que los jóvenes arruinen sus vidas insertos en el perverso mercado de los estupefacientes.
Di Paola comentó en una conferencia de prensa que no conocía al individuo, por lo que probablemente no sea de la Villa 21, en la cual vive y desarrolla su actividad pastoral. “No pienso irme porque vivo aquí y los villeros son mi familia” expresó el sacerdote ante la requisitoria periodística.
En una misa de desagravio en la parroquia Virgen de Caacupé, se reunieron cerca de 2 mil vecinos que se acercaron a manifestarle su solidaridad, al tiempo que apelaron a las autoridades de la Ciudad de Buenos Aires y de la Nación a que tomen cartas en el asunto para garantizar la integridad de Di Paola.
En la localidad bonaerense de Gerli, en el Partido de Avellaneda, los integrantes de la parroquia San Pedro Armengol salen a buscar chicos que se estén drogando para ofrecerles un servicio de recuperación ambulatorio. El Padre Osow recibió amenazas muy parecidas a las de Di Paola, ya que esos jóvenes condenados a la adicción terminan cumpliendo roles de revendedores, distribuidores o de fuerza de choque usados por los narcotraficantes.

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DOCUMENTO DEL MOVIMIENTO DE CURAS VILLEROS. PARTE I

La droga en las villas: despenalizada de hecho

pobreza_114.jpegEl lado oscuro de nuestros barrios, es la droga instalada desde hace años, quizás con más fuerza desde el 2001. Entre nosotros la droga está despenalizada de hecho. Se la puede tener, llevar, consumir sin ser prácticamente molestado. Habitualmente ni la fuerza pública, ni ningún organismo que represente al Estado se mete en la vida de estos chicos que tienen veneno en sus manos.
Miles de mujeres y de hombres hacen filas para viajar y trabajar honradamente, para llevar el pan de cada día a la mesa, para ahorrar e ir de a poco comprando ladrillos y así mejorar la casa. Se va dando así esa dinámica linda que va transformando las Villas en barrios obreros. Miles y miles de niños con sus guardapolvos desfilan por pasillos y calles en ida y vuelta de casa a la escuela, y de esta a casa. Mientras tanto los abuelos, quienes atesoran la sabiduría popular, se reúnen a la sombra de un árbol o de un techo de chapa a compartir un mate o un tereré y a contar anécdotas. Y al caer la tarde muchos de todas las edades se reúnen a rezar las novenas y preparar las fiestas en torno a las ermitas levantadas por la fe de los vecinos.
La contracara, el lado oscuro de nuestros barrios, es la droga instalada desde hace años, quizás con más fuerza desde el 2001. Entre nosotros la droga está despenalizada de hecho. Se la puede tener, llevar, consumir sin ser prácticamente molestado. Habitualmente ni la fuerza pública, ni ningún organismo que represente al Estado se mete en la vida de estos chicos que tienen veneno en sus manos.
Ante la confusión que se genera en la opinión pública con la prensa amarilla que responsabiliza a la Villa del problema de la droga y la delincuencia, decimos claramente: el problema no es la Villa sino el narcotráfico. La mayoría de los que se enriquecen con el narcotráfico no viven en las Villas, en estos barrios donde se corta la luz, donde una ambulancia tarda en entrar, donde es común ver cloacas rebalsadas. Otra cosa distinta es que el espacio de la Villa -como zona liberada- resulte funcional a esta situación.
La vida para los jóvenes de nuestros barrios se fue tornando cada vez más difícil hasta convertirse en las primeras víctimas de esta despenalización de hecho. Miles arruinados en su mente y en su espíritu se convencieron que no hay posibilidades para ellos en la sociedad.
Por otra parte profundamente ligado al tema de la droga se da el fenómeno de la delincuencia, de las peleas, y los hechos de muerte violenta ("estaba dado vuelta"). Esto nos hace tomar conciencia de otro gran tráfico que hay en nuestra sociedad que es el tráfico de armas, y que visualizamos como fuera de control. Cuando vemos muertes causadas por menores adictos, también nos preguntamos ¿quién es el que pone el arma en manos de los menores? De este espiral de locura y violencia las primeras víctimas son los mismos vecinos de la Villa.
La destrucción pasó como un ciclón por las familias, donde la mamá perdió hasta la plancha porque su hijo la vendió para comprar droga. Estas familias deambularon por distintas oficinas del Estado sin encontrar demasiadas soluciones año a año. Toda la familia queda golpeada porque su hijo está todo el día en la calle consumiendo. Asombra ver como ese niño que fue al catecismo, que jugaba muy bien en el fútbol dominguero, hoy "está perdido". Causa un profundo dolor ver que esa niña que iba a la escuela hoy se prostituye para fumar "paco".
La despenalización de hecho generó inseguridad social. La raíz de la inseguridad social hay que buscarla en la insolidaridad social.[1] A poco que nos pongamos a la luz de Palabra de Dios, descubrimos que como sociedad no nos hemos movilizado suficientemente ante el hecho dramático del hambre de los niños, que da lugar a adolescentes débiles física y mentalmente. Con madres y padres angustiados sin trabajo o changas mal remuneradas. A los que les resulta más difícil entusiasmar a sus hijos con actividades en clubes y cursos o cualquier otra forma positiva de ocupar el tiempo, ya que no cuentan con el apoyo y el dinero necesario. Se generan así situaciones infrahumanas aprovechadas a su vez, por los gananciosos distribuidores de droga.
Como sacerdotes y vecinos de estas barriadas humildes, sentimos la llamada evangélica de acompañar a aquellos niños, adolescentes y jóvenes que en gran cantidad se encuentran en este infierno de la droga y a la vez de exhortar a la conversión a los que pisotean la dignidad de los mismos de esta inescrupulosa manera, avisándoles que Dios y la Virgen les van a pedir cuentas.
Ahora escuchamos hablar de despenalizar en el derecho el consumo de sustancias. Nos preguntamos: ¿ministros y jueces conocen la situación en nuestros barrios? ¿Han dialogado con el hombre común de la Villa ? ¿Se han sentado a elaborar con ellos proyectos liberadores -la droga esclaviza- o simplemente se piensa en implementar recetas de otras latitudes?[2]
¿Cómo decodifican nuestros adolescentes y jóvenes el mensaje: se puede consumir libremente, por ejemplo cocaína?

DOCUMENTO DEL MOVIMIENTO DE CURAS VILLEROS. PARTE II

Algunas propuestas

pobreza_113.jpegCuando un cura se acerca y saluda a los chicos y chicas que están en los pasillos de consumo, en esos lugares de tristeza y desesperación, recibe generalmente preguntas y pedidos de este tipo: "¿Dios a mí me ama?" "¿Me voy para arriba o para abajo?" "Padre me da la bendición de Dios". "¿No me ayuda a salir de este lugar?, no aguanto más esta vida"...
Apoyándonos en el Evangelio de Jesús nosotros creemos que cada persona es sagrada, cada una tiene una dignidad infinita, ninguna vida está de sobra.
Por eso nos resistimos a mirar esta realidad social desde los papeles de las estadísticas, desde los fríos números. Desde esta perspectiva un adolescente que comienza hoy a consumir paco, es sólo uno más. ¿Qué importancia tiene esto si no afecta a los números y estadísticas que aletargan nuestra conciencia y nuestro compromiso? Tal vez esta mirada se inquieta si los números crecen demasiado, nada más.
Nosotros queremos intentar mirar la realidad desde el corazón de Dios. Es que Dios no quiere que ninguno de sus hijitos se pierda, para todos quiere una vida plena.
Por eso sin ser expertos en la materia, aunque con cercanía diaria con esta realidad, acercamos algunas propuestas-intuiciones en base a las cuales estamos trabajando. De hecho en varias Villas venimos transitando distintos caminos de prevención, recuperación y reinserción; de acuerdo con cada realidad y con las posibilidades que contamos.

DOCUMENTO DEL MOVIMIENTO DE CURAS VILLEROS. PARTE III

Prevención

pobreza_112.jpegNo hay que ser ingenuos, la tríada hambre-criminalidad-droga es demasiado fuerte. Frente a esta dramática situación tenemos que tomar conciencia de que hay que realizar un trabajo de prevención sistemático y a largo plazo.
Nos parece que se trata principalmente de crear ámbitos de contención y escucha de nuestros niños, adolescentes y jóvenes -en este sentido no es menor todo lo que se haga para fortalecer a sus familias-. Ámbitos de recreación y de construcción de un proyecto real para su vida. La verdad es que se logra poco con el no a la droga sin un fuerte sí a la vida.
Muy unido al tema del consumo de droga, tal vez como una de sus grandes causales esta la falta de sentido, de un horizonte hacia el cual caminar. El aburrimiento, el tedio, el no tener que hacer, van minando la pasión por la vida y donde no hay pasión por ella, aparece la adicción. El gran trabajo de prevención nos parece que tiene que tener como eje el mostrar que la vida tiene sentido. Por eso nos parece que las adicciones son principalmente enfermedades espirituales, sin negar obviamente su dimensión biológica y psicológica.[3] Una persona espiritualmente saludable está convencida de que la vida merece vivirse, le encuentra sentido a lo que hace, tiene la "alegría de vivir".
Nuestro país tiene una enorme deuda social. "La deuda social es también una deuda existencial de crisis de sentido de la vida: se puede pensar legítimamente que la suerte de la humanidad está en manos de quienes sepan dar razones para vivir"[4].
El sentido de la vida se adquiere por "contagio", los valores se descubren encarnados en personas concretas, por eso, la importancia fundamental de generar en nuestros barrios líderes positivos que puedan trasmitir valores vividos por la fuerza de su testimonio.
Tenemos por otro lado que aprovechar los ámbitos que existen y que son naturalmente lugares de prevención, como por ejemplo la escuela. "La escuela es el principal mecanismo de inclusión. Quienes se van de la escuela pierden toda esperanza ya que la escuela es el lugar donde los chicos pueden elaborar un proyecto de vida y empezar a formar su identidad. En la actualidad, la deserción escolar no suele dar lugar al ingreso a un trabajo sino que lleva al joven al terreno de la exclusión social: la deserción escolar parece significar el reclutamiento, especialmente de los adolescentes, a un mundo en el que aumenta su vulnerabilidad en relación a la violencia urbana, al abuso y a la adicción a las drogas o al alcohol. Si bien la escuela puede no lograr evitar estos problemas, la misma parece constituir la última frontera en que el Estado, las familias y los adultos se hacen cargo de los jóvenes, en el que funcionan, a veces a duras penas, valores y normas vinculados a la humanidad y la ciudadanía y en el que el futuro todavía no ha muerto." [5]
Por eso no hay que quedarse en el mero demandar cosas a la escuela en general y a los docentes en particular, sino que hay que apoyar decididamente su fundamental labor. La educación es un camino real de promoción por eso son necesarias más escuelas y mayor presupuesto para educación en los barrios más pobres de la ciudad.
Nos parece conveniente proponer la posibilidad de que se dicte una materia específica de prevención de adicciones ya desde la primaria, tal vez desde el preescolar. No nos referimos a esa prevención que explica el tipo de drogas, o como se consumen etc. Nos parece más conveniente un tipo de prevención que transmita a los chicos que tenemos vida y esta vida es sagrada y por eso tenemos que aprender a cuidarla. Hay material elaborado a partir de experiencias en zonas de alta vulnerabilidad social que se puede utilizar.[6] Si fuera necesario, la delicadeza del tema amerita un proyecto de ley en la legislatura que al aprobarse posibilite el dictado de la misma.
El abordar la tarea de la prevención de las adicciones requiere un trabajo hecho con esperanza, con la confianza audaz de que es posible crear ámbitos sanos y dichosos que ayuden a curar las heridas. "A quienes dicen ‘trastornos precoces efectos durables' se les puede responder que los trastornos precoces provocan efectos precoces que pueden durar si el entorno social y familiar los convierte en relatos permanentes." [7]
Mirar con esperanza esta difícil situación que vivimos en nuestros barrios nos aleja de una mirada fatalista. Por otro lado nuestra fe católica nunca dijo que algunos están predestinados a vivir bien y otros a la miseria. Nuestra fe lee esta situación como una situación de pecado que clama al cielo y que llamamos pecado social. Esta situación de injusticia se contrapone al proyecto de amor del Buen Dios. Con humildad pidamos perdón al Señor por nuestra complicidad manifestada de tantas maneras y pidámosle la gracia de poner todo lo que esté de nuestra parte para transformar esta dolorosa realidad.